miércoles, 17 de febrero de 2010

JUICIO POR CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD EN TUCUMÁN

Bussi calificó de "epopeya" al accionar de las FF.AA.

 El represor Antonio Bussi se defendió este miércoles en el juicio en su contra y dijo que las Fuerzas Armadas llevaron adelante una "verdadera epopeya" en los años 70. El ex militar presentó su alegato en el inicio del segundo día del proceso oral que se le sigue en Tucumán por violaciones a los derechos humanos cometidas en esa provincia durante la última dictadura.

"Agotaré hasta el último de mis esfuerzos para contribuir a la verdad histórica, hoy distorsionada, manejada y agraviada para satisfacer mezquinos intereses que no se ajustan a la realidad que vivieron Tucumán y la Argentina en los años 70”,
aseveró el ex gobernador tucumano. Luego, negó que hubieran desaparecidos durante la dictadura militar, y afirmó que puede haber guerrilleros caídos en combate, sepultados en fosas por sus jefes o nunca reclamados por sus familias.

"Hubo una guerra y en ella sólo existen muertos en combate. Los cuerpos que recuperábamos iban a la morgue, pero nadie los buscó, con la única excepción de Julio Alsogaray. Tenían vergüenza de hacerlo o les aconsejaron que no lo hagan para poder reclamar luego una indemnización. Por cada uno se pagó U$S 250.000", sostuvo y desvinculó a la policía de todo operativo militar, y reivindicó sólo el accionar del Ejército, al tiempo que fustigó sobre los testigos ofrecidos por los querellantes.

En el comienzo de la segunda audiencia del juicio oral por la desaparición de 17 personas en el centro clandestino de detención que funcionó en la ex jefatura de la Policía provincial, Bussi hizo uso del derecho de hablar ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal que lleva adelante el debate.

En el banquillo de los acusados también estuvo sentado el ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército Luciano Benjamín Menéndez, los ex militares Albino Mario Zimmerman y Alberto Cattáneo, y los ex policías Roberto "El tuerto” Albornoz, Luis de Cándido y Carlos de Cándido.

Según la investigación, los secuestrados fueron vistos por última vez en el centro clandestino de detención tucumano, donde fueron torturados. Albornoz impartía las órdenes a grupos que, con el rostro descubierto, iban por sus víctimas durante la noche para llevarlos a celdas colectivas en la Jefatura. "La investigación prueba que hubo un plan sistemático llevado a cabo en forma conjunta por militares y policías, que ingresaban a los domicilios particulares sin orden judicial y se llevaban a las víctimas a un centro clandestino de detención", resaltó el abogado Emilio Guagnini, uno de los querellantes en la causa.

Las víctimas son Marta y Rolando Coronel, Hugo Alberto Díaz, Joaquín Ariño, Cerafina Rosa López, Francisco López, Juan Carlos López, Marta Angela López, Carlos Ramón Apaza, Diana Oestherheld, Raúl Carlos Araldi, Raúl Mauricio Lechessi. Edgardo Bordón, Graciela Bustamante de Argañaraz, Ricardo Torres Correa, Adriana Mitrovich, Horacio Atilio Ferreyra, José Edgardo Ramos, Alicia Dora Cerrota de Ramos, Daniel Fontanarrosa Larraza, Enrique Abdón Pastor Cerezo y Angel Garmendia.

El proceso se desarrolla 18 meses después de que Bussi y Menendez fueron condenados a prisión perpetua por la desaparición del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse en 1976. Esa fue la segunda sentencia a perpetua que recibió Menéndez, de 82 años, quien en diciembre de 2009 le fue otorgada la misma pena por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia de Córdoba.

MENÉNDEZ, A PESAR DE LOS PROBLEMAS DE SALUD.
Menéndez, el ex Jefe del III Cuerpo de Ejército, llegó el lunes por la noche a la provincia de Tucumán desde Córdoba, donde había permanecido internado en el Hospital Militar a raíz de una neuropatía aguda. Es por ello que el militar fue ubicado en una sala del primer piso desde donde siguió la audiencia.

En segundo turno ante el tribunal, Luciano Benjamín Menéndez reivindicó su condición de comandante del III Cuerpo del Ejército y asumió toda responsabilidad: "Siempre digo lo mismo porque se trata de lo mismo, aunque otros dicen cosas distintas, según los interlocutores, las circunstancias y las conveniencias del momento. Mis acusadores vuelven sobre lo que pasó hace 30 años. Les debe sorprender desagradablemente que yo siga pensando igual frente al mismo enemigo", señaló y reiteró que en los 70 hubo una guerra contrarrevolucionaria contra el terrorismo marxista, al que venció sin apartarse de las leyes ni cometer delito alguno.

"Soy el único responsable de la actuación de mis tropas. A mis subordinados no se les puede imputar nada y menos privarlos de su libertad. No quiero prestarme al juego de los terroristas que ayer ponían bombas y asesinaban a traición para transformar el país en comunista y hoy pretenden ser y haber sido pacíficos ciudadanos democráticos. Quieren usurpar el poder para cambiar nuestro estilo de vida"
, señaló.