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miércoles, 3 de abril de 2013

Testimonio contra los represores que actuaron en La Perla

“Sinvergüenzas, hijos de mala madre”

Lo brindó José Solanille, un peón rural que vivía a 500 metros del centro clandestino de detención cordobés. Hizo un pormenorizado relato de las atrocidades que allí se cometieron. Contó de los fusilamientos y de las fosas comunes.

 Por Marta Platía

El arriero José Julián Solanille, de 83 años, sólo encontró en su vocabulario de campesino insultos y descalificaciones para retratar a los autores de las torturas y el asesinato de cientos de personas; para describir los hedores de los cuerpos quemados, las fosas repletas de cadáveres y los aullidos de los prisioneros de La Perla. Un sitio que distaba, según precisó al dar su testimonio en el juicio por los crímenes cometidos en ese centro clandestino de detención, “a unos 500 metros” de donde se encontraba su propia casa.

“A principios de 1976 –arrancó– yo vivía ahí con mi mujer y mis seis hijos ahí cerquita de la cárcel de La Perla. Desde el 24 de marzo lo que ya venía viendo empeoró: se llenó de gente la cárcel y empezaron los gritos todas las noches. Desgarradores gritos todas las noches, señor juez. Mi mujer tenía miedo, se quería ir de ahí. Pero yo no sabía dónde ir, dónde si ahí tenía trabajo. Ahí es cuando empecé a ver lo que estos atorrantes, sinvergüenzas, hijos de mala madre estaban haciendo.”

Entre los imputados, Solanille reconoció a Luciano Benjamín Menéndez, a quien dijo haberle “tenido aprecio alguna vez”, ya que le calzó uno que otro caballo; al “Nabo” Ernesto Barreiro; al “capitán (Exequiel) Acosta”, alias “Rulo”; a Pedro Vergez, alias “Vargas”, y a Luis Manzanelli.

Recordó cuándo escuchó por primera vez el apodo de Barreiro: fue por boca de la mujer de un paracaidista de apellido Baigorria. “Me acuerdo que el marido tenía un Chevy amarillo. Venían y este señor dejaba a la señora, que era muy linda, en mi casa. Una vez ella salió al campo con un termo y estaba cerquita de la cárcel. Se sentían gritos. Se escuchaban muchos gritos de chicas. Entonces los dos vimos pasar a Barreiro como a unos ocho metros. Ella me dijo entonces ‘ahí va el Nabo. Vas a ver cómo se va a acabar el griterío de las putas ésas’.”

Barreiro se rió como si hubiese escuchado el mejor de los chistes. Pero su mano izquierda lo traicionó con un movimiento hiperkinético sobre su rodilla. El otro que no pudo con su propio cuerpo fue nada menos que Menéndez. Su pose impertérrita, pétrea, sostenida durante los seis juicios que lleva por delitos de lesa humanidad, estalló en añicos durante el testimonio de Solanille: estuvo sentado de lado en su butaca, el torso hacia adelante, el pecho casi tocándole los muslos en dirección al arriero. No quiso perder palabra de lo que dijo Solanille. Se molestó y masculló insultos por lo bajo en algunos pasajes, y varias veces levantó la mano para replicar. El juez le ordenó silencio. Sólo le admitió una queja: que el declarante “no debe calificar a los represores”. Pero ni eso lo tranquilizó: Solanille lo vio al frente de un fusilamiento masivo y dio cuenta de ello.

“Estaba con otro compañero en la Loma del Torito. Habíamos visto la fosa cavada. Unos cuatro metros por cuatro. Tenían a toda la gente en dos filas. No sé, eran muchas personas. Como cien. Algunos vestidos, otros totalmente desnudos. Estaba Menéndez. El había llegado en un (Ford) Falcon blanco. Yo lo había visto. Sabía que se venía algo grande. Y ahí estaba, con su fusil. No lo vi disparar. Pero él dio la orden. La gente estaba encapuchada o vendada o tenían unos anteojos... Los que no tenían nada, los que podían ver, gritaban. Unos hasta corrieron. Pero los mataron por la espalda. Ahí nos rajamos con mi amigo. Estábamos cagados de miedo. Nos habíamos arrastrado hasta arriba de la loma, pero bajamos corriendo. Después se ve que los quemaron. Tiraron explosivos. El humo con ese olor espantoso se vino para mi casa. Era insoportable. Mi mujer y mis hijos se quejaban. Era horrible.”

Solanille contó que días después pasó por el lugar y vio que habían tapado la fosa: “Se ve que estaba muy llena, porque sobró mucha tierra”. También recordó cuando una perrita que tenía comenzó a llevar a la cucha “huesos chiquitos, cabecitas muy chiquitas...”. Allí se quebró. Se cubrió los ojos celestes con una de sus manos y sollozó: “Perdónenme abuelas, pero la perrita traía manitos, bracitos, batitas celestes y rosas...”
El ternero y los cadáveres en el pozo

Solanille recordó también la vez que uno de sus terneros cayó en un pozo y lo rescataron con otro campesino y unos soldados: “Tenía más de 18 metros. El animalito estaba parado. Pero alrededor había muchos cuerpos. Era espantoso. Salía un olor horrible. Había mucha gente muerta. Cabezas, piernas, brazos retorcidos, una chica con el pelo despeinado, para adelante... Sacamos el ternero. Un olor bárbaro tenía... Cuando volvimos después con los jueces y la Conadep, costó encontrar ese pozo, porque le habían hecho una loza de material arriba, y habían construido una casa cerca. Pero yo sé bien que ahí abajo estaba el pozo donde se cayó el ternero”.

El hombre dijo haber contado “más de doscientos pozos”, algunos grandes, otros más chicos. Todas tumbas. “Eran tumbas porque tiraban a la gente adentro y siempre sobraba tierra. A veces los enterraban tan mal que las lluvias lavaban el terreno y salían los huesos... Entonces los animales los agarraban. Los llevaban a mi rancho... Además el olor. Quemaban los pozos y, cuando había viento norte, el humo con ese olor de cristianos quemados llenaba mi casa. Con mi mujer discutíamos. Yo me había vuelto casi loco. Tanto que me fui a dormir a un rancho más adentro del campo para no tener tantos problemas. Ni una sola noche desde que vi todo eso me he podido olvidar de La Perla”, soltó. Y de nuevo los insultos “a estos vándalos, atorrantes, asesinos”.

Contó, además, de “la primera y única vez” que vio pasar un helicóptero por La Perla. “Fue el 3 de mayo de 1976. Iba a caballo y vi que tiraron como dos bolsas de papas. Eran dos chicas.”

Según Solanille, “algunas mujeres la pasaron muy mal, fueron muy maltratadas antes de que las mataran”. Dijo haber presenciado “una fiesta donde habían llevado a algunas chicas y las hacían chupar vino, se las tiraban unos con otros. Era espantoso”. Y también recordó un día que vio a “muchos jóvenes al sol, todos con los ojos vendados, las manos y los pies atados y, a un costado, llorando, a un chiquito de unos cuatro, cinco años”.

Solanille dejó casi sin preguntas a la defensa. Tan contundentes fueron sus dichos, a pesar de que, como era previsible, se intentó aducir “su pérdida de memoria por la edad”. Una afirmación que hizo sonreír a más de uno en la sala, considerando la minuciosidad de su relato.

Antes de terminar su declaración, memoró cuando una bala perdida casi lo mata a él: “Pero le dio a la yegüita en la que yo iba montado. Cuando me bajé, me manché con su sangre”. Furioso, volvió a darse vuelta y miró a los imputados. “Mire señor juez, los tengo acá, atrás, en mi espalda. Cuídeme, porque son capaces de cualquier cosa. Yo los he visto. De cualquier cosa.”

Antes de levantarse de su silla, el arriero pidió que “el juez y los periodistas” tomaran nota de algo: “Quiero decir que donde todos murieron, yo resucité. El año pasado, el 24 de marzo, cuando fui a La Perla, me infarté. Y si no fuera por los chicos de HIJOS, no estaría acá. Ellos me salvaron y no me morí por diez minutos, me dijo el médico. Emiliano Fessia (encargado de ese espacio de la Memoria) y los chicos me salvaron. Tanta gente que murió ahí y ahí yo resucité”, repitió, ya casi como para sí mismo.

Menéndez lo contemplaba, aún, doblado sobre sí mismo. La cara descompuesta, escuchando al único testigo que lo vio haciendo lo que todos saben que hizo y que el ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército no niega: dirigir y ordenar la tortura y la matanza de cientos de personas en el campo de concentración más grande que ha existido en Córdoba. El de Solanille ha sido uno de los testimonios más terribles y definitivos de los que se han escuchado en lo que va de este juicio.

martes, 26 de junio de 2012

Casación ratificó prisión perpetua para Videla

La condena quedó firme

La Cámara de Casación confirmó la pena impuesta por un tribunal de Córdoba a Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez y otros 28 represores por asesinatos y tormentos.

La Cámara Federal de Casación Penal dejó firme la condena a prisión perpetua impuesta al dictador Jorge Rafael Videla, a Luciano Benjamín Menéndez y a otros 28 represores, por un tribunal cordobés que los juzgó por torturas y homicidios de 31 presos políticos durante la última dictadura.

En un fallo firmado por los camaristas Raúl Madueño, Luis María Cabral y Mariano Borinsky, el tribunal penal desestimó los recursos de amparo presentados por las defensas de la treintena de represores para dejar sin efecto las condenas que recibieron por su participación en los asesinatos de presos políticos en la Unidad Penal Nº 1 de Córdoba, en el marco del juicio desarrollado durante 2010.

El 22 de diciembre de ese año, Videla, Menéndez y otros 28 represores fueron condenados a prisión perpetua por ser considerados responsables del fusilamiento de 31 presos políticos entre marzo y octubre de 1976. En el caso del ex presidente de facto, la condena apuntó específicamente a la “imposición de tormentos agravada por la condición de perseguido político de la víctima” en 31 casos y por 29 homicidios calificados por alevosía.

Entonces, cuando le dieron la palabra antes del veredicto, Videla reiteró que hubo “una guerra interna” y sostuvo la teoría de los dos demonios, para argumentar su versión de la historia reciente y justificar los crímenes del terrorismo de Estado. En el mismo juicio fueron condenados también a perpetua Vicente Meli, Carlos Poncet, Raúl Fierro, Jorge González Navarro, Gustavo Adolfo Alsina, el ex carapintada Enrique Pedro Mones Ruiz y el ex cabo Miguel Angel Pérez, y los policías Luis Alberto Lucero, Calixto Luis Flores, Yamil Jabour, Marcelo Luna y Juan Eduardo Molina.

El juicio analizó los crímenes de lesa humanidad que hasta entonces conformaban dos causas separadas: la que investigaba crímenes cometidos en la Unidad Penitenciaria Nº 1 (UP1) de Córdoba por el fusilamiento de presos políticos que estaban detenidos desde antes del golpe de Estado del 24 de marzo 1976, y que fueron obligados a simular un intento de fuga, y otra por los secuestros y las torturas infligidas a cinco ex policías y al hermano de uno de ellos, delitos perpetrados en el Departamento de Informaciones Policiales (D2).

En enero del año siguiente, en la lectura de los fundamentos de la sentencia, el Tribunal Oral Federal Nº 1 de Córdoba sostuvo que los hechos juzgados “se cometieron como consecuencia de la planificación estratégica y táctica emanada de la cúpula militar”, y que “Videla fue el responsable de fijar los objetivos y proveer de infraestructura y medios para la consiguiente cadena de mandos bajo sus órdenes”.

Mientras, en relación con la totalidad de los condenados, los jueces sostuvieron en el fallo que todos formaban parte de la “organización de un plan sistemático integral criminal que, amparado por los mecanismos estatales, tenía como objetivo la eliminación de los opositores políticos”. El fallo afirmó que, dentro de ese plan de aniquilamiento, los condenados cumplieron distintos roles y tareas dentro de la “represión ilegal caracterizada por la discrecionalidad y libertad otorgadas por la Junta de Comandantes (Videla) a los jefes de zona (Menéndez), como así también la libertad al personal militar y policial inferior en sus distintas jerarquías y grados”. En ese contexto, “se advierte allí sin dificultad un nivel horizontal de responsabilidades y la existencia de coautoría mediata. Todos ellos se conocían, se reunían, compartieron cargos como integrantes de la Junta, y en común planificaron y ordenaron la ejecución del plan criminal descripto”, sostuvieron los jueces Jaime Díaz Gavier, Carlos Lascano y José María Pérez Villalobos.

Casación rechazó todos los recursos presentados por las defensas de los condenados contra el veredicto, con lo cual dejó firmes las penas impuestas y que ordenaron además que Videla cumpla la condena en cárcel común. Esta fue la segunda condena a perpetua para el dictador, ya que la primera fue la del Juicio a las Juntas, mientras que mañana dirá sus últimas palabras en el juicio oral por la apropiación de bebés, donde tiene un pedido de condena a 50 años de cárcel.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Allanaron la casa de Benjamín Menéndez y encontraron documentos de la dictadura

Videla gana más amigos entre los represores

El dueño de casa, con siete condenas a prisión perpetua, estaba allí porque tiene arresto domiciliario. “Nunca pensé que la Justicia iba a hacer una cosa como ésta”, se quejó. El procedimiento se realizó a partir de las declaraciones de Videla.

 Por Adriana Meyer

Las declaraciones de Jorge Rafael Videla siguen generando revuelo. La Justicia Federal de Córdoba allanó la casa del genocida Luciano Benjamín Menéndez en la búsqueda de listados con nombres de personas desaparecidas durante la dictadura, dado que el dictador había mencionado que los jefes de zona tendrían esas nóminas, al menos “parciales”, en su poder. Fue en la causa por la Verdad Histórica y a pedido de la querella de Hijos y Familiares de Desaparecidos de Córdoba. Página/12 pudo saber que a priori los empleados judiciales no habrían encontrado tales listados, pero sí fue hallada voluminosa documentación en la vivienda del ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, que está siendo analizada por expertos. Es la primera vez que se produce un procedimiento de estas características en una vivienda de Menéndez, ex jefe de la Zona 3 del Ejército.

El equipo de secretarias y prosecretarios del Juzgado Federal 3, a cargo de Alejandro Sánchez Freytes, con la asistencia de la policía, llegó a la casa de Menéndez, en el barrio Bajo Palermo, a primera hora de la mañana y permaneció hasta pasadas las 16. El dueño de casa, de 84 años y con siete condenas a prisión perpetua imputado en varios procesos en curso, estaba allí dado que goza del beneficio del arresto domiciliario por problemas de salud. “Nunca pensé que la Justicia Federal iba a hacer una cosa como ésta”, fue una de las tantas quejas que expresó durante el operativo. Y fue muy meticuloso al momento de la confección del acta con el detalle que había en una veintena de cajas que salieron de su hogar hacia el juzgado.

“El pedido fue a partir de las declaraciones de (Jorge Rafael) Videla en el libro de Ceferino Reato (Disposición final), donde dice que la decisión y las listas de detenidos y desaparecidos estaban a cargo de los comandantes de zona, y Menéndez era comandante de la Zona 3”, indicó el abogado querellante Claudio Orosz. La solicitud también se basó en declaraciones de Videla al Juzgado Federal de San Martín y a la revista española Cambio16.

En el libro de Reato, Videla admitió por primera vez que la dictadura asesinó a “siete u ocho mil personas”, y dijo que si bien no hay listas con el “destino final” de los desaparecidos, podría haber “listas parciales”. “No hay listas con el destino final de los desaparecidos. Podría haber listas parciales, pero desprolijas”, dijo Videla según esa publicación.

La agrupación Hijos de Córdoba consideró que el allanamiento es “un paso adelante para desterrar el pacto de silencio e impunidad que mantienen los responsables de los más terribles crímenes de lesa humanidad” porque “ellos conocen el destino de los desaparecidos y los niños separados de sus familias y no dicen dónde están, no colaboran en el cese de estos delitos que día a día se siguen cometiendo”.

El mes pasado, la Justicia Federal de San Martín allanó la casa de Videla, la de su ministro del Interior, Albano Harguindeguy, y la del ex general Omar Santiago Riveros, jefe de Institutos Militares de Campo de Mayo durante la dictadura. En esa ocasión, la medida respondió a un pedido del abogado Pablo Llonto, representante legal de varias familias de asesinados y desaparecidos por la dictadura, también a partir de declaraciones de Videla.

A partir de mañana, un grupo de expertos comenzará el análisis del material secuestrado en casa de Menéndez, que fue seleccionado por los funcionarios judiciales en base a su posible vinculación con los hechos que se investigan en la causa. Entre esos papeles hay varias carpetas que tienen manuscritos de Menéndez, que reflejan parte de su trayectoria. Sobre la posibilidad de que el material sirva para el expediente, el abogado Orosz puntualizó: “En los miles de allanamientos que se han realizado estos años encontramos documentos valiosos sobre cómo torturar, ficheros de ciudadanos, carpetas de legajos de víctimas en manos de la policía y demás elementos que fueron sumándose a las pruebas en diferentes causas”. Por lo tanto, consultado por Página/12, resumió su expectativa para esta oportunidad como “importante”.

El represor Menéndez ya recibió tres condenas en Córdoba, otras tres en Tucumán y una en Salta, por su participación en la Masacre de Palomitas. Además, en octubre será nuevamente juzgado, cuando comience el juicio por los crímenes cometidos en el centro clandestino La Perla. Orosz comentó que, a juzgar por su actitud durante el operativo en su casa, habría que revisar el beneficio de la prisión domiciliaria del que goza. “Algunas querellas, como la de Ana Oberlin en Rosario, lograron dar vuelta esas resoluciones requiriendo exámenes médicos independientes de los que hacen los peritos de la Corte, que incluso están cuestionados por el propio tribunal”, dijo a este diario.

Otra de las repercusiones de los dichos de Videla fue la declaración de Riveros en la causa que investiga el destino de los restos de los líderes del ERP Mario Roberto Santucho y Benito Urteaga. Tras negar enfáticamente todo conocimiento al respecto, algo que le endilgó Videla, el ex comandante de Institutos Militares dijo ante la Justicia Federal de San Martín: “Lo que (Videla) hizo fue un acto deleznable, vil y cobarde. Me cabeceó el muerto. Es una mendacidad absoluta y total, yo no podía dar ninguna orden al respecto”. Y al referirse al ocultamiento del cuerpo de Santucho, expresó: “Pobrecito, creo que a Videla lo han asesorado mal”

viernes, 27 de mayo de 2011

Recién ahora no les pagaremos a Bussi y a Menéndez... ¿?

El ministro de Defensa dio de baja del Ejército a Antonio Bussi y a Luciano Benjamín Menéndez

El Ministro de Defensa de la Nación, Arturo Puricelli, firmó ayer "las resoluciones ministeriales Nº 408 y Nº 409 por medio de las que se dispone la Baja de las filas del Ejército Argentino de los Generales de División (R) Luciano Benjamín Menéndez y Antonio Domingo Bussi", informó esta noche la cartera de Defensa.

"Las resoluciones respectivas indican en los considerandos que, luego de conocidos los fallos del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán en las causas por las que eran juzgados (Bussi y Menéndez) y por las que se les impusieran las penas de ´Prisión Perpetua e Inhabilitación Absoluta y Perpetua…´, tomó intervención la Auditoría General de las Fuerzas Armadas, la que opinó que resultaba procedente dictar la baja de ambos individuos como consecuencia de las penas e inhabilitaciones que se les aplicara a los condenados", agrega el comunicado.

"Ambas resoluciones se adoptan en virtud de las leyes y las normativas militares vigentes", concluye el texto firmado por Puricelli.

Pero Menéndez, que ahora está ingresado en un clínica privada, después irá a su casa

martes, 29 de marzo de 2011

Piden revertir absoluciones de tres acusados del juicio a Videla

Los querellantes Vaca Naravaja y Martínez interpusieron un recurso de casación contra el fallo que absolvió a Pino Cano, Quiroga y D`Aloia.os abogados querellantes, Hugo Vaca Naravaja y María Elba Martínez, interpusieron hoy el recurso de casación contra el fallo que absolvió a Víctor Pino Cano, Osvaldo Quiroga y Pablo D`Aloia, acusados de cometer crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura militar.

Así lo confirmó el abogado Hugo Vaca Narvaja, que actuó como querellante en la causa en la que se juzgó el fusilamiento en un fraguado intento de fuga en la Unidad penitenciaria número (UP1) de su padre, Miguel Hugo Vaca Narvaja, junto a Higinio Toranzo y Gustavo de Breuil, el 12 de agosto de 1976.

En el recurso interpuesto, los letrados rechazaron el fallo absolutorio a los acusados emitido por el Tribunal Oral Federal número 1 (TOF1), integrado por los jueces Jaime Díaz Gavier, Carlos Lascano y José María Pérez Villalobo, en diciembre último.

En ese sentido consideraron como un "silogismo fallido" la decisión del tribunal, al sostener que si "sí había un plan sistemático (de extermino), en un territorio determinado: la UP1 que estaba a cargo de la IV Brigada, donde se realizaban traslados que encubrían fusilamientos; que Quiroga integraba la IV Brigada; que realizó traslados que terminaron en fusilamientos, y que Quiroga no puede resultar absuelto".

Vaca Narvaja y Martínez precisaron que en la declaración del militar durante el juicio, "se detectan con claridad falsedades que el Tribunal no advirtió en sus fundamentos", como que es "falso que desconociera la identidad de las víctimas, puesto que firma que las retira, concretamente en el legajo de Miguel Hugo Vaca Narvaja".

"Sabe que eran cuatro, confiesa como los traslada, como los `acondiciona`. Sabía su identidad, pues eso es lo que firmó. No puede aceptarse que Quiroga ignorara quién era Vaca Narvaja, menos aún recién llegado del Operativo Independencia, y menos aún con la trascendencia pública de su hermano Fernando, uno de los dirigentes de Montoneros".

"Omisión". Señalan más adelante que el tribunal "omite considerar que Quiroga no solamente era parte de la estructura que retiraba estos detenidos, sino que avaló y acompañó todas las circunstancias, como el hostigamiento a Vaca Narvaja sobre el padre o la referencia a la colega María Luisa Montaldo, militante reconocida en esos tiempos que luchaba contra loteos fraudulentos".

"Quiroga, que estaba bajo la órdenes de Pino Cano, sabía con quién estaba y para qué estaba, vino de Tucumán para ello y logró su asenso en diciembre de 1976 al grado de capitán".

"Otra prueba que se omite es la despedida que el mismo Vaca Narvaja realiza diciendo: "hasta la victoria siempre compañeros, me van a fusilar", y descarta que "el `preocupado Quiroga`, es ascendido en diciembre de ese mismo año y en la hoja 1 de su legajo dice: "Folio 6. Ascenso de teniente primero a capitán. 31 de diciembre de 1976."

"Este hombre -añaden-, que dijo haber sido criado en la verdad, utilizó su posibilidad de poder honrar a la verdad como imputado y mintió. Este oficial del Ejército Argentino, sin embargo, no rechazó las leyes de impunidad como hubiera correspondido a todo verdadero soldado de la patria".

También rechazan en la casación lo sostenido por el TOF1, al indicar que "es falso que los traslados se produjeran durante la noche, en condiciones irregulares, ocultando o falseando la identidad del militar que los retiraba frente a las autoridades penitenciarias".
"Dice el Tribunal que un ejército actuaba en horas hábiles, y era legal, y otro en horas inhábiles, y era clandestino.

Un absurdo que no encuentra justificación alguna en las constancias de la causa. La sentencia en este punto se torna absolutamente arbitraria. Además, Quiroga se reconoce como un cuadro operativo de la Cuarta Brigada, encargado de la aplicación del plan sistemático descripto por el Tribunal", agregaron los letrados.

Asimismo sostienen que hubo una "indebida fundamentación, lógica sentencia, silogismo incorrecto, fundamentación en afirmaciones contradictorias, que devienen irreversiblemente en fundamentación arbitraria subjetiva", lo que permitió la absolución de los imputados cuando la querella había solicitado la pena de prisión perpetua para los imputados.

jueves, 24 de febrero de 2011

Otra jornada en el juicio contra Menéndez en Tucumán

Gerardo Romero, esposo de una de las víctimas asesinada junto con otras cuatro personas, hecho ocurrido durante la última dictadura militar, aseguró que en la vivienda donde sucedió el ataque "no había armamentos como dijeron los comunicados" del Tercer Cuerpo de Ejercito.

Romero declaró hoy como testigo en la segunda jornada del juicio que se realiza en Tucumán por la denominada causa "Romero Niklison" contra el represor Luciano Benjamín Menéndez.

"El Ejército sostuvo que hubo un enfrentamiento armado, pero en el lugar no había armamentos. Los compañeros fueron directamente fusilados y sin posibilidades de defensa", señaló Romero al declarar hoy ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán.

El tribunal procurará determinar la responsabilidad del ex titular del Tercer Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez y del otro imputado, el ex comisario Roberto Heriberto Albornoz, en el hecho ocurrido el 20 de mayo de 1976.

Durante el relato, Romero sostuvo que "en la casa no había túneles ni armamentos ni municiones, sólo había un depósito camuflado donde había documentación, libros y revistas que teníamos prohibido leer los argentinos en esa época".

El testigo recordó que "ese día había una reunión política en mi casa y yo salí con mi hija Alejandra, que tenía un año y ocho meses, porque debía encontrarme con un compañero para una reunión de control que hacíamos habitualmente".

"Era un reunión rápida, pero me demoré en volver porque mi compañero se quedó sin nafta en el auto y lo llevé a una estación de servicio para que compre combustible", señaló.

"Cuando volví a mi casa, una vecina me alertó que habían entrado y asesinados a todos. Me desvié al ver la presencia de soldados y logré observar a la distancia que estaban saqueando mi casa. Nunca me bajé del auto ni pude ver si trasladaban los cuerpos", explicó.

"Yo no vi lo que pasó, pero por los relatos que escuché se trató de una ejecución, sin darles posibilidades de defensa", añadió.

El testigo contó que al ser asesinada, su esposa María Romero Niklison estaba embarazada de cinco meses y que él decidió enviar a su hija a Santa Fe, donde fue criada por su cuñada.

También señaló que conoció a su esposa cuando ingresó a Montoneros militando en la Universidad Nacional de Tucumán.

Durante la jornada también declaró María Alejandra Romero Niklison, que actúa como querellante en la causa y es hija de María Romero Niklison, una de las víctimas.

Contó que al suceder el ataque era muy pequeña pero que con el tiempo fue conociendo detalles de lo sucedido por el relato de amigos y vecinos.

En la casa de la familia, ubicada en el barrio Echeverría, de la capital tucumana, el 20 de mayo de 1976, María Romero Niklison mantenía una reunión con otros cuatro militantes de la organización Montoneros.

De acuerdo con constancias del expediente, fuerzas conjuntas del Ejército y de la policía provincial tomaron por asalto la casa y, simulando un enfrentamiento, asesinaron a todos quienes allí estaban.

lunes, 21 de febrero de 2011

Córdoba: responsabilizan a Videla por represión y "aniquilación de todos los opositores políticos"

El Tribunal Oral Federal 1 (TOF1) sindicó al represor Jorge Rafael Videla como el “responsable” de fijar los objetivos y de proveer los medios para la “aniquilación de todos los opositores políticos al régimen” militar, al dar a conocer hoy los fundamentos de la sentencia que, junto a Luciano Benjamín Menéndez, lo condenó a perpetua el año pasado en Córdoba.

Los jueces, al argumentar las sentencias para los 30 imputados, sostuvieron que los hechos juzgados “se cometieron como consecuencia de la planificación estratégica y táctica emanada de la cúpula militar”, y que “Videla fue el responsable de fijar los objetivos y proveer de infraestructura y medios para la consiguiente cadena de mandos bajo sus órdenes”.

En ese sentido, añadieron que Videla dictó la Directiva 404/75 (Lucha contra la Subversión) con el cual puso en ejecución el “objetivo político de represión de actividades consideradas ilegales y de la aniquilación de todos los opositores políticos al régimen” y de todo lo que se consideraba “enemigo”.

Para llevar adelante el “plan ilegal diseñado por Videla se trazó una división por zonas del país”, y que la mayoría de los detenidos estaban a disposición conjunta del Poder Judicial y del Poder Ejecutivo Nacional (PEN), por lo que resulta “inverosímil” que ignorara la modalidad sistemática que se utilizaba para eliminar a los detenidos que estaban a su disposición.

Al referirse en general sobre la totalidad de los condenados, los jueces sostuvieron en el fallo que todos formaban parte de la “organización de un plan sistemático integral criminal, que, amparado por los mecanismos estatales tenía como objetivo la eliminación de los opositores políticos”.

Agregaron que dentro de ese plan de aniquilamiento cumplieron distintos roles y tareas dentro de la “represión ilegal caracterizada por la discrecionalidad y libertad otorgada por la Junta de Comandantes (Videla) a los jefes de zona (Menéndez), como así también la libertad al personal militar y policial inferior en sus distintas jerarquías y grados”.

En ese contexto, “se advierte allí sin dificultad, un nivel horizontal de responsabilidades y la existencia de coautoría mediata. Todos ellos se conocían, se reunían, compartieron cargos como integrantes de la Junta y en común planificaron y ordenaron la ejecución del plan criminal descripto”, sostuvieron los jueces Jaime Díaz Gavier, Carlos Lascano y José María Pérez Villalobos.

En cuanto a las responsabilidades de Menéndez sobre los hechos juzgados, entre el 2 de julio y el 22 de diciembre del año pasado y que involucra la muerte de 31 presos políticos, el tribunal sostuvo que “compartió un grado de responsabilidad paralela en paridad de cargos con los demás Comandantes de zona del país”.

Menéndez, desde el rol de Jefe del Tercer Cuerpo de Ejército y al mismo tiempo, Comandante del Area 311, “desarrolló un estricto control de las unidades a su cargo, impartió órdenes e instrucciones, generó las condiciones adecuadas para que se acataran, supervisó los resultados y facilitó las condiciones para que el plan de aniquilamiento se cumpliera acabadamente por las diversas dependencias a su cargo”.

En el marco de ese análisis jurídico, los magistrados entendieron que “los hechos traídos a juicio se ejecutaron como consecuencia de las directivas y órdenes impartidas por Menéndez, lo que nos permite concluir que intervino en los hechos atribuidos”, resaltó entre los puntos más sobresalientes del extenso fundamento de 674 páginas.

En diciembre del año pasado Videla fue condenado a `prisión perpetua` como responsable de los delitos de imposición de tormentos agravada por la condición de perseguido político de la víctima (30 hechos en concurso real), homicidio calificado por alevosía y por el concurso de pluralidad de partícipes (29 hechos en concurso real), y tormentos seguido de muerte (1 hecho).

Menéndez recibió la misma pena por los delitos de privación ilegal de la libertad calificada por tratarse de un funcionario público, agravada por el uso de violencia, por durar más de un mes y por haberse cometido para compeler a la víctima a hacer, no hacer o tolerar algo a lo que no estuviese obligada (6 hechos en concurso real).

Se suman los delitos de imposición de tormentos agravada por la condición de perseguido político de la víctima (38 hechos en concurso real), homicidio calificado por alevosía y por el concurso de pluralidad de partícipes (30 hechos en concurso real), tormentos seguido de muerte (1 hecho) y lesiones graves calificadas (1 hecho) todo en concurso real.

En el mismo proceso también fueron condenados a prisión perpetua los militares Vicente Meli, Mauricio Poncet, Raúl Fierro, Jorge González Navarro, Gustavo Alsina, Pedro Mones Ruiz y Miguel Angel Pérez, al igual que los policías Carlos Yanicelli, Miguel Angel Gómez, Luis Lucero, Calixto Flores, Yamil Jabour, Marcelo Luna y Ramón Molina.

Para Hermes Rodríguez la sentencia fue de 12 años; José San Julián, 6 años; Juan Húber, 14 años; Víctor Pino Cano, 12 años; Carlos Hibar Pérez, 10 años; Mirta Antón, 7 años y Fernando Rocha, 8 años.

Las absoluciones favorecieron a Osvaldo Quiroga, Francisco D`Aloia, Cayetano Rocha, Luis Alberto Rodríguez, José Paredes, Luis Merlo y Gustavo Salgado.

Para ese proceso de enjuiciamiento se habían acumulado las causas por la muerte de 31 presos políticos alojados en la Unidad Penitenciaria San Martín (UP1), aplicando la `Ley de Fugas`, y el expediente sobre secuestros y torturas en contra de un civil y cinco miembros del entonces Departamento de Informaciones Policiales (D2), en todos los casos ocurridos en 1976.

miércoles, 9 de febrero de 2011

El represor se queda sin abogado

El operativo de traslado del ex Jefe del Tercer Cuerpo del Ejército se concretaría el próximo sábado desde Córdoba a Tucumán, donde será alojado en la casa de su hijo, en Yerba Buena. El 15 de febrero comenzará a ser juzgado por el fusilamiento de cinco militantes de Montoneros ocurrido en 1976. El represor se quedó sin defensa, luego de que su abogado Horacio Guerinau renunciara el viernes pasado. “El Tuerto” Albornoz, del penal al banquillo.

Al iniciarse el 15 de febrero el tercer juicio oral y público en su contra en Tucumán, el ex Jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, sería trasladado el próximo sábado desde Córdoba a la provincia y será alojado en la casa de su hijo en Yerba Buena.

Menéndez será juzgado esta vez por el fusilamiento de cinco militantes políticos de la organización Montoneros ocurrido el 20 de mayo de 1976 en el Barrio Echeverría, en el marco de la causa “Romero Niklison”.

Por estas horas es una incógnita quien será su defensor. Sucede que el represor se quedó sin abogado defensor luego de que el viernes pasado renunció Horacio Guerinau, quien lo defendió en los dos primeros juicios que se realizaron en la provincia y terminaron con una condena a prisión perpetua al militar retirado. Fuentes del Tribunal Oral aseguraron que si en tres días no designa a otro abogado, se designará de oficio a un defensor público oficial.

También se confirmó que durante su estadía en la provincia, Menéndez cumplirá arresto domiciliario en la casa de su hijo, ubicada en Yerba Buena. Esto se debe a que todavía los jueces del Tribunal Oral Federal no decidieron la modalidad del cumplimiento de la primera condena firme contra Menéndez, en el marco de la causa Vargas Aignasse.

El que será trasladado diariamente desde el penal de Villa Urquiza a la sala de audiencias será el policía retirado Roberto Heriberto Albornoz, ex jefe del Servicio de Información Confidencial de la Policía de Tucumán entre 1975 y 1978), quien cumple allí la condena a prisión perpetua dictada en el último juicio que se realizó el año pasado en la provincia en la megacausa Jefatura de Policía.

En tanto, en el lugar de la Fiscalía General, debutará Leopoldo Peralta Palma, quien asumirá el papel en representación del Ministerio Público que en los dos primeros juicios estuvo en manos de Alfredo Miguel Terraf, quien concretó su retiro jubilatorio.

El Tribunal estará integrado nuevamente por los jueces Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla, con la incorporación de Luis López (juez santiagueño que actuará en calidad de subrogante).

martes, 30 de noviembre de 2010

Comenzó el alegato de los fiscales en el juicio a Jorge Rafael Videla

El TOF 1 de Córdoba dio inicio a las exposiciones en el debate contra el ex presidente de facto y otros 30 acusados por delitos de lesa humanidad. La semana pasada, las querellas solicitaron penas de prisión perpetua para Videla y Menéndez

El Tribunal Oral Federal Nº1 de Córdoba comenzó a escuchar este martes el alegato del Ministerio Público Fiscal, en el marco del juicio oral contra el ex presidente de facto Jorge Rafael Videla y otros 30 acusados por delitos de lesa humanidad.

Así, ante los jueces Jaime Díaz Gavier, Carlos Julio Lascano y José María Pérez Villalobo, presentan sus exposiciones Maximiliano Harabedian y Carlos Gonella.

El Tribunal ordeno un cuarto intermedio hasta el próximo jueves a las 9:30, donde continuarán con los alegatos del Ministerio Público Fiscal.

A continuación, los principales tramos del alegato de Harabedian:

"En primer lugar, voy a referirme a la situación procesal del principal acusado de esta causa, Jorge Rafael Videla. Qué pruebas tiene la Fiscalía para decir que fue el máximo responsable de la elaboración de este plan de eliminación de opositores que tuvo la dictadura militar.  En la cárcel penitenciaria, hubo un antes y un después, narrado por todos los ex detenidos que declararon en esta causa. Hubo un régimen antes y otro después del 24 de marzo. Antes no los sacaron para matarlos y después sí, a pesar de que Videla y Menéndez ya eran autoridad del Ejército y existían las directivas para la lucha contra la subversión. O sea que lo que cambió no fueron las directivas, sino que todo cambió con la llegada a la presidencia de Videla."
 
"Además, Videla fue uno de los impulsores de reglamentación y decretos que ordenaron la lucha contra la subversión en 1975 durante el gobierno constitucional. Voy a citar el libro “La mentira oficial”, de Nicolás Márquez. El autor no es alguien que quiera perjudicarlo a Videla, sino que lo reivindica. Italo Luder (entonces a cargo de la presidencia) cita a los jefes militares para ver qué acciones para la lucha contra la subversión. Videla presenta cuatro soluciones y le aclara que los militares tienen armas y están preparados para matar y morir."

"La primera solución que presenta era un sistema centralizado, riguroso y muy supervisado por la cúpula, control de la superioridad a la inferioridad. Este sistema no era conveniente porque iba a llevar mucho tiempo llevar al éxito en la lucha y no se sabía cuánto tiempo podía tardar. Era un sistema de legalidad. En la otra punta, el que proponía Videla, era un método con libertad de acción no sólo a cada fuerza sino también a cada estamento involucrado en la subversión. Gran independencia y libertad. El método iba a ser cruento pero rápido, aclaraba Videla. Ese método fue el que se implementó después, por eso encuentro importante este libro para fundamentar esta situación."
 
"Directiva 404/75: reserva para la figura del Comandante en Jefe la planificación de la lucha contra la subversión en todo el país. Coloca las cárceles provinciales bajo control de Ejército. Coloca a las brigadas de infanterías de todo el país un rol predominante. Y otorga a las brigadas de infantería aerotransportada la misión de operaciones psicológicas. La orientación de cómo realizarlas se las reserva a la figura de él (Videla), que tenía que orientar a los comandantes de cada lugar en esta acción psicológica."
 
"Otra cuestión. Videla ha confesado su responsabilidad en este juicio. No así en el jucio a los comandantes. Ha dicho que asume toda la responsabilidad de los hechos. La confesión tiene un gran peso probatorio."
 
"¿Habrá tenido poder de disposición sobre los presos de Córdoba también? La tuvo, y no sólo la responsabilidad formal, sino también la real."

"Se advierte cuando (el entonces arzobispo Raúl Francisco) Primatesta intercede ante Videla por los presos de Córdoba, a los que no les dejaban ver a su familia. Se dirige a Videla y la gestión tuvo éxito, porque Videla ordena a través del Tercer Cuerpo, área 311, y la orden se restransmite a laCuarta Brigada y (Vicente) Meli ordena que en Navidad los presos puedan ver a los familiares e incluso se ordenan algunas libertades."

"La sentencia causa 13/85 determina la lucha contra la subversión iba a ser responsabilidad de cada arma. Pero finalmente, todos los hechos de esta causa han sido bajo control del Ejército, el arma a la que pertenecía Videla. Hechos se cometieron bajo órdenes del poder ejecutivo y el Ejército, no hubo desbordes de grupos para policiales y desobediencia de los mandos inferiores. El plan se ejecutó en forma puntillosa de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Y se aplicó en todo el territorio nacional. Esto tiene importancia porque los episodios que ocurrieron en la penitenciaría de Córdoba no sucedieron solamente en esta cárcel, sino en otras del país donde no estaban bajo la órbita del Tercer Cuerpo de Ejército."

"Los presos han relatado que en otras cárceles también se les aplicaba el mismo tratamiento que acá: La Plata, Sierra Chica, Chaco, etcétera. Esto está probado también en el juicio a las juntas, como se estableció en el caso de Margarita Belén. En un traslado sin motivo se realizaba un asesinato masivo, que después se encubría, en una operación psicológica, como un enfrentamiento con las fuerzas subversivas."

"Antes del 24 de marzo no había habido denuncias en el exterior por violaciones a los derechos humanos. A raíz de esta campaña llamada “antiargentina” hubo numerosos reclamos de personalidades e instituciones internacionales y nacionales que se dirigían justamente a Videla. Pero ya estaban lanzados en este plan de exterminio y no lo detuvieron. Había una voluntad férrea en lo general de seguir adelante en este programa de exterminio, programa que ideológicamente se lo he atribuido a él incluso desde sus albores."
 
"Por ejemplo, la Conferencia Episcopal Argentina se dirigía a él y con él lograban en algunas veces algunas medidas. Frente a los innumerables reclamos por violaciones a los derechos humanos, se reunió varias veces con Videla, incluso el vicariato le habla a Videla de personas con problemas de conciencia porque los han obligado a participar en torturas. Esto está en el libro "Iglesia y Derechos Humanos". El Episcopado reclamó a Videla por los presos sin condena ni indagatoria. El dolor de las familias, que nada saben y el paso del tiempo agrava su dolor. Es inadmisible la falta de defensa de los detenidos. Para todo cristiano el fin no justifica los medios."

"En los decretos se hablaba de “aniquilar el accionar de la subversión”. Aniquilar no significaba aniquilar a los subversivos y así lo han reconocido hasta los mismos miembros de la junta, Videla o Massera, ante el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, antes del juicio a los comandantes."

"El argumento de Videla de que no eran crímenes de lesa humanidad porque las víctimas no eran población civil sino combatientes es falaz. La doctrina y la jurisprudencia establecen claramente que incluso un miembro de una fuerza armada y un combatiente irregular pueden ser victimas de delitos de lesa humanidad. En qué casos:  1) Cuando ya se ha rendido, 2) cuando ha sido desarmado y se encuentra prisionero en manos de la autoridad que lo mantiene cautivo, 3) cuando está herido e indefenso. En esos casos son sujetos pasivos de crímenes de lesa humanidad. Es exactamente lo que ocurrió en esta causa."

"Videla dijo en este juicio: “Que fuimos crueles, nadie le dude”. Eso es muy general. Alsina dice que los presos vivían como animales. Reconoce cómo vivían. Ante una pregunta de esta Fiscalía, dijo que a él no le constaba, y que lo había leído cuando en la instrucción leyó las declaraciones de los presos. No le constaba, pero les creyó a los presos. Y después lo volvió a reconocer. Eso le pasa a los que hablan de más. Dijo que en la cárcel comprobó que vivían como animales y que era culpa del Servicio Penitenciario y que así a nadie se lo recupera para la sociedad."

"Las golpizas eran sistemáticas, no fueron un día u otro, eran permanentes."

"La sentencia de la causa 13 establece cuestiones importantes y dignas de destacar sobre la responsabilidad de Videla. Cada arma de las FFAA iba a ser responsable de  la lucha contra la subversión en su ámbito. Todos los hechos  de esta causa ocurrieron dentro de la órbita del Ejército."

"Habla la sentencia que el método empleado en la represión de la subversión fue idéntico en todo el territorio nacional. Esto tiene importancia porque se ha demostrado que los episodios que vivieron los presos  fueron comunes a cárceles de todo el país."

"Sobre el argumento de la cosa juzgada, en la acusación de los fiscales de aquella causa  no están descriptos los hechos de esta causa."

"Se amparan en las directivas del gobierno constitucional (sobre todo en aquel decreto  que ordena aniquilar la subversión). Aniquilar un accionar no significa aniquilar las personas que llevan adelante el accionar."

"Pasaré ahora a referirme a la cadena de mandos, el jefe de estado mayor, Vicente Meli. Las funciones de Meli eran dictar las ordenes para que funcionaria el Estado Mayor, no tiene ninguna sanción en su legajo por incumplir una orden, el debía coordinar las acciones para hacer cumplir la orden que venía de arriba."

"Hay un dato que pinta cual era la cadena de mando que tenia Meli, Jorge De Breuil, relato que lo trasladaron a la cárcel y le hicieron de todo, le quemaron los genitales, el que dio la orden fue Meli, aquí queda de manifiesto el grado de mando que Meli tenía."

"Su involucramiento no solo era formal, sino real. Alsina reconoce como vivían lo presos, dijo que “Vivían como animales” y luego se contradijo varias veces en lo que va del juicio, eso le pasa a los que hablan de mas."

"Esto de los malos tratos no es algo que los presos inventaron acá. Otto dice en esta audiencia que  cuando lo detienen  le encuentran unos volantes en los que se denunciaban malos tratos a los presos en aquel entonces."

"De este jefe dependía la implementación de la orden. De la cuarta brigada bajaba la orden. Pino retransmitía las órdenes. De su legajo surge que el estuvo en esta cadena de mandos al tiempo de los hechos. No había un by pass en las órdenes. El retransmitía. El regimiento de infantería que el comandaba estaba también  en la lucha contra la subversión."

"Quiroga, cuando se defiende del hecho once dice que le llega la orden  de su superior y que después le informa que lo cumplió sin novedad y que después  repreguntaron que paso cuando salió el comunicado."

"Mones Ruiz esta sindicado de ser el responsable de una sección en la cárcel que tuvo protagonismo en los malos tratos de esta causa. El ha dicho que fue muy poco, que había otras secciones  a la cárcel pero los detenidos solo recuerdan a Alsina y a Mones Ruiz. Por algo será. SI iba poco será que cuando iba era terrible y por eso lo recuerdan."

"Hay testigos, por ejemplo De Breuil, que dijo que la sección del teniente Parsic era tranquila y que por eso no tenían problema en que los miraran."

"Alsina. No es nuevo el nombre de él. Lo vienen nombrando hace 25 años. Dice Alsina  que los detenidos  han mentido  cuando dicen que a él le gustaba dar discursos. Que el es un hombre de pocas palabras. .Dice eso el imputado que se ha caracterizado en este juicio por sus largos discursos El dice que la cárcel estaba a cargo del servicio penitenciario. Los documentos de la época dicen que la cárcel estaba bajo el control del ejército. No entiendo como puede negar lo que los mismos documentos del ejército admiten."

"Dice Alsina que los testigos están armados para decir todos lo mismo. Demuestra que no es asì  el hecho, por ejemplo que los testigos no reconocen a los imputados cuando vienen pudiendo haberlos visto en los diarios y en Internet."

"Las mujeres presas han descripto la personalidad de Alsina y la de Mones Ruiz. Dijeron que a Alsina era histérico, impulsivo etc y que Mones Ruiz era serio, discreto de buen porte. Las mujeres suelen ser mejores describiendo la personalidad de los hombres. Fijense que los legajos militares de los mismos dicen lo mismo."

"Carlos Hibar Pérez. Dice que había otros Pérez. El otro Pérez del que hace traer el legajo, salteño, no solamente no es de la sección de Alsina. La testigo Sánchez dijo que el Pérez que las mortificaba tenía una tonada puntana o cuyana. Fíjense que el legajo dice que Carlos Hibar Pérez nació en San Luis. No hay dudas de que se están refiriendo a él no a otro Pérez."

"Miguel Angel Pérez. El testigo Avila cuenta un episodio en el valle de Punilla  y de pronto le parece ver en un negocio de un supermercado al famoso cabo Pérez que los cascaba en la cárcel. El le pregunta a la dueña del mercado  si lo conocía a ese hombre y la mujer le dijo que el apellido era Pérez y que había sido militar."

"Paredes. Bozano dijo que vio como Paredes golpeaba a los detenidos cuando los llevaban a la enfermería."

"Pasaré a hablar ahora del hecho quinto ( Pucheta Sgandurra y Villada)"

"La orden para llevarlos al consejo de guerra viene de la cuarta Brigada. Sasiaiñ. El libro  dice que el traslado lo hizo López. Dependían de Pino. El libro de la morgue  registra su ingreso. El Tercer Cuerpo comunica el hecho de la muerte de siete subversivos. La hora  y el día para sacarlos de la cárcel  para el consejo de guerra  demuestran la falsedad del procedimiento. Ninguna versión oficial coincide. La fiscalía no tiene acreditado quienes fueron los autores materiales del hecho."

Hecho VII

"El día previo a que los saquen a Rossetti de Arquiola y a Funes fue un coronel a sacarlos y no lo dejaron retirarlos porque no tenían una orden. Zamboni  Ledesma tampoco quiso dar la orden."

"Por eso Funes, cuando lo sacan al día siguiente, dice que lo sacan para matarlo  y el testigo Guido cuenta que se fundieron en un abrazo. Ya antes lo habían sacado junto a Vaca Narvaja  y a Bazán les habían dicho que los iban a matar."

"Esto demuestra la planificación. En esa oportunidad el que los traslada es Alsina. Por eso  hay responsabilidad de la cuarta Brigada. Meli da una explicación diciendo que a el le sale el pase 9 días antes. El boletín figura el dicen que sale el pase pero no cuando se efectiviza el pase."

"El dice que apenas llegó a Córdoba, aparte de la mudanza tuvo que revalidar la licencia de paracaidista  que se le vencía. Esto parece razonable ya que si tenemos en cuenta que este crimen fue planificado antes, no tengo pruebas para decir que el intervino en este hecho. Por este hecho la fiscalía va pedir la absolución."

Hecho octavo. La muerte de  Raúl Bauducco

"Mones Ruiz dice que cuando Pérez lo mata a Bauducco él no estaba en el patio
Perez dice que lo mató sin querer. Mones Ruiz dijo que se retiro porque lo habían llamado para que llevara a un detenido. Los documentos dicen que ese día no se tomó declaración a ningún detenido  en la cárcel."

"El director de la cárcel dijo que Mones Ruiz le dijo que no estaba en el patio porque Mones Ruiz  se había ido a hablar con la novia. Ya ha dado por lo menos tres versiones distintas del hecho en el transcurso de estos largos años. Primero dijo que fu un intento de arrebato del arma, después dijo que fue un accidente  por una broma que quiso hacerle."

"Pocas veces vi en un juicio a un acusado con tantas posiciones exculpatorias  juntas. Primero dice que cuando el se fue Pérez no tenía el arma en la mano. Pérez dice que la tenía en la mano por orden de Mones Ruiz. El dice que lo consoló a Pérez  porque estaba muy mal. ¿Es la reacción lógica  para un oficial que ha desobedecido una orden y que lo puede comprometer seriamente?"

"La otra versión es que Pérez lo quiso levantar porque se había golpeado con otros presos y que se  le escapo un tiro por accidente. Es una versión poco creíble por los movimientos que hay que hacer para  montar el arma. Eso demuestra que es un hecho deliberado, no fortuito."

"Lo que quiso hacer fue matar a una persona que no se podía levantar por  los golpes que había sufrido previamente. En la causa Muñoz, el Tribunal puede comprobar que el acto terrorista de Bauducco fue recibir una revista, hecho que después fue desmentido en instrucción."


Sobre la muerte de Rene  Moukarzel

"Hay pocos homicidios con más testigos que este. Alsina dijo que lo dejo esposado en un patio y que lo dejo ahí. Lo que lo respalda en esa versión es Coelho que trabajaba con él.  Es raro que una persona que hasta ese momento no tenía problemas de salud muera por eso y que nadie investigue qué pasó."

"El hecho de Moukarsel fue creatividad de Alsina. No fue una orden superior y sin embargo están imputados por este hecho toda la cadena de comandos que estaba por encima de él.La responsabilidad de Alsina está probada, pero la responsabilidad de la cadena de mando es más complicada."

"Sucedió lo de Moukarsel  en el marco del plan sistemático implementando por Videla hacia abajo hasta llegar a Huber. Los homicidios tienen un móvil. El homicidio de Moukarsel  es difícil de clasificar porque se mezclan la personalidad de Alsina y el contexto histórico que le dieron marco."

"Se dice que el mal es fácil de entender por los motivos que lo mueven. Lo de Alsina sale del móvil. Sale de lo clásico y por eso es muy difícil de comprender para el ser humano."

"Es un mal que no entra en las categorías clásicas del mal. Voy a demostrar que sin el contexto histórico de la época no hubiera podido ocurrir."

"Cuáles son las características propias de su personalidad. Las observaciones  del Ejército dicen en su legajo que de cadete tiene muchas indisciplinas. Decían que era muy impulsivo. Lo reprenden por ser demasiado estricto con sus subordinados. Que tiene altibajos en su conducta, que obra impulsivamente. No podía controlar su conducta. Los altibajos lo llevan a excederse en las sanciones. Huber pidió que se vaya de la policía militar porque no era útil para el cargo."

"En el año 1987 se le diagnostica neurosis y que no puede  ejercerle cargo. El hecho de Moukarsel demuestra que no se puede controlar. Lo vio que recibía algo de un detenido y no se pudo controlar."

"Un neurótico según la doctrina es imputable. Es consciente de lo que hace y tiene consciencia del bien y del mal y tiene una buena lectura de la realidad."

"En el terrorismo de estado se borran los límites entre el bien y el mal entre la verdad y la mentira. El sistema totalitario en hombre queda reducido a un muñeco fantasmal. Si no hubiera tenido Alsina un poder omnímodo, si los detenidos no hubieran estado reducidos a la nada, hubiera podido Alsina hacer lo que hizo con Moukarsel. Por supuesto que no."

"El totalitarismo necesita garantizar la impunidad por sus acciones. Fue el régimen implementado por Videla el que permitió que ocurriera el crimen de Moukarsel."

"El hecho nominado 11, no hace falta mucho esfuerzo para demostrar el hecho, ya que hay un sobreviviente del hecho, el hermano De Breuil quien declaro en este juicio. En el caso de Quiroga, hay elementos para sostener la hipótesis de la fiscalía. El firma el retiro de la cárcel de De Breuil y luego también estuvo en la entrada a la cárcel. El propio protagonista del hecho dice que es mentira el comunicado del Comando del Ejército, con esto queda totalmente demostrada su participación. El testimonio de  De Breuil, debe tenerse en cuenta en toda su declaración, ya que es un testigo sincero."

"Quiroga dice que estuvo a cargo en una sola parte del hecho, pero si vamos a lo que él mismo manifiesta en relación con que estuvo en la firma de los traslados, está claro que estuvo en los dos, porque si no estaría ocultando que había un capitán de mayor jerarquía que el."

"Con relación a D’aloia, la única prueba que existe es que cuando se realiza el traslado y hacen la escala entre el primero y segundo traslado y le preguntan si va a jugar al fútbol el sábado, el dice “cállate que llevo a subversivo”. No suman elementos para solicitar una perpetua sobre este imputado."

"El hecho nominado 13 (último hecho). Un mes antes del hecho ya había sospechas entre los presos de lo que sucedería, porque ya se lo habían dicho a ellos. Balustra dijo, antes de ser retirado, que lo iban a matar. Varios testigos lo dejaron bien en claro en el transcurso de esta audiencia."

"También el testimonio de varios familiares que dejaron en claro las torturas que sufrieron sus familiares. En primer lugar se han oído cuestionamientos a los testigos, afirmando que son terroristas y no victimas. En el sistema penal argentino un terrorista también puede ser victima. Acá pareciera que hay un discurso armado."

"Si el Ejército Argentino hizo una autoadmistía, es porque sabían lo que sucedía."

"Con esto doy  por finalizado mi alegato señor Presidente, para el día jueves se prevé que continué el Dr. Gonella con el análisis de la prueba y posteriormente procederemos a dar el pedido punitivo respectivo para los imputados."

Informe: Natalia Brusa

viernes, 27 de agosto de 2010

Abruman las pruebos de los testigos


Declaración de la testigo Sánchez
Finalizada la exposición de Molina, el tribunal llamó a prestar declaración a la testigo María Teresa Sánchez, quien dijo reconocer a Videla, Luciano Benjamín Menéndez, Calixto Flores y Mirta Antón. A continuación, parte de su declaración:
“Sólo quiero que se haga justicia y no me comprenden las generales de la ley.”
Detención y traslado a la D2

“Estuve privada de mi libertad. El 24 de febrero de 1976 golpearon la puerta de mi domicilio. Estaba embarazada y con mi marido. Entonces vi por la mirilla y era una persona de civil. Pensé que era un vendedor ambulante. Cuando abrí empezaron a ingresar personas de todas partes, de los techos, de todos lados. Entraron y comenzaron a preguntarme por mi marido y me llevaron. Me golpearon y me metieron en la parte de atrás del auto.”
“Me llevaron hasta la D2, sin vendas por un rato. Luego me vendaron. No comprendía por qué me habían llevado. Me vendaron y me llevaron al patio. Entonces llegó una persona; pude ver que era media gorda y me dijo que pensara bien lo que iba a contestar, por lo que tenía dentro de la panza. Al rato dijeron: ‘Cayó el Ferraro’. Era mi marido.”
“Nos pusieron a los dos juntos. Mi marido estaba muy mal por los golpes recibidos, y con una cruz esvástica en el pecho, hecha con birome.”
“Le pedí que no hablara. Quiero aclarar que mi marido no militaba en ninguna parte.”
“Me llevaron a un colchón mojado, me dejaron tirada, luego de la golpiza que recibimos. Había dos tipos de voces: una que nos decía ‘déjala, es una perejil’, y la otra decía ‘pegá, esta es una hija de puta y va a hablar’.”
“Luego me llevaron a un lugar, subiendo unas escaleras. Había dos mujeres: una detenida, llamada Mónica, y otra policía, llamada Graciela.”
“Luego me bajaron del lugar y me llevaron a otro, llamado ‘El Tranvía’. En ese lugar, cada vez que pasaban nos golpeaban. ‘El Gato’ permanentemente pasaba y nos decía cosas. Nos hacia gritar: ‘¡Heil Hitler!’.”
“En ese lugar nos torturaban siempre y se sentían gritos de tortura continua. Estuve cuatro días en la D2. El último día me trajeron un batón de mi madre, me hicieron bañar y me trasladaron a la UP1. Mi marido también estuvo detenido en la UP1.”
La llegada  a la UP1
“El día que ingresé a la UP1 era un día soleado. Me subieron al primer piso y me alojaron en una celda que daba al hospital.”
“En el momento en que llegué al primer piso, estaban todas las compañeras preparándose como para algo. Se me presentó Diana Fidelman y me contó sobre todo el funcionamiento del penal. Ese día tenían visitas, por eso estaban contentas.”
“El primer tiempo tuvimos puertas abiertas en las celdas. Eso duró muy poco. El 23 de marzo tuvimos visitas íntimas con nuestras parejas. Entonces me llevaron y me encontré con mi esposo. Recuerdo que cominos con otra pareja. Nos acostamos y tipo tres de las mañana escuchamos la radio y se escuchaba  la marcha militar. No sabíamos qué iba a pasar con nosotros.”
“El 24 de marzo era una mañana muy gris y un helicóptero daba vuelta por el penal. Entonces entraron y trasladaron a los hombres a sus celdas y a las mujeres a las de ellas. Fue una recorrida y nada más. Comenzaron a sacarnos cosas de las celdas.”
“Un domingo entró un grupo de militares sin avisarnos, cosa que nos llamó la atención, porque siempre nos avisaban.”

El parto en la maternidad provincial
“El día 13 de abril me trasladaron a la Maternidad provincial, para que diera a luz a mi hija. Cuando llegamos a la Maternidad, se iban apostando para vernos. La gente quería mirar, pero al mismo tiempo no. Estuve casi todo el tiempo del parto esposada y con fórceps. Mi hija nació con sufrimiento fetal. Sólo me soltaron al  final. Me dejaron en un pasillo.”
“Al otro día me desperté y pregunté por mi hija. Me dijeron ‘ya te la vamos a traer, porque estaba llorando como loca’.”
“Entraron dos practicantes que me pidieron el teléfono de mis familiares. Luego estuvo mi familia viendo a mi hija y dejó unos huevos de Pascua.”
“Me trasladaron de nuevo a la UP1 dos días después. Me pareció raro porque había un despliegue de camiones verdes en el penal.”
“La guardia que me recibió me dijo ‘esto está terrible, ha cambiado todo, ya te van a contar tus compañeras’. Me llevaron al pabellón de mujeres, previo pasar por el pabellón de hombres.”
“Fue muy emotivo encontrarme con todas mis compañeras, que me decían que tuve suerte por haber tenido a mi hija ese día, ya que ese día entraron los militares al penal y todo había cambiado.”
“Les habían hecho una requisa espantosa, algunas de las compañeras se estaban bañando y las sacaron así, arengando que eso ya no era un ‘liceo de señoritas’.”
“A partir de mi regreso las condiciones en el penal habían cambiado terriblemente. Nos encerraron en las celdas que no tenían baño.”
“Nos dieron la orden de que teníamos que entregar a nuestros hijos. Se escuchaban los gritos de los niños, los ruidos de las llaves, de las botas, los gritos de ‘todas al pasillo’. Nos obligaban a desvestir a los niños y los niños lloraban.”
“Eso fue a los doce días de llegar al penal. Me ayudó una compañera de nombre Ana María Pizarro, que estaba en los últimos años de medicina. Me enseñaba como curar el pupo de mi hija.”
“Fue realmente muy triste cuando se llevaron a mi hija.”
Diana Fidelman

“Fue muy triste cuando se la llevaron. Ella me regaló una camisa azul, con unos elefantitos celestes . Me contó cómo la habían llevado al D2. Me habló de Vergez y me dio la sensación de que Vergez era el represor dueño de ella. Ella me dijo que si se la llevaban otra vez la iban a matar, porque ya se lo habían dicho. Le dije que eso no podía ser, porque ella tenía causa judicial. Creía en la legalidad, era estudiante de abogacía.”
“Cerca del 25 de mayo la vinieron a buscar, sentimos como Diana se negaba a ir, pero igualmente la llevaron. Al día siguiente nos enteramos por las guardias que Diana se había querido escapar y que por eso la habían matado.”
“No pude ver quien se la llevó. Estaba en las celdas de enfrente. No pude ver, pero sí escuchamos las voces de ellos. Eran militares. Lo supimos.”

Tati Barberis y Marta Baronetto
“Cuando se las llevaron me trajo una sensación tremenda, porque Marta Baronetto había tenido a su hijo Lucas. La llevaron, la trajeron y se la volvieron a llevar. Casi siempre estas salidas se producían en fechas muy importantes.”
“Cada vez que entraban, después de las siete de las tarde a sacar a compañeras, se percibía el temor en el pabellón y se olía la muerte.”
“Entraban los militares a cada rato y nos bailaban. Siempre era personal masculino, todo era muy brutal.”

Alsina y Mones Ruiz en la UP1
“Cuando entraba Alsina nos hacía bailar, era terrible, le pusimos ‘Remolino’. También cuando entraba Mones Ruiz.”
“Alsina se ensañaba con nosotros. Era una persona exageradamente perversa. Mones Ruiz tenía una personalidad totalmente distinta, absolutamente diferente a la de Alsina, lo que no significaba que no nos diera baile.”
Su situación judicial
“Un día Mones Ruiz me llevó a declarar en la parte de adelante del penal. Estaban presentes el Dr. Rueda, quien era escribiente,  y el Dr. Haro, que era defensor. Tuve una causa penal. Pidieron que nos aflojen los cables con los que nos habían atado, porque las esposas no alcanzaban para todas las trasladadas. Era fines de abril o principios de mayo de 1976. Ya había tenido a mi hija, por la ropa que tenía puesta. Haro hacía de abogado, porque yo, como estudiante de abogacía, no podía entender como él convalidaba esto. Estaba presente Mones Ruiz mientras me entrevistaba con el juez.”
“Otra vez se presentó Luis Molina y me dijo que ahora él era el defensor, porque Haro era ahora camarista. Me explayé sobre las condiciones que vivíamos en la cárcel.”
“Molina me dijo ‘vos no querés hablar y encima no te querés sacar la bombachita, así no te vas a ir más’.”
“El juez a cargo de mi causa fue el Dr. Puga. Fui condenada a cuatro años por asociación ilícita organizada. Me encontraba en la celda de castigo, porque no me había dejado manosear en mi vagina y ano.”

El traslado a Devoto

“En septiembre de 1977 nos trasladaron a la Escuela de Aviación. Nos vino a buscar un avión chico con asientos y nos trasladaron, nos golpearon y esposaron de a dos. Llegamos luego de muchas horas, ya que iban levantado a gente en otros lugares. Llegamos al penal de Devoto.”
“En Devoto nos llevaron a la iglesia y nos hicieron desnudar a todas. Nos tuvieron un buen rato, nos llamaron de a una por el nombre. Nos dieron una frazada y un plato delata,  y nos dijeron a dónde debíamos ser alojadas. Las compañeras de Devoto nos recibieron cantando, eso fue muy lindo.”
“Todas acá nos queríamos ir a Devoto. Después nos dimos cuenta que Devoto también tenía lo suyo, pero no era como acá.”
La muerte de Moukarzel
“Hubo un hecho en San Martín. Un día muy frío, trajeron a un compañero varón y lo estaquearon en el patio de las mujeres. Estaba extremadamente frío. Había como una sensación de silencio y sólo se escuchaban los lamentos de este compañero, que luego supe que era de apellido Moukarsel.”
“Luego abrí la ventana de mi celda y pude ver a esta persona. Estaba desnudo, con los brazos extendidos, con las piernas atadas. Le tiraban agua. Se quejaba y decía ‘¡ay, mis riñones!’. Le habían puesto a un soldado de guardia y le pedía ‘no me hagas esto, hermano’. Después se supo que le había dado un paro cardíaco.
Luego de unos días, donde se encontraba la cabeza de Moukarsel, salió un lirio, por lo que una compañera le hizo una poesía.”
“El Gato” Gómez y “El Chato” Flores
“Tanto ‘El Chato’ Flores como ‘El Gato’ Gómez eran los que siempre estaban gritando cosas, diciéndonos cosas y nos pegaban.”
“Pude identificar quiénes eran, porque comenzamos a describirlos con las otras compañeras. Supe que ‘El Gato’ Gómez había violado a una chica de Río Cuarto, la cual tuvo un hijo, y que el padre de esta chica lo quiso matar.”


“A Menéndez lo pude ver en el edifico de mi estudio. Me lo crucé y me dijo: ‘Buenos días, soy el general Menéndez’. Entonces el cuerpo me comenzó a temblar, porque Menéndez es una persona que produce mucho miedo.”

Informe: Natalia Brusa