viernes, 26 de febrero de 2010

"Trátabamos de pasarnos toda la información, quiénes estaban, quién habían trasladado"



En uno de los momentos más emotivos de la jornada, la abogada Laura Figueroa le preguntó a Juan Martín, uno por uno, nombres que había denunciado ver en algún Centro Clandestino de Detención. Al son de los apellidos, los familiares presentes reaccionaban con una mezcla de dolor y alivio, por saber, por lograr tener una idea de donde estuvieron sus seres queridos antes de ser desaparecidos totalmente. A continuación, reproducimos el listado completo de las personas sobre las que le preguntaron al testigo.

“Pese a seas condiciones, uno permanentemente se estaba comunicando con el resto, aún en la peor condición. Una de las cosas que hacíamos, era tratar de pasarnos toda la información, de quienes habían caído, quienes estaban, a quienes había trasladado; además, en el período julio – agosto del 77, entre muchas veces a la zona de los calabozos colectivos para repartir comida, para limpiar y así también pude ver gente”. Así, explicó Juan Martín como logró recopilar tantos datos sobre quienes estuvieron secuestrados en la Jefatura de Policía o en otros Centros Clandestinos de Detención.

Voy a dar varios nombres, personas vistas por usted como víctimas. Estos nombres que voy a dar son nombres que el testigo lo denuncio ante la CADUH y luego lo aclaró ante la comisión Bicameral. ¿Usted recuerda haber visto o escuchado del señor Dardo Molina alrededor de diciembre del ’76? Al señor Dardo Molina, lo vi en el sector de calabozos de la Jefatura de Policía en mi primer período, desde mi secuestro hasta antes de mi traslado a Nueva Baviera. Su estado físico era deplorable, estaba muy golpeado, en la cabeza tenía varios rastros de golpes importantes. Dardo Molina fue un senador provincial tucumano.
¿Vio a Raúl Mauricio Lecchessi? No.
¿A Damián Márquez? No
¿Oscar Toledo? No.
¿Luisa Ibáñez? La vi. Era una compañera de la facultad de derecho, la vi en junio, julio aproximadamente, en Jefatura de Policía, en la zona de calabozo. No podría darle detalles.
¿Vio a Adriana Mitrovich? Sí. Un día me hicieron repartir la comida en los calabozos y la vi.
¿Vio a Gloria Constanza Curia? Sí, creo que Gloria había sido detenida antes que yo; me parece recordar que la vi los sectores de calabozo, antes de mi traslado. Vio a ¿Fernando Ramiro Curia? No, pero me dijeron que estuvo.
Sé que nunca más aparecieron, entonces la suerte seguida cuando uno no aparece es que lo maten.
¿Ricardo somaini? No, pero sé que estuvo. Militamos juntos en un grupo en la universidad.
¿A Horacio Marcelo Ponce? He visto varios Ponces, si es del grupo de Ricardo Somaini, no lo vi, pero supe que estuvo. ¿Ricardo Santillán? No, es del mismo grupo, pero supe había estado.
¿Susana Macord de Díaz? No, pero me comentaron. Juan Leandro Eudal Díaz? Si es su marido, no, pero supe que estuvo. ¿José Américo Díaz? No me recuerdo.
¿Humberto Rubén Ponce? Si es el hermano del gringo Ponce, sí.
¿Luis Alberto Valdéz? Me parece recordar que es un nombre que gente me dijo que estuvo, pero lo mismo no podría afirmar si lo conocía. Pero me parece que es alguien que me parece que estuvo.
¿María cristina Bejas? Me parece recordar que era una chica que estaba en las zonas de los calabozos individuales y que estaba muy mal.
¿Aída Inés Villegas? La ví, no en Jefatura, pese a que sé que estuvo. A Villegas la ví en Baviera; la habían trasladado ahí. Estuvimos charlando un montón; nos llevaron para ponernos como vidriera, no recuerdo si fue en una visita que hizo toda la plana mayor del III Cuerpo donde estaba el general Menéndez o fue en otra visita grande, que también nos llevaron a varios con cartelitos de las tres armas, no se si fue el Estado Mayor conjunto. En una de esas dos idas, la vi a Aída Inés Villegas. Había otro muchacho que lo conocía de Bioquímica, creo que era Rodolfo Lerner o algo similar. Él me comentó que lo habían detenido en el sur, que había sido un preso que después de que lo pusieron en libertad volvió a Tucumán y lo agarraron de nuevo.
¿Su hermano Jorge Villegas? Sí.
¿Carlos Juan Salim? No.
¿Rosa Quinteros? No, pero supe que estuvo. Yo estaba en Nueva Baviera y vinieron a comentarme como para que me enterara y supiera, que un grupo de prisioneros los habían matado en un supuesto enfrenamiento; debió haber sido een septiembre u octubre del ´76 y me dijeron que a Rosa Ruinteros la mataron en ese enfrentamiento; pero estaba prisionera desde antes que yo.
¿Daniel Carlevaro? Sí, y estuvo aparanemtente en ese grupo que matan. Lo ví en jefatura vivo, estaba muy mal.
¿Hugo Bernucci? No lo ví, en realidad los escuché hablar a la gente del SIC de que murió mientras torturaba; sin embargo, lo blanquearon en ese supuesto enfrentamiento.
¿María del Pilar Toledo? No se quién es; vi a Chichí Toledo. No se si es la misma. Chichí me parece que no estudiaba; era la novia de Juan Carlos Di Lorenzo; los habían secuestrado juntos. Los conocía de la época de la militancia. A Juan Carlos no lo vi.
¿Ismael Adris? No, pero supe que estuve. Lo conocía de la JUP.
¿Norma Sibantos? Si, fue para fines del ‘77, creo que ya no existía el campo de concentración como tal. Estuvo poquito tiempo y se la llevaron.
¿María Isabel Jiménez de Soldatti? SÍ, si habla de la que fue rectora o decana de la facultad tecnológica; supe que estuvo, pero no la vi personalmente.
¿Quinteros Wenseslao? No puedo recordar bien; ese Quinteros es un policía. Lo vi en la Jefatura de Policía. Escuché que lo habían secuestrado porque tenían cuentas pendientes con Albornoz. Lo acusaban que trabajaba para el 142.
¿Vio al médico Carlos Román Apaza? No, pero supe que estaba.
¿Hugo Díaz? No me recuerdo.
¿Joaquín Ariño? No lo ví, pero supe que estaba.
¿Guillermo vargas Aignasse? No lo ví, pero escuché a la gente del SIC hablar que lo habían tenido.
¿Rodolfo Miguel? Era un muchacho santiagueño, que creo que había sido diputado y se que estuvo en la Jefatura.
¿José Eduardo Ojeda Sierra? Dos hermanos Ojeda. José estuvo en la Jefatura y Fernando en Nueva Baviera.
¿Alicia Raquel Burdisso? Me suena el nombre; ahora mismo no le podría decir.
¿Ana Cristina Corral? Supe que estuvo
¿Luís Holmquist? Supe que estuvo
¿Alicia Cerrota de Ramos? Supe que estuvo, no tengo claro el recuerdo. Hay gente que no conocía, entonces se me borran.
¿José Eduardo Ramos? Escuché, es el esposo de la anterior; sé que estuvo.
¿Luís Rojas y José Dalmiro Rojas? Estuvieron en Jefatura.
¿Romero Reyes y José Raúl Romero? Me parece que eran gente que vivía en la zona este y que estuvieron en Jefatura de Policía.
¿Berta Soldati? Supe
¿Arturo Alberto Lescano? No me puedo acordar.
¿Exequiel Matías Pereyra? Creo que era un chico de medicina y que estuvo secuestrado.
¿María Esther Silva de Visconti? No me recuerdo
¿Carmen Gómez de Giargulo? La conozco perfectamente; era como de mi familia. No la vi, pero sí en una lista, con DF al lado.
¿Héctor Hugo Gargiulo? Igual, con la DF. No los vi y nadie me lo dijo.
¿María Carmen Jaramillo? No me recuerdo.
¿Domingo Romano? Romano Benito Vicente? No.
¿Straca Otto? Me dijeron.
¿Olga Rabsium? la mataron fuera de jefatura dos días después que me trajeron a mí. Vivía con mi compañera Silvia
¿José Manuel Rodríguez? No recuerdo
¿Javier Hipólito Centurión? Me parece recordar de alguna lista. Pero no de que me lo hayan dicho.
¿José Zenon Ruiz? No
¿Jesús Molina? No
¿Víctor Elías? No
¿Raúl Elías? No.
¿Juan Carlos Chaparro? Me suena mucho, pero no puedo.
¿Juan Manuel Luna? No
¿Héctor Tula? No
¿Fidel Pacheco? No
¿Tartalo Manuel Antonio, obrero? No
¿De la cruz Juan Angel? Me suena mucha, pero no
¿Calibró Helda Leonor? No
¿Alvarez García, Julio Rolando”pampero”? Sí, se que estuvo.
¿López Ramón Francisco, López Ceferina? No
¿Marta Coronel? La vi
¿Araldi Carlos? Trajeron su cadáver a Jefatura allá por julio, agosto del ´77.
¿Diana Oesterheld? Su marido era Araldi; estuvo en Jefatura, no la vi personalmente, pero escuche sus gritos. Estaba embarazada. Me acuerdo que gente de inteligencia decía que se había intentado cortar las venas y que por suerte se había salvado.
¿María Tránsito Barrionuevo? Supe que estuvo. No recuerdo qué le paso.
¿Usted conoció a Carlos Gallardo? Lo vi.
¿Usted recuerdo a Juan Carlos Clemente? Sí. Lo vi en jefatura, como un prisionero más.
¿Graciela Bustamante? A Graciela Bustamante la vi muy mal, en un calabozo de los individuales y la vi en esa condición.
¿Ricardo Torres Correa? me dijeron que estaba en la sala adelante.
¿Ángel Garmendia? no lo vi, pero supe que estaba.

Las víctimas:

Cerafina Rosa López, Ramón Francisco López, Juan Carlos López y Marta Angela López: fueron secuestrados el 27 de febrero de 1976. Marta fue liberada luego de haber sido torturada; sus hermanos nunca aparecieron.

Hugo Alberto Díaz: el 8 de junio de 1976 fue llevado de su domicilio (Roca 370) y permanece desaparecido.

Diana Irene Oesterheld y Raúl Carlos Araldi: eran militantes de la Juventud Peronista. En diciembre de 1975 llegaron a Tucumán desde Buenos Aires. Vivían en Frías Silva 231 con su hijo Francisco. Oesterheld estaba embarazada de entre seis y ocho meses y fue detenida en julio de 1976. Francisco fue entregado por efectivos policiales la Sala Cuna, donde fue encontrado por sus abuelos paternos. Araldi es secuestrado en agosto de 1977.

Eduardo Ramos y Alicia Cerrota: en la madrugada del 1 de noviembre de 1976, militares y policías se los llevaron de su domicilio de avenida Soldati 266. Cerrota estaba embarazada y Ramos era periodista de Canal 10.

Enrique Abdón Pastor Cerezo: fue detenido el 1 de febrero de 1977, en la confitería El Buen Gusto (entonces en 9 de Julio primera cuadra).

Adriana Mitrovich, Horacio Ramón Atilio Ferreyra Córdoba, Graciela del Valle Bustamante de Argañaraz y Ricardo Torres Correa: fueron secuestrados en la vía pública el 28 y el 29 de abril de 1977. Mitrovich y Torres Correa eran esposos. Se presume que fueron fusilados en el límite con Santiago del Estero ese 6 de junio.

Carlos Ramón Apaza: fue detenido en las cercanías de Salta y Córdoba el 7 de mayo de 1977.

Rolando y Marta Coronel: en mayo de 1977, un grupo militar irrumpió en la casa que compartían padre e hija en Chacabuco 476. Marta murió producto de las torturas que padeció y Rolando sigue desaparecido.

Daniel Fontanarrosa Larraza: fue secuestrado de su casa en San Lorenzo 1.142, el 31 de mayo de 1977. Nunca se encontró su cuerpo.

Joaquín Ariño: el 3 de junio de 1977, a la madrugada, fue llevado de su domicilio en Blas Parera 252. Permanece desaparecido.

Dante Edgardo Bordón: el 7 de julio de 1977, personas de civil armadas ingresaron en su casa de Fortunata García 1.398. No se supo nada más de él.

Raúl Mauricio Lechessi: ex diputado provincial por el PJ, fue secuestrado el 17 de junio de 1976 en Próspero García y las vías del ferrocarril Belgrano, cuando viajaba en un taxi.

Angel Garmendia: militante del partido Comunista, el licenciado en química fue detenido el 21 de junio de 1977 en su casa de avenida Roca 713. Era amigo de Torres Correa.

Los represores :

Luciano Benjamín Menéndez: fue comandante del III Cuerpo del Ejército. Está acusado de violación de domicilio; privación ilegítima de la libertad con apremios; torturas; torturas seguidas de muerte; homicidio calificado y asociación ilícita agravada en los 22 casos investigados.

Antonio Domingo Bussi: ex gobernador de Tucumán, enfrenta las mismas acusaciones que Menéndez (salvo asociación ilícita), pero en 19 causas, ya que no fue indagado en las restantes por su precario estado de salud. Una vez que se cumpla ese trámite, podría ser imputado también en las restantes.

Roberto Heriberto Albornoz: el comisario (r) de la Policía (fue jefe del Servicio Informaciones Confidenciales -inteligencia- durante el primer tramo del proceso) deberá responder por 19 casos, con la misma acusación que pesa sobre Menéndez. Lo apodan "El tuerto".

Alberto Luis Cattáneo: el general (r), segundo de Bussi durante la primera parte del gobierno de facto, tendrá que responder por violación de domicilio; privación ilegítima de la libertad con apremios; torturas; homicidio calificado y asociación ilícita agravada, en seis casos.

Albino Mario Alberto Zimmermann: estuvo al frente de la Policía provincial entre 1976 y 1977. Fue imputado de violación de domicilio; privación ilegítima de la libertad con apremios; torturas; torturas seguidas de muerte; homicidio calificado respecto de cuatro víctimas.

Luis Armando de Cándido: está jubilado de la Policía provincial, y fue acusado por secuestro de dos personas; violación de domicilio; privación ilegítima de la libertad con apremios; torturas; torturas seguidas de muerte; homicidio calificado; usurpación de la propiedad de Chacabuco 476 y asociación ilícita agravada.

Carlos de Cándido: hermano de Luis y también ex policía. Fue imputado de usurpación de la casa de Jujuy 1.062 y de encubrimiento.

Testimonio de Juan Martin

En un testimonio que dejó totalmente satisfechos a los querellantes y familiares de las víctimas, Juan Martín Martín –uno de los testigos principales de la causa-, declaró durante casi cinco horas. En su relató, detalló el funcionamiento de la Jefatura de Policía como un “campo de concentración”, recordó las torturas que se les aplicaban a los detenidos, brindó una descripción pormenorizada de las diferentes salas de la Jefatura, reveló cómo eran las responsabilidades dentro de ese lugar e informó sobre cada una de las personas que vio pasar por ese lugar y explicó el rol del Servicio de Información Confidencial (SIC) dentro de ese Centro. Además, planteó la existencia de un “circuito represivo”, aseguró que existió la “comunidad informativa” presidida por Alberto Luis Cattáneo y reconoció a Roberto Albornoz y Luis De Cándido como dos de las personas que lo secuestraron y torturaron. También contó que vio una vez el represor Antonio Bussi torturando personalmente a un prisionero. “Había ordenado ponerlo sobre una chapa metálica para que sintiera más el dolor de la picana”, especificó.
 
Juan Martín Martín era, en los ´70, militante de la Juventud Universitaria Peronista, el espacio estudiantil de la organización político – militar Montoneros. En agosto del 1976 fue secuestrado mientras se encontraba almorzando con un compañero al que le decían el “Viru” –un cordobés de apellido Araujo- y llevado al Centro Clandestino de Detención (CCD) que funcionaba en la Jefatura de Policía. Allí fue interrogado y torturado. Después, lo llevaron a otro CCD que funcionaba en el ex ingenio Nueva Baviera, en Famaillá. A mediados o fines de enero del ´77 fue trasladado a la Comisaría de Monteros. Luego de un tiempo, lo enviaron al Centro Clandestino que funcionaba en el Arsenal “Miguel de Azcuénaga”, donde estuvo hasta mayo del mismo año, cuando lo devolvieron a la Jefatura; permaneció allí “hasta el mes de septiembre del ´78, cuando salgo del país”.
Su primer destino fue la Isla de Guadalupe, donde viajó con la excusa de tener un contrato laboral con un ingenio. Un mes después, parte a Madrid. Allí residiría por muchos años más. En los años ‘80 declaró en España -ante la Comisión Argentina de Derechos Humanos (CADHU)- todo lo que vio, vivió y sufrió durante su estadía en los distintos campos de concentración. En el ´85 se puso a disposición de la Justicia argentina para declarar todo lo que sabía; su testimonio se transformó en pilar de las denuncias recopiladas en el “Informe de la Comisión Bicameral Investigadora de las Violaciones de los Derechos Humanos de la Provincia de Tucumán”, más conocido como el Informe de la Bicameral.
Ayer declaró como testigo en el juicio por el CCD, Jefatura de Policía. Su testimonio, considerado histórico por los querellantes y familiares de las víctimas, fue impecable, sin contradicciones, demostrando cómo la memoria atesora en sus rincones aquellos recuerdos que necesitan ser transmitidos. “Necesitaba contar lo que sé. Para que quede testimonio en este país lo que sucedió a cientos de muertos no encontrados, entre ellos mi hermano, allegados a mi familia y muchos compañeros”, reflexionó.

“Olor a mugre, a miedo”

Dentro de la Jefatura de Policía existían dos zonas. “Una era la zona de tortura. Ahí se estaba muy mal. El olor a mugre, a miedo, la gente gritando; en general te daban poco de comer. Luego había otro lugar que era la zona de los calabozos, donde había calabozos individuales y uno común, con un solo baño para toda la zona. En el calabozo común eran todos hombres; en los individuales estaban las mujeres; si sobraban lugares, también ponían hombres. Se comía dos veces al día, generalmente caldo con huesos. La higiene era nula. Se pasaban diez, quince días sin bañarse”, relató el testigo.
Las torturas eran cotidianas y a todos los que estaban en ese “campo de concentración”, tal cuál lo describió Juan Martín. “La picana era para todo el mundo; la hacían con teléfonos de campaña del ejército. Sobre un somier metálico, atado, a uno le daban con uno o dos teléfonos, depende de la ocurrencia. Con electrodos en la cabeza y en los testículos. Había un tacho grande que se llenaba de agua y a uno le metían la cabeza en el agua; el submarino mojado. El submarino seco era la bolsa de plástico en la cabeza”, explicitó.

“Como el ogro”

“Al General Bussi lo vi en Jefatura de Policía. Era como el ogro; en realidad no tenía demasiado contacto con los prisioneros, pero cuando lo tenía era porque los golpeaba o porque los torturaba él personalmente”, explicó.
Juan Martín sospecha que el represor tenía la decisión final sobre los secuestrados. Pero además, recordó una escena donde Bussi torturó personalmente a un detenido. “En el a Nueva Baviera, lo vi puntualmente meterse en donde lo tenían a un muchacho que habían traído de Buenos Aires, el “bombo” Ávalos. Parece que era un muchacho importante del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores). Vino  personalmente y lo torturaron; contaba la gente del grupo operativo, que además de torturarlo con picana, había ordenado ponerlo sobre una chapa metálica para que sintiera más el dolor de la picana”, contó
No es el único represor del que guarda recuerdos. “Lo conocí perfectamente a Luís De Cándido. Es uno de los que me secuestraron. Estaba en el grupo operativo cuando me secuestran. El trabajaba en el SIC, con Albornoz. De Candido y (Heriberto Roberto) Albornoz me interrogaron y torturaron”, expresó, en uno de los momentos más tensos de la jornada.
Pero además, reconoció a otros de sus secuestradores. “Me acuerdo del teniente primero González Naya, de Moreno, de Bulacio, del hermano de Albornoz, Hugo Albornoz”. Agregó que en ese CCD vio personal militar que “desconozco y que conozco. El jefe de policía, en los años ’76 y ‘77 era un teniente coronel Mario Zimmerman. De él recuerdo una anécdota. Enrique campos, un muchacho que estaba en la zona Este de la Banda del Río Salí, fue llevado a Jefatura; tenía un balazo en la espalda. Lo trajeron y se lo llevaron al hospital Militar. Como una semana después, volvieron a traer a la jefatura y lo tiraron en la zona donde todavía estaba la parte de tortura, sobre un colchón. La orden, casi un 100% diría que de Zimmerman, era dejarlo morir porque no había cantado nada; finalmente, dos o tres días después, murió”.
 
Circuito represivo

Una de las cuestiones que se van develando en estas jornadas del juicio, es que la Jefatura de Policía funcionaba como un lugar de paso. Allí se los “interrogaba” a los secuestrados a través de torturas y luego de unos días se los trasladaba a otro lugar.
“Creo que efectivamente había una coordinación para decidir llevarnos de un lado a otro e interrogarnos en uno u otro campo de concentración. Entiendo que probablemente fueran fuerzas distintas o grupos de inteligencia distintos”, opinó.
En este sentido, manifestó que vio “traslados de gente; eran de noche, en un camión que decía en un costado ‘Transporte Higiénico de Carne’, y que normalmente estaba estacionado en la playa de Jefatura sobre calle Junín. En ese camión se subía la gente atados y con los ojos vendados y se la trasladaba. Se decía que al pozo, pero no se adonde”

Testimonio de Juan Martin

por CONTRAPUNTO - DE IGUAL A IGUAL

Por más de cinco horas se produjo el testimonio de Juan Martín, uno de los testimonios más esperados. Martín es el sobreviviente más importante de la dictadura militar en Tucumán, reveló funcionamiento el centro clandestino de detención de la ex Jefatura de Policía y otros campos de concentración. “En Nueva Baviera, vi a Bussi entrar a una oficina donde torturaban a un joven, allí ordenó que le pusieran una chapa metálica encima para que sienta más la tortura con picana”, manifestó con toda seguridad. Aseguró que “El Tuerto” Albornoz, ex jefe del SIC, y el ex policía Luis De Cándido integraban el grupo de torturadores. “En el SIC había un grupo de operativos que secuestraban y torturaban”, precisó y reveló que Zimmermann ordenó matar al detenido Campos.
 

1

1) Martín explica que su secuestro se debió a su militancia en la Juventud Peronista y por su paso por Montoneros.


Un ex agente recnoció el funcionamiento de áreas secretas



Miércoles, 24 de Febrero de 2010 21:08
 
 por Contrapunto - De Igual A Igual

El ex agente del Departamento de Informaciones Policiales (DPI) durante 1976 y 1977, Miguel Angel Chuchuy Linares, aseguró en la quinta jornada del histórico juicio contra los represores, que en la ex Jefatura de Policía funcionó un área restringida. Negó que se hayan confeccionado listas negras desde su área pero admitió que en el D2 se hacían informes de personas públicas. “Mientras me mantenga lejos de los militares, mejor. Ellos sabrán lo que han hecho”.
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Silvia Frías de Díaz

"Quienes han pasado por esto, que declaren"

Derechos Humanos - Diario del Juicio
Miércoles, 24 de Febrero de 2010 20:15
Silvia Frías de Díaz narró lo vivido la madrugada en la que fue secuestrado su marido, el odontólogo Hugo Díaz. La testigo explicó que le pidió ayuda al militar retirado Alberto Cerúsico, quien no le dio esperanzas de  volver a ver a su marido, cuando le dijo:"flaca, estás sola para criar a tu hija y no digas que te lo dije porque lo voy a negar’”, tal como testificó en la quinta jornada del histórico juicio. A la prensa la testigo manifestó la importancia de brindar declaración en este juicio y solicitó que lo hagan todos aquellos que pasaron por lo mismo que ella. Cerúsico manifestó no  saber nada de Díaz. "Cerúsico en su grado como capitán había llegado a tener la información de que Díaz no estaba más", interpretó el abogado querellante Lobo Bugeau. Para Cerúsico, no hubo una guerra. Laura figueroa expresó a los medios de prensa su satisfacción por la declaración de su testigo, Silvia Frías. 

por Prensa Contrapunto - De Igual A Igual

martes, 23 de febrero de 2010

Tucumán : los imputados no podrán volver a interrogar a testigos

por Prensa Contrapunto - De Igual a Igual

El Tribunal Oral Federal hizo lugar a un pedido de los organismos de Derechos Humanos, que habían manifestado que “es absolutamente inadmisible y gravísimo que los victimarios intenten amedrentar y provocar a las victimas” a través de las preguntas directas. Por eso, dispuso “que en lo sucesivo los imputados reconduzcan las preguntas a los testigos a través de los abogados defensores en el carácter de legítimos representantes tutelares de los acusados”. Además, “reconoce a los imputados la posibilidad de efectuar las declaraciones que consideren oportunas siempre que se refieran a su defensa, (que) podrán realizarse una vez que se retiren de la sala de audiencia los testigos que prestaron declaración en tal carácter, en tanto de ese modo se equilibran los derechos que se reconocen a las partes en los procesos penales”.

En la jornada del jueves pasado, el represor Antonio Domingo Bussi interpeló al testigo Horacio Pérez, a quién preguntó diversas cosas intentando adjudicarle la categoría de “detenido de privilegio”. Esto generó el rechazo de los organismos de Derechos Humanos, quiénes rechazaron la decisión del Tribunal Oral Federal de permitir a los imputados por delitos de lesa humanidad interrogar directamente a los testigos que fueron también víctimas del Terrorismo de Estado. "Consideramos que esta situación es inadmisible ya que la mayoría de los testigos de estos procesos tienen un doble carácter al ser también víctimas de estos aberrantes delitos", afirmaron.
Por esta razón, el TOF leyó hoy una resolución en la se advierte “que el testigo Apaza y otros que comparecerán a este juicio revisten a su vez el carácter de presuntas víctimas. Esta circunstancia requiere un tratamiento procesal particularizado en la medida en que se repara en las características propias de las causas en juzgamiento -se ventilan presuntos delitos de lesa humanidad-, especialmente cuando se trata de testimonios que constituyen materia de prueba para arribar a un veredicto”.
El TOF tuvo presente la Declaración sobre los Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas de Delitos y del Abuso de Poder, que exige “adecuar los procedimientos judiciales y administrativos a las necesidades de las víctimas en tanto el sentido de estos principios es impedir la “revictimización” de personas que sufrieron graves lesiones a sus derechos, entre las que se encuentran las víctimas del accionar estatal”.

En torno a esta cuestión, el Tribunal entendió “razonable, a los fines de lograr un equilibrio en el concreto ejercicio de los derechos de las partes, que el derecho de defensa en juicio se garantice a través del otorgamiento a los imputados de la posibilidad de reconducir las preguntas a los testigos a través de los abogados defensores en el carácter de legítimos representantes tutelares de los acusados”.

Además, “reconoce a los imputados la posibilidad de efectuar las declaraciones que consideren oportunas siempre que se refieran a su defensa, (que) podrán realizarse una vez que se retiren de la sala de audiencia los testigos que prestaron declaración en tal carácter, en tanto de ese modo se equilibran los derechos que se reconocen a las partes en los procesos penales”.

"Vi a Bussi matar a garrotazos a dos personas”

“A mí me hacían sacar la nafta y el gasoil en bidones para la quema de los "fiambres"    Derechos Humanos - Diario del Juicio    


Martes, 23 de Febrero de 2010 13:31

Esta mañana declaró el ex conscripto Domingo Jerez, en el marco del Juicio por la Ex Jefatura de Policía. Jerez narró que tuvo como misión mezclar la nafta y el gasoil en un bidón para quemar los cuerpos de las víctimas de la última dictadura en el monte tucumano. El crudo relato de Jerez explicaba que: “A mí me hacían sacar la nafta y el gasoil en bidones para la quema de los "fiambres", así le llamaban a los cuerpos. Si no lo hacíamos, nos mataban y pasábamos por guerrilleros”. En su relato más relevante aseguró que vio al represor Antonio Domingo Bussi asesinar detenidos: “Bussi siempre andaba por los centros clandestinos y una vez lo ví matar a dos hombres a garrotazos en Timbó Viejo”, sentenció. El testigo, propuesto por la abogada querellante Laura Figueroa, precisó que ingresó al Servicio Militar Obligatorio en 1976 en el Regimiento 19 de Infantería y que allí permaneció durante 16 meses.
 
Audio con el testimonio de Jerez donde testifica que vio a Bussi asesinar presos. Además el testimonio de Francisco Apaza, de 91 años, padre de Carlos Apaza, desaparecido el 7 de mayo de 1977.
 

domingo, 21 de febrero de 2010

Los sonidos del juicio. Polémica Bussi - Mántaras






Derechos Humanos - Diario del Juicio
Viernes, 19 de Febrero de 2010 02:59
Mientras en la mañana del jueves los represores Cattáneo y Menéndez tuvieron la oportunidad de hablar, sobre el mediodía, la experta en Derecho Militar, Mirta Mántaras, brindó un testimonio excepcional, donde explicó porque los militares no pueden justificar su accionar genocida en los decretos presidenciales de Isabel Martínez de Perón. Las declaraciones de Mántaras callaron al mismísimo represor Antonio Domingo Bussi, quién intentó, increparla, demostrando una vez más, la sobverbia del militar.

por CONTRAPUNTO - De Igual a Igual

 

sábado, 20 de febrero de 2010

Tribunal de Tucumán deja que genocidas interroguen a sobrevivientes

Comunicado de prensa
 
Los Organismos de Derechos Humanos de Tucumán queremos hacer conocer a la opinión pública tucumana nuestro parecer respecto de la situación vivida por testigos de las querellas en el Juicio que se lleva adelante por la megacausa "Jefatura de Policia", que investiga los crímenes cometidos en ese Centro Clandestino de Detención.
Nos encontramos con EL ÚNICO tribunal del país que permite que los imputados -los genocidas- interroguen directamente a testigos sobrevivientes de Centros Clandestinos de Detención.
Consideramos que esta situación es inadmisible ya que la mayoría de  los testigos de estos procesos tienen un doble carácter al ser también VICTIMAS de estos aberrantes delitos. Tanto los familiares que presenciaron los secuestros de sus seres queridos, como los que sufrieron la desaparición, aún sin ser testigos directos de los hechos, se encuentran absolutamente afectados por lo vivido. Esta situación se ve profundamente agravada en el caso de los SOBREVIVIENTES del horror, a los que se expone a una revictimización debiendo enfrentarse a sus propios verdúgos y aceptar sus preguntas intimidatorias y provocadoras. Tal es el caso de lo vivido el día jueves en el Tribunal Oral Federal Nº1 de Tucumán.
Nos encontramos ante delitos que por su especialidad, requieren de parte de sus juzgadores, una actitud de especial cuidado y respeto en su tratamiento. Esto por cuanto se trata de violaciones masivas a los derechos Humanos cometidas desde el Estado con la suma del poder público. Este tratamiento especial, no significa de manera alguna menoscabar el derecho de los imputados a ejercer plenamente su defensa, pero a través de sus abogados, y no buscando amedrentar con sus preguntas a quienes tienen el valor de relatar los horrores vividos durante el Terrorismo de Estado.
La necesidad de preservar a víctimas, familiares y sobrevivientes de delitos de lesa humanidad, y de darles un tratamiento diferenciado respecto de las víctimas de delitos comunes, fue reconocido internacionalmente en numerosas oportunidades, e inclusive la Organizacion de las Naciones Unidas emitio la "Declaración sobre principios fundamentales de justicia para victimas de delitos y del abuso del poder", adoptada por la Asamblea General de la ONU en su resolución 40/34 del 29 de Noviembre de 1985.
Los imputados tiene garantizada su legítima defensa a través de sus defensores técnicos, no existiendo necesidad de que deban hacer uso de su defensa material. Se da una restriccion menor en el ejercicio de su defensa, en pro de los derechos de las victimas. Psicológicamente que una victima deba soportar las preguntas intimidatorias de sus verdugos es GRAVISIMO.
Hemos sostenido desde siempre la necesidad de que estos procesos se desarrollen con normalidad y pleno respeto de los derechos y garantías de AMBAS PARTES, nuestra posición no se ha modificado.
Desde siempre insistimos en que no deben exponerse a las victimas-testigos del genocidio, que brindan su voz, su memoria y su valor en estos procesos a lo largo y ancho del pais. Insistimos en la necesidad de unificar causas para así no exponer a los testigos a reeditar una y otra vez el horror vivido. Y esta vez insistimos en que es absolutamente inadmisible y gravisimo que los victimarios intenten amedrentar y provocar a las victimas. Y seguiremos insistiendo toda vez que se continúe revictimizando a los sobrevivientes.
A 41 meses de la desaparición del testigo Jorge Julio López, seguimos exigiendo Justicia y cárcel común perpetua y efectiva para todos los genocidas.
 
H.I.J.O.S. Tucumán
(Hijas e Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio)
FA.DE.TUC.
(Familiares de Desaparecidos de Tucumán)
A.T.C.I.
(Asociación Tucumana Contra la Impunidad)
A.N.D.H.E.S.
(Abogados y Abogadas del Norte Argentino por los Derechos Humanos y Estudios Sociales)
Asociación Madres de Plaza de Mayo Filial Tucumán
Asociación de Ex Presos Politicos de Tucumán

viernes, 19 de febrero de 2010

“En el ’75, el Ejército tenía el plan del golpe de Estado aprobado por Kissinger”

por Sebastián Lorenzo Pisarello l CONTRAPUNTO - De Igual a Igual

La experta en Derecho Militar, Mirta Mántaras, brindó un testimonio excepcional, donde explicó por qué los militares no pueden justificar su accionar genocida en los decretos presidenciales de Isabel Martínez de Perón; añadió, además, que el del ´76 fue un golpe cívico – militar, que la guerrilla era un grupo muy reducido y que el objetivo de las fuerzas armadas era un cambio radical esencialmente económico, esencialmente político. Al mismo tiempo, detalló que el plan del Ejército fue elaborado durante el año ´75 y tiró por la borda la teoría de los dos demonios. Una declaración pedagógica y técnicamente perfecta, que dejó callado al mismísimo represor Antonio Domingo Bussi.

“El gobierno democrático (de Isabel Martínez de Perón) estaba muy jaqueado, por una parte por la triple AAA –Alianza Anticomunista Argentina-, que funcionó como un elemento muy desestabilizador; también sufría una fuerte presión de la asamblea de empresarios, dirigida por Martínez de Hoz, que hicieron numerosos lock out (paros patronales). Había otro factor, que era la guerrilla, pero que no tenía la entidad suficiente para significar un problema. Sin embargo, a través del decreto 261/75, el gobierno dio poder a las FFAA para participar de la represión de la subversión, pero en una zona muy pequeña, que era Tucumán”, comenzó detallando Mirta Mántaras, abogada experta en Derecho Militar.
Este decreto es parte de la estrategia central de las defensas de los represores, pues afirman que actuaron, durante la última dictadura militar, como consecuencia de una orden emanada por un gobierno constitucional.
Sin embargo, la experta descartó totalmente esta posibilidad. “Referirse a los decretos podía dar la idea de una continuidad institucional. Nada más alejado en la Argentina. A Isabel de Perón la secuestraron; fue el primer secuestro importante. En segundo lugar, la presidenta jamás renunció. Al no haber renunciado nunca, la ilegalidad del golpe militar anula validez jurídica a todos los actos posteriores. Ella no renuncia, es secuestrada y les quita toda posibilidad de continuidad institucional”, indicó.
Esta orden gubernamental establecía claramente que toda la acción que se desarrollara en el marco de la lucha contra la subversión debía pasar por los jueces; como había Estado de Sitio permitía allanamientos, pero siempre había que informar a los jueces. “Según declararon los ministros de Isabel en el juicio a las juntas no se había decretado aniquilar en el sentido de eliminar, sino en el de parar la actividad”, determinó.
Entonces había una preocupación de que el patio trasero de Estados Unidos no sufra agitación social en el marco de la guerra fría. Esta postura le venía bien a los sectores poderosos, económicos, políticos; la presidenta Perón sufrió mucha presión, mucho boicot de los empresarios, desestabilización por parte de la triple A. “Por eso el golpe fue una acción cívico – militar”, manifestó Mántaras.
En este marco, se dictan los decretos que crean un Consejo de Seguridad Interno, presidido por la Presidente y sus Ministros, donde los militares eran asesores. “Pero ahí hay un corte; porque inmediatamente el consejo de seguridad interno se disolvió. Las tres fuerzas dictan sus propios planes de represión.; queda así el poder político aislado y se pasa de la faz defensiva a las operaciones ofensivas”, planteó.
La excusa de la guerrilla, para la abogada, fue sólo eso: una excusa. “Se produjo una represión que permitió cuantificar por medio de diversas formas, que la guerrilla no llegó nunca a tener más de 80 integrantes. Es importante esto, porque la magnitud de la represión comprendió batallones, unidades aereotransportable, etc.”, expresó.
Además, quedó claro que el fin de la guerrilla como tal se dio luego del fallido asalto al Monte Chingolo, donde la fuerza político – militar, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) sufrió numerosas bajas. “El 30 de enero de 1976 el general Videla dice que se ha asestado un golpe mortal a la guerrilla, que perdió capacidad operativa para actuar militarmente. ¿Qué era lo esperable entonces? Que los militares volvieran a los cuarteles; pues ya había aniquilado el enemigo”, dijo Mántaras.

Un plan sistemático

La experta brindó una serie de pruebas que demuestran que las Fuerzas Armadas tenían decidido dar el golpe de Estado desde hacía mucho tiempo. Tan es así, que elaboraron un plan del ejército durante el año ´75. “El plan es una radiografía del golpe militar, que indica detalladamente como debía actuar cada persona. Ya en ese año tenían el plan del golpe aprobado por Kissinger (entonces Secretario de Estado de Estados Unidos)”, explicó.
La abogada manifestó que no era solamente el plan del golpe militar, sino que tenía todos los principios rectores de lo que significa “el ataque de las FFAA de un país contra su propio pueblo, el romper el reglamento de la defensa nacional, el de adherir a la lealtad de otros países, como Estado Unidos, para atacar a su propio pueblo, para matar a su gente, para torturar a las mujeres, para desaparecer a su población”.
El objetivo de ese golpe de Estado era un cambio radical esencialmente económico, esencialmente político. Entre estos, estaba la privatización de las empresas públicas, el achicamiento del Estado. Se hicieron negocios turbios, paralelos a las matanzas; de ahí salen todas las cuentas suizas. “El proyecto estaba dirigido, en primer lugar, a convencer a la población de que no le dieran crédito a quienes les planteaban la reivindicación de derecho y todo lo que significara agitación social; y en segundo lugar, que tenían clara conciencia que el problema no era la guerrilla”, planteó Mántaras.

Todos son oponentes

Este plan del ejército establecía la definición de lo que es el oponente. Dice allí que oponente es todo aquel que intente evitar la toma del poder por las FFAA y también todo aquel que de cualquier forma entorpezca el gobierno de las FFAA a establecer. “Vean lo amplio que es el oponente. O sea, todo aquel que no esté de acuerdo. No eran objetivos políticos, sino el objetivo eran los militantes de ciertos derechos. No era “político”. ¿Qué tenían que ver los niños con la política, los adolescentes que estaban en organizaciones secundarias?”, interpeló la defensora de los Derechos Humanos.
Para sus operaciones, contaban con el reglamento de operaciones contra elementos subversivos, que decía que “al agitador hay que eliminarlo, porque así se evita el crecimiento de esta cuestión. Pero el agitador es el militante; militantes hay en todos los partidos políticos. Nada más legal en la democracia que el militante, que el agitador, que terminaba siendo el máximo elemento de la subversión”.
Dice el reglamento que se debe incidir en la población, no en general, sino el sector social que percibe bienes que podría alcanzar (educación para sus hijos, casa para sus hijos, aumentos de sueldo, etc.), pero que si no los alcanza es debido a las políticas estatales económicas. “El reglamento dice que aquel que tiene conciencia de que esto le pasa por las políticas públicas es donde el agitador agita, creando problemas reales o supuestos; estos problemas son los que utiliza la subversión. Se amplía el concepto de subversión; ya no son solo los guerrilleros, sino también los agitadores que se dirigían a esos sectores sociales”, detalló la abogada.
La actividad en la ciudad era lo que les importaba a los militares en esta experiencia piloto que se implementó en Tucumán a partir del ´75 cargada de acción sicológica; “la propaganda estaba dirigida a determinados sectores bien clasificados. Esa propaganda era, junto a la inteligencia militar, las armas más importantes para ir certeramente al objetivo”, explicó Mántaras.

Ni obediencia debida…

Consultada acerca de la posibilidad de los militares de ampararse en la obediencia debida, lo rechaza sin atenuantes. “Cae por una cuestión técnica militar. La orden de servicio nunca puede ser ilícita. Porque la estructura de las FFAA es netamente legal y tiene que adecuarse a la constitución en todos sus aspectos y subordinarse a las instituciones civiles en todas sus medidas. Tiene que haber legitimidad en la orden, proveniente de los superiores; y esa orden tiene que ser lícita”, explicó.
Así, la abogada dejó en claro que los militares no podían aceptar una orden que iba en contra de las leyes vigentes.

jueves, 18 de febrero de 2010

Tucumán : continúa juicio represores por genocidio.

Benjamín Menéndez habló de "inconstitucionalidad"

El ex jefe del III Cuerpo del Ejército se negó a declarar y sólo leyó un documento en el que aseguró que no puede ser juzgado y que el Tribunal en lo Criminal Federal de Tucumán no es competente.

No declaró. Luciano Benjamín Menéndez no aceptó preguntas y sólo se limitó a leer un documento desde una sala contigua a la de la audiencia. Dijo que el Tribunal es imcompetente y que sus subordinados -algunos de ellos detenidos- no son responsables de nada.
En la misma sintonía que el represor Antonio Bussi, el ex jefe del III Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez defendió este jueves el accionar de las Fuerzas Armadas durante la última dictadura militar e insistió en que son “inconstitucionales” los juicios que se le siguen a él y a otros represores por delitos de lesa humanidad cometidos entre 1976 y 1983.

"Me niego a declarar porque estos juicios son inconstitucionales. La Constitución señala con toda claridad, en su artículo 18, que ningún habitante puede ser juzgado por comisiones especiales ni sacado de sus jueces naturales”, aseveró Menéndez durante la tercera audiencia del proceso que se realiza en Tucumán por 17 desapariciones en el centro clandestino que funcionó en la ex jefatura de la Policía tucumana.

El miércoles, Bussi había calificado de “epopeya” el trabajo realizado por las Fuerzas Armadas durante la década del 70. "Agotaré hasta el último de mis esfuerzos para contribuir a la verdad histórica, hoy distorsionada, manejada y agraviada para satisfacer mezquinos intereses que no se ajustan a la realidad que vivieron Tucumán y la Argentina en los años 70”, aseveró el ex gobernador tucumano.

En este sentido, Menéndez señaló que “cuando la subversión marxista inició el asalto armado contra la patria estaba vigente la Ley 14.029 (Código de Justicia Militar), que designaba como mi juez natural al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. Por tanto, este tribunal que me juzga hoy (el Tribunal en lo Criminal Federal de Tucumán) es incompetente para hacerlo”.

Como lo viene haciendo en todos los juicios en los que está imputado, Menéndez manifestó a través de la lectura de un documento desde una sala contigua a la que se desarrolla el juicio que "a esa Ley 14.029 nos ajustamos las fuerzas legales para enfrentar al terrorismo marxismo, sin apartarnos de ella o de lo que los reglamentos nos exigían, sin cometer delito alguno. Sólo con esa ley debe juzgarse eventualmente nuestra acción contra la guerra antisubversiva”.

Asimismo, el ex jefe del III Cuerpo del Ejército aseveró que "por mi carácter de comandante, fui el único responsable. Por eso, a mis dignos subordinados de ayer no se les puede imputar nada y, menos aún, privárselos de la libertad. Algunos de ellos hoy están aquí, presos”. Y añadió: “este es el primer país en el que sus compatriotas juzgan a los soldados victoriosos que lucharon por y para ellos”.

En la causa también están imputados –además de Antonio Bussi-, Albino Mario Zimmerman y Alberto Cattáneo, además de los ex policías Roberto "El tuerto” Albornoz, y los hermanos Luis y Carlos de Cándido.

miércoles, 17 de febrero de 2010

JUICIO POR CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD EN TUCUMÁN

Bussi calificó de "epopeya" al accionar de las FF.AA.

 El represor Antonio Bussi se defendió este miércoles en el juicio en su contra y dijo que las Fuerzas Armadas llevaron adelante una "verdadera epopeya" en los años 70. El ex militar presentó su alegato en el inicio del segundo día del proceso oral que se le sigue en Tucumán por violaciones a los derechos humanos cometidas en esa provincia durante la última dictadura.

"Agotaré hasta el último de mis esfuerzos para contribuir a la verdad histórica, hoy distorsionada, manejada y agraviada para satisfacer mezquinos intereses que no se ajustan a la realidad que vivieron Tucumán y la Argentina en los años 70”,
aseveró el ex gobernador tucumano. Luego, negó que hubieran desaparecidos durante la dictadura militar, y afirmó que puede haber guerrilleros caídos en combate, sepultados en fosas por sus jefes o nunca reclamados por sus familias.

"Hubo una guerra y en ella sólo existen muertos en combate. Los cuerpos que recuperábamos iban a la morgue, pero nadie los buscó, con la única excepción de Julio Alsogaray. Tenían vergüenza de hacerlo o les aconsejaron que no lo hagan para poder reclamar luego una indemnización. Por cada uno se pagó U$S 250.000", sostuvo y desvinculó a la policía de todo operativo militar, y reivindicó sólo el accionar del Ejército, al tiempo que fustigó sobre los testigos ofrecidos por los querellantes.

En el comienzo de la segunda audiencia del juicio oral por la desaparición de 17 personas en el centro clandestino de detención que funcionó en la ex jefatura de la Policía provincial, Bussi hizo uso del derecho de hablar ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal que lleva adelante el debate.

En el banquillo de los acusados también estuvo sentado el ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército Luciano Benjamín Menéndez, los ex militares Albino Mario Zimmerman y Alberto Cattáneo, y los ex policías Roberto "El tuerto” Albornoz, Luis de Cándido y Carlos de Cándido.

Según la investigación, los secuestrados fueron vistos por última vez en el centro clandestino de detención tucumano, donde fueron torturados. Albornoz impartía las órdenes a grupos que, con el rostro descubierto, iban por sus víctimas durante la noche para llevarlos a celdas colectivas en la Jefatura. "La investigación prueba que hubo un plan sistemático llevado a cabo en forma conjunta por militares y policías, que ingresaban a los domicilios particulares sin orden judicial y se llevaban a las víctimas a un centro clandestino de detención", resaltó el abogado Emilio Guagnini, uno de los querellantes en la causa.

Las víctimas son Marta y Rolando Coronel, Hugo Alberto Díaz, Joaquín Ariño, Cerafina Rosa López, Francisco López, Juan Carlos López, Marta Angela López, Carlos Ramón Apaza, Diana Oestherheld, Raúl Carlos Araldi, Raúl Mauricio Lechessi. Edgardo Bordón, Graciela Bustamante de Argañaraz, Ricardo Torres Correa, Adriana Mitrovich, Horacio Atilio Ferreyra, José Edgardo Ramos, Alicia Dora Cerrota de Ramos, Daniel Fontanarrosa Larraza, Enrique Abdón Pastor Cerezo y Angel Garmendia.

El proceso se desarrolla 18 meses después de que Bussi y Menendez fueron condenados a prisión perpetua por la desaparición del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse en 1976. Esa fue la segunda sentencia a perpetua que recibió Menéndez, de 82 años, quien en diciembre de 2009 le fue otorgada la misma pena por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia de Córdoba.

MENÉNDEZ, A PESAR DE LOS PROBLEMAS DE SALUD.
Menéndez, el ex Jefe del III Cuerpo de Ejército, llegó el lunes por la noche a la provincia de Tucumán desde Córdoba, donde había permanecido internado en el Hospital Militar a raíz de una neuropatía aguda. Es por ello que el militar fue ubicado en una sala del primer piso desde donde siguió la audiencia.

En segundo turno ante el tribunal, Luciano Benjamín Menéndez reivindicó su condición de comandante del III Cuerpo del Ejército y asumió toda responsabilidad: "Siempre digo lo mismo porque se trata de lo mismo, aunque otros dicen cosas distintas, según los interlocutores, las circunstancias y las conveniencias del momento. Mis acusadores vuelven sobre lo que pasó hace 30 años. Les debe sorprender desagradablemente que yo siga pensando igual frente al mismo enemigo", señaló y reiteró que en los 70 hubo una guerra contrarrevolucionaria contra el terrorismo marxista, al que venció sin apartarse de las leyes ni cometer delito alguno.

"Soy el único responsable de la actuación de mis tropas. A mis subordinados no se les puede imputar nada y menos privarlos de su libertad. No quiero prestarme al juego de los terroristas que ayer ponían bombas y asesinaban a traición para transformar el país en comunista y hoy pretenden ser y haber sido pacíficos ciudadanos democráticos. Quieren usurpar el poder para cambiar nuestro estilo de vida"
, señaló.

Se inicia en Tucumán el juicio contra Bussi y Menéndez

Junto a otros cinco acusados, comenzaron a ser juzgados ayer por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal, donde se reflejó la metodología utilizada por grupos militares y policiales, que tenía como finalidad secuestrar y torturar a personas en la década del 70.

Los magistrados Carlos Jiménez Montilla (presidirá los debates), Gabriel Casas y Josefina Curi procurarán determinar el grado de responsabilidad que tuvieron los implicados en la creación de un centro clandestino de detenidos que funcionó en la ex Jefatura de Policía, en la capital tucumana, durante 1976 y 1977.
Además del ex gobernador Bussi y el ex jefe del III Cuerpo de Ejército, Menéndez, son juzgados los ex militares Albino Mario Zimmerman y Alberto Cattáneo, y los ex policías Roberto Albornoz, Luis de Cándido y Carlos de Cándido.

La primera jornada del juicio comenzó minutos después de las 10 y los jueces decidieron realizar un receso para completar la jornada por la tarde.

Menéndez, quien llegó anoche a Tucumán tras ser trasladado desde Córdoba, fue ubicado en una sala del primer piso, desde donde siguió el desarrollo de la audiencia.
"Se tomó la decisión de habilitar ese lugar por pedido de los médicos oficiales, quienes consideran que por su salud no puede compartir lugares donde hay mucha gente", explicó Jiménez Montilla.

Bussi, por su parte, fue trasladado en una ambulancia, se movilizó en una silla de ruedas y tuvo asistencia médica permanente.
Durante la jornada, Cattáneo sufrió una leve descompensación y tuvo que ser asistido por personal médico.

Mientras se desarrollaba el juicio en el interior de la sala del Juzgado Federal, ubicada en Alvarez y Chacabuco de la capital tucumana, militantes de partidos políticos y de organizaciones de derechos humanos no pararon de cantar contra los ex militares y ex policías acusados, aunque todo transcurrió con normalidad.
Más de un centenar de gendarmes se encargaron de controlar la seguridad dentro y fuera del recinto.

El juicio consta de 13 causas, que van desde el secuestro y tortura de personas hasta la usurpación de viviendas, en casos que afectaron a 22 personas.

Las víctimas son Marta y Rolando Coronel, Hugo Alberto Díaz, Joaquín Ariño, Cerafina Rosa López, Francisco López, Juan Carlos López, Marta Angela López, Carlos Ramón Apaza, Diana Oestherheld, Raúl Carlos Araldi y Raúl Mauricio Lechessi.

La lista se completa con Edgardo Bordón, Graciela Bustamante de Argañaraz, Ricardo Torres Correa, Adriana Mitrovich, Horacio Atilio Ferreyra, José Edgardo Ramos, Alicia Dora Cerrota de Ramos, Daniel Fontanarrosa Larraza, Enrique Abdón Pastor Cerezo y Angel Garmendia.

Según la investigación, los secuestrados fueron vistos con vida por última vez en el centro clandestino de detención que funcionó en la ex Jefatura de Policía.

Durante la lectura de los requerimientos de los fiscales se explicó la metodología utilizada para secuestrar a las personas que eran privadas en forma ilegitima de la libertad y posteriormente torturadas en el centro de detención clandestino que funcionó en la ex Jefatura de Policía.
Según los fiscales, Albornoz era la persona que daba las órdenes y los grupos actuaban durante la noche, generalmente con el rostro descubierto.

Los secuestrados eran llevados a la Jefatura, donde eran alojados en celdas colectivas y torturados.
"La investigación prueba que hubo un plan sistemático llevado a cabo en forma conjunta por militares y policías, que ingresaban a los domicilios particulares sin orden judicial y se llevaban a las víctimas a un centro clandestino de detención", resaltó el abogado Emilio Guagnini, uno de los querellantes en la causa.
Según la investigación, los secuestrados fueron vistos por última vez con vida en el centro clandestino de detención tucumano, donde fueron torturados. Albornoz impartía las órdenes a los grupos que, con el rostro descubierto, salían en pos de sus víctimas durante la noche para conducirlos a celdas colectivas en la Jefatura.
Por su parte, Julia Vitar, resaltó que esos grupos "violaban sistemáticamente los derechos humanos atacando a grupos de personas, actos que no pueden encuadrarse en una guerra como ellos argumentan".

En la acusación, los fiscales sostienen que los imputados formaron parte de una asociación ilícita que operaba en todo el país y usaban armas de guerra.

La segunda jornada del juicio proseguirá el 17 de febrero, ocasión en la que los acusados tendrán la posibilidad de declarar, mientras que a partir del jueves se escucharán los testimonios de más de 100 testigos.
 Los ex represores Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez, y otros cuatro acusados, comparecieron este martes ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de la provincia de Tucumán para determinar su responsabilidad en la existencia de un centro clandestino de detención en la ex Jefatura de Policía local en la época de la dictadura militar.

El proceso se desarrolla 18 meses después de que ambos fueron condenados a prisión perpetua por la desaparición del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse en 1976. Esa fue la segunda sentencia a perpetua que recibió Menéndez, de 82 años, quien en diciembre de 2009 le fue otorgada la misma pena por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia de Córdoba.

PROBLEMAS DE SALUD. 
Menéndez, el ex Jefe del III Cuerpo de Ejército, llegó el lunes por la noche a la provincia de Tucumán desde Córdoba, donde había permanecido internado en el Hospital Militar a raíz de una neuropatía aguda. Es por ello que el militar fue ubicado en una sala del primer piso desde donde siguió la audiencia.

"Se tomó la decisión de habilitar ese lugar por pedido de los médicos oficiales, quienes consideran que por su salud no puede compartir lugares donde hay mucha gente", explicó Jiménez Montilla.
Bussi, por su parte, fue trasladado en una ambulancia, se movilizó en una silla de ruedas y tuvo asistencia médica permanente, mientras que Cattáneo sufrió una leve descompensación y tuvo que ser asistido por personal médico.

lunes, 15 de febrero de 2010

Firmas para que los genocidas vayan a cárceles comunes

Promovido por organismos de derechos humanos, Asociación Madres de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S.-Tucumán y la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Psicólogos, se recogen firmas reclamando que los condenados por los delitos de lesa humanidad, cumplan sus condenas de cárceles comunes, y no en prisión domiciliaria donde gozan de todos los privilegios como si continuaran en libertad, como si nada hubiera pasado

Se inicia en Tucumán juicio contra Bussi y Menéndez

Bussi y Menéndez deberán dar cuenta de 22 desaparecidos

Mañana, martes 16 de febrero de 2010-  comienza el histórico juicio por la causa del centro clandestino de detención que funcionaba en la ex Jefatura de Policía, donde cientos de personas fueron detenidas, torturadas y de las cuales 95 desaparecieron, pero en esta causa estará en debate solamente 22. Sus familiares reclaman justicia.
El juicio comienza a las 9.30
Hoy llega Menéndez a la provincia y mañana estará sentado en el banquillo con el otro represor Antonio Domingo Bussi. Pero no serán los únicos, en este juicio por la causa de un centro clandestino de detención que funcionaba en la ex Jefatura de Policía, también están implicados Albino Zimmerman, Alberto Cattáneo, Roberto Albornoz, y los hermanos Luis y Carlos de Cándido.
 El juicio se desarrollará los martes, miércoles y jueves, durante la mañana y tarde. A partir del jueves 18 de febrero y hasta la primera quincena de abril, comparecerán 120, de un total de 150 testigos de la causa, entre los que se destacan Carlos Ruckauf, Antonio Cafiero, Ernerto Sábato y Magdalena Ruiz Guiñazú.
Un juicio histórico, teniendo en cuenta que es el primero por centro clandestino de detención. El anterior, realizado en el 2008, era por la causa Vargas Aignasse. Ahora se tratarán de 22 desapariciones de un total de 95 que sucedieron en La Jefatura, el resto está previsto que se traten en otro proceso judicial.
Por eso la tensión que se vivirá en la sala será fuerte. Muchas personas deberán declarar y recordar a su gente querida. Los testigos, al momento de declarar, tendrán en frente, nada más ni nada menos, a quienes ordenaron detenciones, secuestros, torturas y desapariciones.
De esta manera, desde diversos organismo de derechos humanos y agrupaciones de familiares de desaparecidos, reclaman “justicia por todos nuestros desaparecidos”. Y convocan a que “acompañemos el inicio del Juicio en las Puertas del Tribunal Oral Federal”. 

Detenidos-desaparecidos vistos en la Jefatura de Policías
1.        ARIÑO JOAQUIN
2.        DR.MOLINA DARDO FRANCISCO
3.        ARIAS FERNANDO
4.        BAEZ  ( santiagueño)
5.        BERNUCCI HUGO
6.        CAMPOS ENRIQUE
7.        CARLEVARO DANIEL
8.        PEREYRA EXEQUIEL
9.        LESCANO ARTURO
10.     DARIO
11.     JULIO
12.     WALTER
13.     ADRISS ISMAEL
14.     APAZA CARLOS
15.     ARALDI
16.     ARQUETI
17.     VALDEZ LUIS
18.     ALARCON AVELINO
19.     ALARCON HUGO
20.     ALARCON MIGUEL
21.     PONCE (de Catamarca)
22.     GARGIULLLO HECTOR
23.     TORRES CORREA RICARDO
24.     HNOS. DIAZ
25.     MIÑO JUAN CARLOS
26.     MOREIRA VICTOR
27.     CURIA FERNANDO
28.     MIGUEL RODOLFO
29.     OJEDA JOSE
30.     DI LORENZO JUAN CARLOS
31.     QUINTEROS (policía)
32.     GARCIA (Sgo. De policía)
33.     CORONEL ROLANDO
34.     FONTANARROSA DANIEL
35.     GARMENDIA ANGEL M.
36.     HOLMQUIST LUIS A.
37.     MALDONADO
38.     MAURI CARLOS
39.     NARVAJA CUTINO
40.     PADILLA TIBURCIO
41.     PONCE HUMBERTO
42.     PONCE HORACIO MARCELO
43.     RAMOS JOSE
44.     ROJAS DALMIRO (padre e hijo)
45.     ROLDAN (de San Pablo)
46.     ROMANO MIGUEL ANGEL
47.     ROMERO RAUL
48.     ROMERO REYES
49.     SALIM CARLOS
50.     SOMAINI RICARDO
51.     SANTILLAN GUSTAVO
52.     SONZINI RICARDO
53.     STRACA OTTO
54.     TOLEDO TORRES OSCAR
55.     VARGAS AIGNASSE GUILLERMO
56.     VILLEGAS JORGE
57.     BARRIONUEVO MARIA T.
58.     BEJAS MARIA CRISTINA
59.     BURDISSO ALICIA
60.     BUSCARIELO GRACIELA
61.     BUSTAMANTE GRACIELA
62.     CERROTA DE RAMOS ALICIA
63.     RABA SARA
64.     SRA. DE SALINAS
65.     ALVAREZ CRISTINA
66.     GOMEZ DE GIARGULO CARMEN
67.     DUPUY NELLY
68.     MITROVICH ADRIANA
69.     MACOR DE DIAZ SUSANA
70.     IBAÑEZ LUISA
71.     SESTO LILIA
72.     RABSIUM OLGA
73.     CURIA GLORIA
74.     CORONEL MARIA
75.     CORRAL ANA CRISTINA
76.     GALVAN AMELIA
77.     GOMEZ ROSA
78.     G. DE SOLTATI MARIA ISABEL
79.     LAZARTE ANA LIA
80.     L. DE GIORDANO ELEANOR
81.     OESTERHELD DIANA
82.     OJEA GRACIELA
83.     ROMERO DE MEDINA JUANA
84.  RONDOLETTO, AZUCENA Bermejo de,
85.     RONDOLETTO,  MARIA Cenador de
86.     RONDOLETTO JORGE
87.     RONDOLETTO PEDRO
88.     RONDOLETTO SILVIA
89.     SOLDATI BERTA
90.     URUEÑA MARIA A.
91.     VILLEGAS AIDA
92.     SOSA DE FORTI NELIDA
93.     JARAMILLO MARIA CARMEN
94.     SILVA DE VISCONTI MARTA
95.     SIBANTOS NORMA