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sábado, 3 de marzo de 2018

A LA MUERTE DE UN CANALLA

A LA MUERTE DE UN CANALLA

Los canallas viven mucho, pero algún día se mueren
Obituario con hurras
Vamos a festejarlo
vengan todos
los inocentes
los damnificados los que gritan de noche
los que sueñan de día
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan
vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladrón
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte 
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte 
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices
hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos

a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.

- Mario Bendetti-

miércoles, 30 de mayo de 2012

Allanaron la casa de Benjamín Menéndez y encontraron documentos de la dictadura

Videla gana más amigos entre los represores

El dueño de casa, con siete condenas a prisión perpetua, estaba allí porque tiene arresto domiciliario. “Nunca pensé que la Justicia iba a hacer una cosa como ésta”, se quejó. El procedimiento se realizó a partir de las declaraciones de Videla.

 Por Adriana Meyer

Las declaraciones de Jorge Rafael Videla siguen generando revuelo. La Justicia Federal de Córdoba allanó la casa del genocida Luciano Benjamín Menéndez en la búsqueda de listados con nombres de personas desaparecidas durante la dictadura, dado que el dictador había mencionado que los jefes de zona tendrían esas nóminas, al menos “parciales”, en su poder. Fue en la causa por la Verdad Histórica y a pedido de la querella de Hijos y Familiares de Desaparecidos de Córdoba. Página/12 pudo saber que a priori los empleados judiciales no habrían encontrado tales listados, pero sí fue hallada voluminosa documentación en la vivienda del ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, que está siendo analizada por expertos. Es la primera vez que se produce un procedimiento de estas características en una vivienda de Menéndez, ex jefe de la Zona 3 del Ejército.

El equipo de secretarias y prosecretarios del Juzgado Federal 3, a cargo de Alejandro Sánchez Freytes, con la asistencia de la policía, llegó a la casa de Menéndez, en el barrio Bajo Palermo, a primera hora de la mañana y permaneció hasta pasadas las 16. El dueño de casa, de 84 años y con siete condenas a prisión perpetua imputado en varios procesos en curso, estaba allí dado que goza del beneficio del arresto domiciliario por problemas de salud. “Nunca pensé que la Justicia Federal iba a hacer una cosa como ésta”, fue una de las tantas quejas que expresó durante el operativo. Y fue muy meticuloso al momento de la confección del acta con el detalle que había en una veintena de cajas que salieron de su hogar hacia el juzgado.

“El pedido fue a partir de las declaraciones de (Jorge Rafael) Videla en el libro de Ceferino Reato (Disposición final), donde dice que la decisión y las listas de detenidos y desaparecidos estaban a cargo de los comandantes de zona, y Menéndez era comandante de la Zona 3”, indicó el abogado querellante Claudio Orosz. La solicitud también se basó en declaraciones de Videla al Juzgado Federal de San Martín y a la revista española Cambio16.

En el libro de Reato, Videla admitió por primera vez que la dictadura asesinó a “siete u ocho mil personas”, y dijo que si bien no hay listas con el “destino final” de los desaparecidos, podría haber “listas parciales”. “No hay listas con el destino final de los desaparecidos. Podría haber listas parciales, pero desprolijas”, dijo Videla según esa publicación.

La agrupación Hijos de Córdoba consideró que el allanamiento es “un paso adelante para desterrar el pacto de silencio e impunidad que mantienen los responsables de los más terribles crímenes de lesa humanidad” porque “ellos conocen el destino de los desaparecidos y los niños separados de sus familias y no dicen dónde están, no colaboran en el cese de estos delitos que día a día se siguen cometiendo”.

El mes pasado, la Justicia Federal de San Martín allanó la casa de Videla, la de su ministro del Interior, Albano Harguindeguy, y la del ex general Omar Santiago Riveros, jefe de Institutos Militares de Campo de Mayo durante la dictadura. En esa ocasión, la medida respondió a un pedido del abogado Pablo Llonto, representante legal de varias familias de asesinados y desaparecidos por la dictadura, también a partir de declaraciones de Videla.

A partir de mañana, un grupo de expertos comenzará el análisis del material secuestrado en casa de Menéndez, que fue seleccionado por los funcionarios judiciales en base a su posible vinculación con los hechos que se investigan en la causa. Entre esos papeles hay varias carpetas que tienen manuscritos de Menéndez, que reflejan parte de su trayectoria. Sobre la posibilidad de que el material sirva para el expediente, el abogado Orosz puntualizó: “En los miles de allanamientos que se han realizado estos años encontramos documentos valiosos sobre cómo torturar, ficheros de ciudadanos, carpetas de legajos de víctimas en manos de la policía y demás elementos que fueron sumándose a las pruebas en diferentes causas”. Por lo tanto, consultado por Página/12, resumió su expectativa para esta oportunidad como “importante”.

El represor Menéndez ya recibió tres condenas en Córdoba, otras tres en Tucumán y una en Salta, por su participación en la Masacre de Palomitas. Además, en octubre será nuevamente juzgado, cuando comience el juicio por los crímenes cometidos en el centro clandestino La Perla. Orosz comentó que, a juzgar por su actitud durante el operativo en su casa, habría que revisar el beneficio de la prisión domiciliaria del que goza. “Algunas querellas, como la de Ana Oberlin en Rosario, lograron dar vuelta esas resoluciones requiriendo exámenes médicos independientes de los que hacen los peritos de la Corte, que incluso están cuestionados por el propio tribunal”, dijo a este diario.

Otra de las repercusiones de los dichos de Videla fue la declaración de Riveros en la causa que investiga el destino de los restos de los líderes del ERP Mario Roberto Santucho y Benito Urteaga. Tras negar enfáticamente todo conocimiento al respecto, algo que le endilgó Videla, el ex comandante de Institutos Militares dijo ante la Justicia Federal de San Martín: “Lo que (Videla) hizo fue un acto deleznable, vil y cobarde. Me cabeceó el muerto. Es una mendacidad absoluta y total, yo no podía dar ninguna orden al respecto”. Y al referirse al ocultamiento del cuerpo de Santucho, expresó: “Pobrecito, creo que a Videla lo han asesorado mal”

martes, 27 de diciembre de 2011

Séptimo juicio para Menéndez sobre el CCD "La Perla"

Entre los acusados están el ex carapintada Ernesto “El Nabo” Barreiro y el capitán Héctor Vergez, jefe de La Perla.

El cuarto juicio oral y público en Córdoba por delitos de lesa humanidad cometidos por el terrorismo de Estado durante la dictadura será un “megajuicio”. Las razones son varias: será la séptima vez que el represor Luciano Benjamín Menéndez se siente en el banquillo, con sus seis condenas anteriores a prisión perpetua. Le harán compañía el ex mayor carapintada Ernesto “El Nabo” Barreiro y el capitán Héctor Vergez, jefe de interrogadores y jefe, respectivamente, del centro clandestino La Perla. La mayoría de las víctimas cuyos casos serán juzgados estuvieron secuestradas en ese campo de exterminio cordobés y para dar testimonio de ello declararán unos 300 testigos, algunos de los cuales vendrán desde el exterior. La fecha de inicio para este megaproceso sería el 12 de junio.

“Será un juicio paradigmático, aunque en Tribunales lo llaman Menéndez III, para nosotros es el que corresponde a La Perla, pero en realidad, además de ese expediente que es enorme, se sumarían otros nueve”, explicó a Página/12 el abogado querellante Claudio Oroz, que representa a varias víctimas, sus familiares, a Hijos y a la Asociación de Familiares de Ex Detenidos-Desa-parecidos de Córdoba. La Justicia Federal confirmó ayer la realización del juicio que apuntará a juzgar las violaciones a los derechos humanos cometidas en La Perla entre 1975 y 1978. La fecha del inicio del proceso oral y público fue resuelta por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 1, integrado por Jaime Díaz Gavier, José Vicente Muscará y Julián Falcucci, cuya primera audiencia se realizará desde las 10 en el edificio de los Tribunales Federales de la ciudad de Córdoba.

Antes del comienzo se sumarían otras causas, pero lo que ya está elevado a juicio involucra a 32 víctimas de la represión, en tanto que junto a Menéndez se encuentran imputados otros 16 represores. Los fiscales serán Maximiliano Hairabedián y Carlos Gonella, en tanto que está previsto la convocatoria de unos 250 testigos, que serían más cuando se adjunten los demás expedientes, como vaticinó el abogado Oroz. Algunos testigos que vienen del extranjero son Piero di Monte y Graciela Geuna. Di Monte ya declaró en anteriores juicios que “somos prueba del infierno en que ellos (por los represores) eran los dioses, y La Perla una fábrica de muerte”. Ese campo, por el que pasaron unas tres mil víctimas, tuvo muy pocos sobrevivientes y Susana Graciela Geuna es una de ellos. Por eso pudo contar, y volverá a hacerlo, cómo el propio Menéndez presenciaba los fusilamientos en ese centro clandestino. La mujer fue secuestrada en junio de 1976, cuando tenía apenas 20 años, y el suyo fue uno de los primeros y muy detallados testimonios del terrorismo de Estado, brindado inicialmente en Madrid ante la Comisión Argentina de Derechos Humanos.

“Si se llega a acumular todas las que pretendemos, los casos serían unos 150, si agregan la causa Acosta hay decenas de víctimas que, en su mayoría, son sobrevivientes”, analizó Oroz. Entre esas víctimas también está Tomás di Toffino, conocido como Tití, el compañero de Agustín Tosco en la conducción del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba. El abogado especuló con que un juicio de estas dimensiones se prolongaría por más de un año.

Será la primera vez que se siente entre los acusados El Nabo Barreiro. Gabriel Mayorga tenía 16 años, pero se acuerda que quien le aplicó picana fue el teniente primero Ernesto Guillermo Barreiro, “quien me decía que era agente de la CIA”. Fue vocero de los carapintada que se alzaron en Semana Santa de 1987, escapó a los Estados Unidos en 2004, lo detuvieron por haber mentido cuando ingresó al país y fue deportado en octubre de 2007. El abogado Oroz fue uno de los que detectaron su paradero luego de la fuga.

También estará en el banquillo su jefe en La Perla, Vergez, que fue el creador de los Comandos Libertadores de América, la versión cordobesa de la Triple A. Casi todos llegan presos al juicio, salvo Menéndez, que sufrió un infarto y goza del arresto domiciliario, aunque los querellantes plantearán que está en condiciones de participar de las audiencias.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Bussi y Menéndez : genocidas aptos, pero no para juicios

Los ex militares Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez no se encuentran en condiciones físicas apropiadas para a un juicio oral.

Lo anterior, en ninguna de sus modalidades, presencial o por videoconferencia y según dos informes elaborados por un perito del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, consignó un reporte del Centro de Información Judicial (CIJ).

Los informes habían sido solicitados por el Tribunal Oral Federal de Tucumán, que tiene previsto dar inicio a partir del 24 de noviembre próximo un juicio oral en el que, además de Bussi y Menéndez, también se encuentra imputado el ex policía Roberto Heriberto Albornoz.

En la causa, Menéndez, Bussi y Albornoz están acusados por los delitos de violación de domicilio, privación ilegítima de libertad y homicidio agravado, en perjuicio de Juan Carlos Aguirre y Margarita Susana Azize Weiss, completó el reporte del centro de prensa del Poder Judicial.

domingo, 9 de octubre de 2011

Luciano Benjamín Menéndez el represor con más condenas a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad.

Luciano Benjamín Menéndez ostenta el triste récord de ser, hasta el momento, el represor con más condenas a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad.
 
Menéndez, alias "Cachorro" y comandante del III Cuerpo del Ejército desde septiembre de 1975 hasta septiembre de 1979, tuvo el control operativo de las Fuerzas Armadas y de Seguridad de la zona 3 y fue responsable de todos los centros clandestinos de detención que funcionaron en las provincias que abarcaba el sector, es decir, Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis, Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán.

El represor no fue beneficiado por la Ley de Obediencia Debida y se hallaba inculpado en cerca de 800 causas. En 1988 fue procesado por 47 casos de homicidio, 76 de tormentos, 4 de ellos seguido de muerte y 4 sustracciones de menores, pero la Corte Suprema lo desprocesó entonces en conformidad con la Ley de Punto Final.

En 1990, el entonces presidente Carlos Menem lo indultó días antes de que se iniciara el juicio en su contra.

A mediados de 1998, se reabrió una causa penal por 30 fusilamientos y asesinatos de presos políticos cometidos en 1976 y Menéndez fue detenido por unos días, por negarse a declarar en esta causa, aunque fue dejado en libertad poco después.

Finalmente, la justicia llegó, diez años después, al ser sentenciado en Córdoba, el 24 de julio de 2008, por los secuestros, torturas y asesinatos de Hilda Flora Palacios, Humberto Horacio Brandalisis, Carlos Lajas y Raúl Osvaldo Cardozo, miembros del Partido Revolucionario de los Trabajadores abatidos en un operativo montado por el Tercer Cuerpo en diciembre de 1977.

Luego le llegó el turno ante la justicia tucumana, que el 28 de agosto -también de 2008- lo condenó por la desaparición del ex senador provincial justicialista Guillermo Vargas Aignasse, hecho ocurrido en 1976, en la madrugada del golpe de Estado.

Durante este proceso, también fue condenado Antonio Domingo Bussi, entonces jefe militar de Tucumán.

A fines de 2009 en Córdoba, Menéndez fue condenado por tercera vez, en esta oportunidad por el secuestro, tortura y asesinato del comisario Ricardo Albareda, además por los secuestros, tormentos y lesiones graves en perjuicio de otros perseguidos políticos.

El 18 de mayo de 2010, un tribunal tucumano volvió a condenarlo por los padecimientos de 22 personas en el centro clandestino de detención que funcionó en la ex Jefatura de Policía.

Poco después, el 22 de diciembre de 2010, la justicia cordobesa lo condenó por la muerte de 31 presos políticos alojados en la Unidad Penitenciaria San Martín (UP1) de la ciudad de Córdoba, ocurridos en 1976 bajo el paraguas de la Ley de Fugas, además del secuestros y torturas en contra de un civil y cinco miembros del entonces Departamento de Informaciones Policiales (D2).

En este juicio, acompañó a Menéndez en el banquillo de los acusados el máximo responsable de la ex dictadura y entonces titular del Poder Ejecutivo Nacional, Jorge Rafael Videla.

La hasta ahora última condena la recibió el 23 de marzo de 2011, un día antes de recordarse los 35 años del golpe militar, cuando la justicia tucumana lo sentenció por "homicidios doblemente agravados y violación de domicilio" en la causa Romero Niklison, en la que se investigan los asesinatos de cinco personas.

Las víctimas fueron María Alejandra Niklison, Fernando Saavedra, Juan Carlos Meneses, Eduardo González Paz y Atilio Bransen.

Menéndez tuvo la posibilidad de hablar antes de conocerse el fallo y desde el country de Yerba Buena, donde permanece alojado por razones de salud, defendió por videoconferencia la tesis de "una guerra" que viene sosteniendo en cada juicio que afronta.

lunes, 11 de abril de 2011

Confirman en Córdoba procesamiento de Luciano Benjamín Menéndez

La Cámara Federal de esa ciudad ratificó una decisión de primera instancia contra el ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército. En la causa se investigan crímenes en perjuicio de tres víctimas. La medida también alcanza a tres ex policías

La Sala B de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba confirmó el procesamiento del ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército Luciano Benjamín Menéndez, en el marco de una causa por delitos de lesa humanidad cometidos en aquella provincia durante el último gobierno de facto.

Así, los jueces Abel Sánchez Torres, Octavio Cortés Olmedo e Ignacio María Vélez Funes ratificaron un fallo de primera instancia que dispuso aquella medida para Menéndez y para los ex policías Pedro Nolasco Bustos, Jorge Vicente Worona y José Filiberto Olivieri.

En la causa se investigan los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada, imposición de tormentos agravados y homicidio agravado, en perjuicio de tres víctimas.

En su fallo, los jueces afirmaron que “las víctimas habrían sido detenidas en la intersección de las calles Octavio Pinto y Caraffa el día 2 de junio de 1976 aproximadamente a las 11 horas, e ingresadas forzosamente a un vehículo policial identificable, en el cual fueron trasladadas hasta el lugar donde se les habría dado muerte y donde aparecieron los cuerpos de las víctimas Oliva, Diez y Villanueva, el mismo día y con posterioridad”.

Asimismo, aseguraron que “todos los testimonios vertidos dan por tierra con la versión exculpatoria sostenida por los imputados, la cual no encuentra apoyo en ningún testimonio y la prueba informativa colectada resulta confusa y contradictoria para resolver en beneficio de esos inculpados”.

lunes, 4 de abril de 2011

Salta : se inicia el juicio oral

Será este martes 5 de abril, en Salta. 
En el proceso se investiga la desaparición de Miguel Ragone, ex gobernador de esa provincia, y un caso de homicidio. Será juzgado Luciano Benjamín Menéndez, ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, junto a otros siete acusados
El Tribunal Oral Federal de Salta dará el martes 5 de abril, a partir de las 9, al juicio oral por el secuestro y desaparición de Miguel Ragone, ex gobernador de esa provincia, donde será juzgado Luciano Benjamín Menéndez, ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, junto a otros siete acusados.

En el proceso también se investiga el homicidio del comerciante Santiago Arredes y las lesiones sufridas por Margarita Martínez de Leal.


Además de Menéndez, están procesados Carlos Alberto Mulhall, ex jefe del Ejército en Salta; Miguel Gentil, ex jefe de la Policía de Salta; Joaquín Guil, ex jefe de Seguridad de la Policía; Jorge Héctor Zanetto, ex vocero de la Triple A, y los ex policías Andrés del Valle Soraire, Pedro Javier Herrera y Raúl Nelson Herrera.

viernes, 11 de marzo de 2011

Realizaron inspección ocular en el juicio oral contra Menéndez en Tucumán

El reconocimiento se llevó adelante este miércoles, en el lugar donde habrían ocurrido los homicidios de cinco víctimas por los que se juzga al ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército. También está acusado el ex policía Roberto Heriberto Albornoz

El Tribunal Oral Federal de Tucumán realizó este miércoles, en horas de la tarde, una inspección ocular en el marco del nuevo juicio oral contra el ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército Luciano Benjamín Menéndez, acusado por el homicidio de cinco personas durante el último gobierno de facto.

El reconocimiento, del que participaron los miembros del tribunal, las querellas y las defensas, se realizó en la ciudad de San Miguel de Tucumán, sobre la calle Azcuénaga al 1800, donde se habrían producido los hechos investigados.

Se trata de la causa “Romero Niklison”, en donde se juzga al ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército por delitos cometidos en perjuicio de cinco víctimas. También está acusado el ex policía Roberto Heriberto Albornoz.

Descripción de los hechos (requerimiento fiscal)
El día 20 de Mayo de 1976, en horas cercanas al medio día, se produjo un allanamiento por parte de personal de la Vº Brigada de Infantería y personal perteneciente a fuerzas policiales de la Provincia de Tucumán, en el domicilio donde vivían María Alejandra Niklison y Gerardo Alfredo Romero (padres de la denunciante), sito en calle Azcuénaga Nro. 1816, Barrio Echeverría de la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Momentos antes del allanamiento, en ese domicilio se hallaban reunidos cinco militantes pertenecientes a la Organización Político-Militar Montoneros de Tucumán, quienes estaban participando de una reunión de conducción de la zona Este: María Alejandra Niklison, Fernando Saavedra Lamas, (a) “Pepo”; Juan Carlos Meneses (cuyo nombre falso era Miguel Angel Gonzalez Cano, oriundo de la provincia de Santa Fe) Atilio Brandsen y Eduardo Gonzalez Paz,(a) “Tomas” o “Martín”; Fuerzas conjuntas del Ejército y de la Policía Provincial, toman por asalto la casa, previamente lanzan explosivos, ingresan a la vivienda, simulando un enfrentamiento asesinan a todos los moradores, por disparos de arma de fuego.

Uno de los ocupantes logra salir de la casa huyendo, pero es asesinado por los mismos agresores cerca de la iglesia cercana, luego identificado como Fernando Saavedra Lamas. Frente del domicilio allanado había camiones del Ejército, vehículos policiales, gran cantidad de efectivos de ambas fuerzas, y muchos vecinos del lugar.

Los cuerpos sin vida de las víctimas fueron llevados a la Jefatura de la Policía de Tucumán, y de allí cuatro de ellos (tres masculinos y un femenino) fueron inhumados en fosas comunes en el Cementerio del Norte de esta ciudad.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Cuando iban a dar testimonio los testigos, Menéndez internado por hipertensión.

La justicia argentina suspendió el miércoles  2 de marzo el juicio contra el ex general Luciano Menéndez por crímenes de lesa humanidad debido a que el acusado, que suma cuatro condenas a cadena perpetua, debió ser internado por un cuadro de hipertensión, informó una fuente juicial.
"Tuvo un pico de presión y el médico del sistema de salud aconsejó su internación", informó el secretario de Derechos Humanos del Tribunal Oral Federal de Tucumán (norte) donde se lo juzga por el homicidio de cinco personas durante la dictadura (1976-83).
Menéndez (83 años), ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército con jurisdicción sobre el centro y norte del país, una de las regiones más castigadas por el terrorismo de Estado en aquella época, ya fue condenado en cuatro oportunidades a prisión perpetua, pena que cumple en cárcel común desde diciembre de 2009.
El ex represor, comenzó a manifestar problemas de hipertensión "hace dos o tres días", dijo el funcionario judicial por lo que se decidió su hospitalización en un sanatorio privado de la capital tucumana.
El juicio, en el que se aguardaba  el relato de testigos, fue suspendido en principio hasta el jueves.
En la causa se lo juzga por los hechos ocurridos el 20 de mayo de 1976 en Tucumán, cuando un grupo integrado por efectivos del Ejército y de la policía provincial irrumpió en una casa y mató a cinco presuntos miembros del grupo guerrillero Montoneros y luego inhumó sus restos en fosas comunes.
En este juicio también está acusado el ex jefe de inteligencia policial de Tucumán Roberto Albornoz, condenado a cadena perpetua en otra causa por crímenes de lesa humanidad.
Menéndez ya fue condenado a cadena perpetua por los delitos de privación ilegítima de la libertad, imposición de tormentos, torturas seguidas de muerte y homicidios..

miércoles, 9 de febrero de 2011

El represor se queda sin abogado

El operativo de traslado del ex Jefe del Tercer Cuerpo del Ejército se concretaría el próximo sábado desde Córdoba a Tucumán, donde será alojado en la casa de su hijo, en Yerba Buena. El 15 de febrero comenzará a ser juzgado por el fusilamiento de cinco militantes de Montoneros ocurrido en 1976. El represor se quedó sin defensa, luego de que su abogado Horacio Guerinau renunciara el viernes pasado. “El Tuerto” Albornoz, del penal al banquillo.

Al iniciarse el 15 de febrero el tercer juicio oral y público en su contra en Tucumán, el ex Jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, sería trasladado el próximo sábado desde Córdoba a la provincia y será alojado en la casa de su hijo en Yerba Buena.

Menéndez será juzgado esta vez por el fusilamiento de cinco militantes políticos de la organización Montoneros ocurrido el 20 de mayo de 1976 en el Barrio Echeverría, en el marco de la causa “Romero Niklison”.

Por estas horas es una incógnita quien será su defensor. Sucede que el represor se quedó sin abogado defensor luego de que el viernes pasado renunció Horacio Guerinau, quien lo defendió en los dos primeros juicios que se realizaron en la provincia y terminaron con una condena a prisión perpetua al militar retirado. Fuentes del Tribunal Oral aseguraron que si en tres días no designa a otro abogado, se designará de oficio a un defensor público oficial.

También se confirmó que durante su estadía en la provincia, Menéndez cumplirá arresto domiciliario en la casa de su hijo, ubicada en Yerba Buena. Esto se debe a que todavía los jueces del Tribunal Oral Federal no decidieron la modalidad del cumplimiento de la primera condena firme contra Menéndez, en el marco de la causa Vargas Aignasse.

El que será trasladado diariamente desde el penal de Villa Urquiza a la sala de audiencias será el policía retirado Roberto Heriberto Albornoz, ex jefe del Servicio de Información Confidencial de la Policía de Tucumán entre 1975 y 1978), quien cumple allí la condena a prisión perpetua dictada en el último juicio que se realizó el año pasado en la provincia en la megacausa Jefatura de Policía.

En tanto, en el lugar de la Fiscalía General, debutará Leopoldo Peralta Palma, quien asumirá el papel en representación del Ministerio Público que en los dos primeros juicios estuvo en manos de Alfredo Miguel Terraf, quien concretó su retiro jubilatorio.

El Tribunal estará integrado nuevamente por los jueces Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla, con la incorporación de Luis López (juez santiagueño que actuará en calidad de subrogante).

domingo, 26 de diciembre de 2010

La sentencia de Córdoba echó luz sobre la complicidad de jueces y religiosos

“El juicio trajo algo de paz”

“Hasta tres días de tortura no son pecado si sirven para salvar vidas”, decían los curas de la UP 1, según el testimonio de Fermín Rivera, el primero que denunció los fusilamientos de presos políticos en Córdoba.
Por Martín Notarfrancesco, Pablo Luro y Waldo Cebrero

La sentencia del juicio a Videla repara no sólo a las víctimas y sus familiares. El Estado asume sus culpas y consagra la voz de los sobrevivientes. Ese relato oral que perduró en el tiempo para dar testimonio de la atrocidad encuentra su reivindicación en un fallo que otorga valor a sus voces.

A días de aquella jornada, distintos actores de este proceso analizan el desarrollo del juicio y las conclusiones del tribunal. La sensación de tarea cumplida se entremezcla con los nuevos horizontes y lo que falta. Las complicidades reflotadas a lo largo del debate marcan el rumbo para seguir profundizando el camino de justicia. La Iglesia Católica y la Justicia federal quedaron muy comprometidas. La causa “de los magistrados”, abierta en contra de los funcionarios judiciales de entonces, acusados de no investigar los crímenes denunciados por los presos políticos, ya pide pista.

Los primeros en denunciar

Con 34 años de espera en los hombros, Fermín Rivera, autor de la denuncia que dio origen a esta causa, se siente “satisfecho de que hayan sido condenados algunos de los máximos responsables, pero también de que se pueda conocer la verdad tras décadas de querer ocultarla”. Fermín Rivera es un ex preso de la UP 1 que denunció, mientras estaba preso en Rawson, los fusilamientos de los presos políticos. Los detenidos políticos tenían el compromiso de denunciar lo que vivían en la cárcel, y él intentó hacerlo ante los jueces Eudoro Vázquez Cuestas y Adolfo Zamboni Ledesma, que le tomaron declaración maniatado y apuntado por fusiles militares que lo custodiaban. Durante el juicio, Rivera denunció la actuación de los capellanes del penal Eduardo McKinnon y Sabas Gallardo, quienes justificaban que “hasta tres días de tortura no son pecado si sirven para salvar vidas”. “Pero también consideró que fueron juzgados sólo algunos de los ejecutores de los crímenes. Faltan los hombres cómplices de la Justicia, de la Iglesia y los que se beneficiaron económicamente. Ninguno de los crímenes se podría haber cometido sin las complicidades. Este puede también ser un primer paso”, concluye Rivera.

“Ahora que los policías que me torturaron están presos, pienso en volver a vivir a la Argentina, porque siento que el país es otro muy distinto al de antes”, adelantó el ex policía Luis Urquiza, abrazado a sus dos hijas, nacidas en Dinamarca. Urquiza es ex policía y el único querellante de la causa “Gontero”, donde se investigó la participación de la policía de Córdoba en la estructura represiva que comandó Luciano Benjamín Menéndez. En los ‘90 decidió volver del exilio, pero en 1997 tuvo que escapar nuevamente tras recibir amenazas de Carlos Yanicelli, uno de sus torturadores, que fue director de Inteligencia de la policía durante los gobiernos de Eduardo César Angeloz y Ramón Bautista Mestre. Urquiza denunció durante el juicio que el por entonces ministro de Asuntos Institucionales de la provincia, Oscar Aguad, apadrinó a más de cien represores del D2 en la policía, entre ellos a Carlos Yanicelli, un hombre de su confianza. “Aguad hoy es diputado nacional del radicalismo y ocupa el Concejo de la Magistratura. Moralmente debería apartarse de ese lugar”, afirma Urquiza.

“Esto que empezó hace 34 años, costó mucho dolor. Ahora puedo volver con mis hijas. Ellas también son víctimas porque nos tuvimos que ir del país, incluso en democracia, por falta de voluntad política del gobierno radical de entonces”, concluye.

Héctor Fransicetti vivió desde adentro de la UP 1 el período represivo que terminó con los fusilamientos. Desde su lugar de víctima y testigo afirmó que para ellos este juicio fue un resarcimiento. “Estamos conformes en un porcentaje importante porque la mayoría de los asesinos de los compañeros están ahora condenados”, dijo emocionado en la puerta de los tribunales, a minutos de haber escuchado la sentencia.

Algo de paz

Rosario Rodríguez fue la compañera de vida de Pablo Alberto Balustra, delegado sindical de Obras Sanitarias y militante montonero que fue asesinado el 11 de octubre de 1976. Como familiar de una víctima, dio ante el tribunal uno de los testimonios más sentidos, que sirvió para comprender la magnitud de los crímenes. “Me siento muy feliz de haber vivido este momento. Fueron muchos años de sufrimiento para nosotros, los familiares. Las colas frente a la cárcel, y las giras por los hospitales para saber dónde estaban los cuerpos de nuestros muertos, son recuerdos muy duros y ahora podemos decir que, aunque no nos devuelve a los familiares, el juicio trajo algo de paz”, dirá Rosario horas después, ya en los festejos.

“Yo no lo tengo a mi hermano y era vital en la vida de la familia”, dijo Miriam Funes, hermana de José Cristian, “El Diablito”, fusilado el 30 de junio de 1976. Sus palabras expresaron el vacío que lleva adentro hace tres décadas. Si bien valoró la llegada de este juicio, también dejó claro que “nunca ningún juicio ni ninguna sentencia me van a conformar”.

Un largo camino

El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, llegó hasta Córdoba para seguir las últimas dos audiencias del juicio. Luego de escuchar el veredicto, dijo que hace décadas esperó por este día. “Hace casi treinta años nos presentamos como querellantes junto con María Elba Martínez, pero después vinieron las leyes de la impunidad. Recién con este gobierno se pudo comenzar a juzgarlos y por eso es tan importante que podamos estar en este día histórico.” También valoró el derecho a defensa que se le respetó a cada uno de los imputados. Al respecto, dijo que “esto habla de la dignidad de un pueblo y una Justicia. Estoy seguro de que sobre la impunidad no se puede construir una democracia”.

Carolina Scotto, rectora de la Universidad Nacional de Córdoba, estuvo presente, como en cada una de las sentencias que se dieron en Córdoba. Desde su punto de vista, estos juicios constituyen un paso adelante a favor de las generaciones de argentinos y argentinas que van a cuidar estas conquistas, como algo de lo que no se puede retroceder. “Estos juicios nos obligan a que los ciudadanos y las instituciones completemos la revisión y hagamos la recuperación de la memoria, con la valentía que hace falta para asumir el rol que nos cupo para que no volvamos a cometer viejos errores. El proceso que acaba de terminar desnudó esas responsabilidades institucionales, incluso las de omisión, que no son sanas a la verdad.”

El querellante Martín Fresneda fue de los más optimistas. Se mostró conforme con la sentencia y dijo que “sin lugar a dudas tiene una dimensión política porque interpela parte de la historia”. El abogado de H.I.J.O.S. opinó que se trata antes que nada de “un proceso penal y no un juicio político”. “Visto así –agregó–, las absoluciones hablan bien del proceso porque significa que hubo una defensa, que no se está condenando sin pruebas que certifiquen con la certeza necesaria. Por otro lado, lo valorable, más allá de las penas, es haber juzgado a los responsables.”

Mirando hacia adelante

Para el fiscal Carlos Gonella, este juicio puede generar un quiebre en la Justicia federal. Allí radica su expectativa. Afirmó que el juicio ventiló las complicidades civiles que tuvo el genocidio político. Dijo además que espera que “pueda haber una autocrítica urgente del rol que cumplieron nuestros pares de la Justicia, de los que yo me avergüenzo. Espero que esas complicidades sean analizadas en los fundamentos de la sentencia y que permitan agilizar las investigaciones a funcionarios de la Justicia durante la dictadura cívico-militar”.

Marcelo Yornet es militante de H.I.J.O.S. y su conclusión del fallo apuntó más hacia adelante. Dijo que fue todo un aprendizaje colectivo haber luchado en paz para condenar estos crímenes y ahora queda el trabajo de afianzar los verdaderos logros que dejan estos juicios, la incorporación de los derechos humanos en la vida diaria de la gente.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Piden prisión perpetua para Videla y Menéndez en juicio oral en la provincia de Córdoba

La querella representada por la abogada María Elba Martínez solicitó este miércoles la pena de prisión perpetua para el ex presidente de facto Jorge Rafael Videla, en el juicio oral que se realiza en Córdoba y en el que también son juzgados otros 30 imputados por delitos de lesa humanidad.

Asimismo, solicitó las siguientes penas para el resto de los imputados:

Luciano  Benjamín Menéndez, Vicente Meli, Mauricio Poncet, Raul  Fierro, Jorge   González Navarro y Victor Pino Cano: prisión perpetua, degradación e inhabilitación absoluta por los 14 homicidios y 15 años por imposición de Tormentos Agravados

Para Emilio Huber y Gustavo Alsina: prisión perpetua por el hecho 9 (la muerte de René Moukarzel) y cambio de calificación del delito de imposición de tormento agravado seguido de muerte por  homicidio con alevosía y ensañamiento.

Enrique  Pedro Mones Ruiz y Miguel Ángel Pérez: 15 años por  imposición de tormentos agravados.

Osvaldo Quiroga y Francisco Pablo D’Aloia: prisión perpetua por los homicidios de Hugo Vaca Narvaja, Gustavo  De Breuil  y Arnaldo H. Toranzo.

José Antonio Paredes y  Carlos Ibar Pérez: 15 años por imposición de  tormentos agravados.

Calixto Flores, Jamil Yabour, Lucero, Carlos  Yanicelli, Molina, Miguel Angel Gómez  y  Rodríguez: los acusa como autores directos de homicidio  y  solicitó la pena  de prisión perpetua.

Ricardo Rocha y Luna: absolución por el hecho cuarto.

En el marco de la causa Gontero, solicitó para Menéndez la pena de  25 años por privación ilegitima de la libertad, imposición de tormentos agravados y lesiones graves (subsumida a la pena mayor).

Para Hermes Rodríguez solicitó la pena de 15 años.

Para Yamil Jabour, Miguel A.  Gómez, Carlos Yanicelli, Calixto  Flores, Mirta Antón,  Gustavo Salgado, Fernando Rocha y Luis Lucero pidió una pena de 20 años por tormentos agravados y privación ilegítima de la libertad

Para José Eugenio San Julián, pidió 10 años por imposición de tormentos.

Para Luis David Merlo, solicitó 10 años por privación ilegítima de la libertad.

Luego de la exposición de Martínez será el turno de los abogados Martín Fresneda y Elvio Zanotti, y posteriormente realizarán su alegato los letrados Claudio Oroz y Lillyan Luque.


Alegato de Elvio Zanotti

Luego, comenzó su alegato el abogado Elvio Zanotti, querellante particular que representa, junto a Lilian Luque, a la familia de José Cristian Funes, otra de las víctimas en la causa.
 
Funes, nacido en la ciudad de Córdoba, era obrero metalúrgico, militó en el Partido Comunista y luego en el Peronismo. Detenido en la UP1, fue asesinado en un supuesto intento de fuga el 30 de junio de 1976, a los 24 años.
 
“En lo que se conoce como la genial desobediencia, San Martín se negó a desenfundar su sable en contra de civiles. San Martín tenía tanta simpatía por los Montoneros del siglo XIX como estos imputados la tuvieron por los Montoneros del siglo XX. Estoy convencido de que si San Martín los hubiera enjuiciado, los hubiera fusilado.
Afortunadamente no hay pena de muerte, este es un tribunal constitucional y San Martín murió sin haber derramado sangre de sus compatriotas.”

“Algunos reos han dicho aquí que se somete a juicio a los soldados de un ejército vencedor. Eso es un error. Las personas jurídicas no pueden ser sometidas a juicio sino las personas físicas. Se desconoce el significado de una victoria pírrica.”
 
“Los llamados liberales fueron los destinatarios principales de las ventajas del golpe militar. La disidencia de opinión es guerra para los liberales argentinos. Se quedaron con la mejor tajada. Miles de habeas corpus, todos con resultados negativos, los familiares recorrían los tribunales con resultados negativos.”
 
“La persecución política legal, los fusilamientos simulados, fueron rasgos que completaron el rostro más horrendo de los desaparecidos.”

“Ahora aparece el COT como el malo de la película. Los imputados se han esforzado en explicarnos los organigramas y la organización de las instituciones militares como si fuéramos incapaces de entender. Lo que no podemos entender es ese afán de esconderse en los pliegues de la burocracia militar.”
 
Alegato de Martín Fresneda

Tras un cuarto intermedio se reanuda la audiencia. El ex presidente Videla no estuvo presente en la sala de audiencias como si lo hizo durante la mañana de este miércoles. Expuso Martín Fresneda, abogado querellante particular en defensa de las familias de las siguientes víctimas: Pablo Alberto Balustra, Miguel Angel Mozé y José Alberto Svagusa.
 
Pablo Alberto Balustra: nacido en Córdoba Capital. Trabajaba en Obras Sanitarias de la Nación. Delegado sindical. Militaba en Montoneros. Detenido en la UP1, fue asesinado en un supuesto intento de fuga el 11 de noviembre de 1976, a los 33 años. (Hechos III y XIII de la causa).
 
Miguel Angel Mozé: nacido en Cruz del Eje, Córdoba. Fue seminarista, estudiante de Ciencias de la Información y dirigente de la Juventud Peronista. Militaba en Montoneros. Tenía un hijo de tres años. Detenido en la UP1 y  asesinado el 17 de mayo de 1976, en un supuesto intento de fuga, a los 27 años. (Hechos III y IV de la causa)
 
José Alberto Svagusa: nacido en Monte Maíz, Córdoba. Vivió en Río Cuarto desde los 17 años y luego se estableció en Córdoba Capital, militaba en Montoneros. Detenido en la UP1 y asesinado el 17 de mayo de 1976  en un supuesto intento de fuga. Tenía  28 años (Hechos III y IV de la causa).
 
“Las personas que imputamos son Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez, Vicente Meli, Mauricio Carlos Poncet, Raúl Eduardo Fierro, Jorge González Navarro, Emilio Juan Huber, Víctor Pino Cano, Enrique Pedro Mones Ruiz, Miguel Ángel Perez,  Carlos Hibar Perez, Carlos Yanicelli, Calixto Flores, Juan Eduardo Molina, Luis Lucero.”
 
“Está claro que los presos de la cárcel de San Martín fueron presos políticos. La directiva 404-75 de Videla en la lucha contra la subversión, en lo concerniente a los servicios penitenciarios provinciales y nacionales, es la prueba documental con la que considero que comienza este accionar. Decía concretamente: ante la existencia de delincuentes subversivos detenidos los establecimientos quedan bajo el control de los militares. Establecer el régimen de contacto de los detenidos en el interior y con el exterior. Dirigir las actividades de inteligencia y contrainteligencia. No intervenir en las condiciones generales de administración de los establecimientos siempre y cuando éstas no afecten el control y la seguridad.”
 
“Hay una nota en donde se pide que se informen datos concretos de los detenidos, si pertenecen a alguna organización y en qué jerarquía. Hay testimonios, por ejemplo el de Enrique Asbert, que asegura que Menéndez llegó a la cárcel en helicóptero.”
 
“Es Sasiaiñ el que informa a Menéndez en un memorando que los presos en la cárcel tienen confort, hacen actividades de adiestramiento, tienen libros prohibidos, etcétera, ‘teniendo en cuenta que Larrabure no tuvo igual trato’.”
 
“Hubo nuevas directivas en el penal entre las que estaban el retiro de todo elemento personal, medios de comunicación, material de lectura, restricción del régimen de visita, requisas para buscar cualquier tipo de armamento, rigidez en el régimen alimentario, permiso para que las detenidas  entreguen sus hijos a sus familias, etc.”

“Los primeros días de abril existieron requisas muy violentas, en el caso de las mujeres fueron requisas vejatorias, a los ojos de los militares y de sus propios hijos, que se quedaban llorando en brazos de funcionarios penitenciarios.”

“La memoria de los testigos decía que los compañeros eran sacados del penal y que no volvían más. Que se enteraban de esto gracias a artilugios que habían ideado para poder comunicarse. El idioma de las manos, la paloma, los caramelos… Así se enteraban, básicamente por el informativo de las once de la noche de Radio Universidad.”
 
“Existía la guardia del teniente Alsina y la del teniente Mones Ruiz. Está acreditado el calvario y las circunstancias que se provocaron luego de las directivas de Juan Bautista Sasiaiñ.”
 
“La inspección ocular fue de mucha utilidad para constatar cómo eran las instalaciones vetustas del penal y lo siguen siendo.”

“Otra modalidad de traslado y que nunca llegaban a destino siempre concluían con intentos de fuga de los detenidos. No había ni ley ni fuga. Era un eufemismo. Era un método sistemático y de una periodicidad llamativa.”

“Apelaron a lamentables maniobras para desinformar a través de comunicados en los cuales siempre los detenidos intentaban fugarse por desperfectos en los autos o en ataques de otros subversivos que querían salvarlos. Y así morían siempre los detenidos subversivos.”
 
“Corresponde afirmar que los hechos se encuentran absolutamente probados. Voy a hacer una referencia sucinta al Departamento de Informaciones. El Comando Radioeléctrico tenía un comando fijo y un comando móvil. Lo trascendente es que existían tres compañías dentro del comando móvil que rotaban. Realizaban patrullajes de prevención, actuaban en apoyo del Departamento de Informaciones. Este vínculo resulta importante de reconocer. La función y el lugar que asignaron los testigos a Rocha, el imputado de la causa Gontero. No se puede pasar por alto que los hechos sucedidos quizás no hubieran sucedido si no hubieran contado con la connivencia funcional de funcionarios de la Justicia federal, que adhirieron de forma lamentable a que estos episodios sucedan. En particular me refiero a jueces, fiscales y abogados defensores de oficio. Entiendo que eran ellos los que tenían la responsabilidad de proteger la vida y la salud de aquellos que tenían bajo su responsabilidad. Me refiero a los jueces Zamboni Ledesma y a Miguel Angel Puga.”

“Distinto hubiera sido para las víctimas que se hubieran investigado los traslados y las muertes. Sólo la cadena hechos evidenciaba irregularidades. No todos los funcionarios judiciales actuaron de la misma manera.”
 
“El cardenal Primatesta demostró la connivencia que tuvo la Iglesia con el régimen militar. Los testigos nos dijeron que recibieron la visita del capellán Mackinnon y Gallardo. Al confiarle su calvario, Fermín Rivera recibió como respuesta que tres horas de tortura no era pecado.”

“Quizás todos estamos esperando una actitud de arrepentimiento. Quizás todos estemos esperando de Videla la actitud que tuvo el cabo Miguel Angel Pérez, que pidió perdón a la familia. Dijo ‘que les arrojemos en el rostro las culpas y que gocemos nosotros de ser hombres libres’. Videla pensó sin pudor y sin arrepentimiento, sosteniendo la muerte como un refugio moral de su vida. Me pregunto si estas serán las grandes batallas de las que se enorgullecen los generales. Mataron a sangre fría a sus compatriotas.”

“Yo admiraba al Ejército Argentino. Lo admiraba y quería ser militar, y mi tío no me podía decir que yo era hijo de desaparecidos.”

“Señor Videla, no les arrojamos culpas al rostro, les atribuimos responsabilidades. Tampoco gozamos de los resultados porque nos dejaron un país devastado. Muerte y desaparición de personas. ¿No es sadismo tirar gente viva al mar? ¿No es sadismo estaquear a una persona, cortar los testículos del sargento Albareda? Señor presidente, en el fondo estoy convencido de que ni siquiera estos propios señores confiaron en la impunidad. Sino ¿cómo se explica tanta mentira? En el fondo creo que estos mismos señores sabían que este día llegaría.”

Informe: Natalia Brusa

lunes, 22 de noviembre de 2010

Arrancan los alegatos en el juicio oral a Jorge Rafael Videla y Luciano Menéndez

La etapa comenzará con la exposición de las querellas. Se trata del proceso en donde se juzga al ex presidente de facto y a otros 30 imputados por violaciones a los derechos humanos. Durante el debate declararon 110 testigos

El Tribunal Oral Federal Nº 1 de Córdoba dará comienzo este martes a la etapa de alegatos en el juicio a Jorge Rafael Videla y otros 30 imputados por delitos de lesa humanidad, cometidos durante el último gobierno militar.

Los jueces dispusieron que las querellas sean las primeras en realizar sus exposiciones.
La primera en hacerlo será la abogada querellante María Elba Martínez representantes de  María Tressens de Verón, Raquel Altamira de Vaca Narvaja, Raúl Argentino Toranzo, Eduardo F. De Breuil, Carlos A. Huber, Mariano Jesús García, Elba Inés Puchetta, María Cristina Díaz, María Alicia Zorrilla, Esther María Barberis,  Mirta Abdón de Maggi, María A. Moukarsel, Emilio Enrique Arqueola y Luis Alberto Urquiza.

En otro orden, el tribunal resolvió incorporar por lectura los testimonios de Adolfo Escobar, Benjamín Álvarez, Ángel Medici y Jorge Rubén Lagos.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Juicio UP1 de Córdoba: Finalizó la etapa de testimoniales y la próxima semana comienzan los alegatos


El TOF Nº 1 de Córdoba escuchó el 11/11/2010 el testimonio de Federico Bazán y Dora Caffieri de Bauducco. En los próximos días los imputados podrán ampliar sus declaraciones ante el tribunal y luego, dos días después, arrancará la fase de alegatos

El Tribunal Oral Federal Nº1 de Córdoba escuchó este jueves el relato de los dos últimos testigos en el juicio contra Jorge Rafael Videla y otros 30 imputados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar.

Además el TOF Nº1 de Córdoba dispuso que el jueves 18 de noviembre comience la ronda de conclusiones y alegatos finales, y que el martes próximo los imputados puedan ampliar sus declaraciones.

En relación a la declaración de los últimos dos testigos, a continuación parte de sus declaraciones:

Federico Víctor Bazán

“Se hicieron movilizaciones al rectorado para pedir renovaciones de contratos. Recibimos  cuatro decanos, Federico, Contempo, Gallardo y yo recibimos una serie de amenazas. Nos mandaron flores rojas y a los pocos días sin haberse resuelto el problema gremial, me detuvieron en mi casa”.

“Me detuvo la policía de Córdoba. Nos acusaron de asociación ilícita a mí y a mi señora. Nos tuvieron detenidos y nos hicieron una causa. No recuerdo si era el Dr. Puga. En un primer tiempo yo conté con la asesoría legal del Dr. Ceballos que estaba en la gremial docente. Poco tiempo después el no vino más, era el mes de mayo”.

“En septiembre un octubre, comenzaron las restricciones en las ventajas que teníamos los detenidos en el Servicio Penitenciario. Eso se fue endureciendo hasta la llegada del golpe de estado,  cuando las visitas quedan suspendidas”.

“En el nuevo régimen político hay una serie de circunstancias, requisas violentas, la conducta de los presos al ir al médico eran exacerbadas. Los conducían y los traían a los golpes”.

“Un preso, Dreizick, tenía asma y prefería tener ataques de asma dentro de la celda y no ir al médico. Creo que al Tribunal le va a interesar que yo en 1976 sufrí un traslado, en la fecha de 11 de junio, tres presos del pabellón 6 y 8 fuimos conducidos a las 6 o 7 de la tarde a la entrada de la cárcel. Éramos José Funes, Hugo Vaca Narvaja y yo”.

“Nos vendaron, nos ataron las manos atrás y hubo una sensación de que nos iban a trasladar. Me tocan la parte trasera de la rodilla. Cuando se siente miedo, el músculo de la rodilla tiembla y no se puede controlar. Cantaban: al cielo, vestido de blanco te vas”.

“Nos trasladaron en un camión, tirados en el suelo, acostados en el suelo del camión. Nos golpearon hasta llegar a un lugar que yo infiero que es La Rivera. El traslado duró tres noches y cuatro días. El lunes 14 nos volvieron a llevar a la cárcel de San Martín”.

“Durante la estadía en ese lugar estamos atados, vendados y sentados frente a los colchones, que los desatábamos para dormir. Nos dijeron que íbamos a ir a misa. Teníamos prohibido hablar. Ese día domingo nos permitieron tirarnos en el patio a tomar sol, ese día había otros presos que comentaban en alta voz que eran obreros de la cantera de Cruz del Eje y comentaban que era el día de San Antonio en Cruz del Eje”.

“El oído es el único órgano que no se cierra. Al estar acostado veo  a través de las vendas un lugar con galerías. El día 14, lunes, nos reúnen a los tres y una persona de alto nivel nos comunica un mensaje. Nos palmea el hombro, nos abraza y nos dice ustedes encabezan la lista de gente que vamos a matar. Comuníquenselo a las palomas a Paris”.
 
“Ellos decían que nosotros teníamos comunicación con Paris que era la supuesta sede a la que pertenecían las organizaciones. Cuando volvemos a la cárcel de San Martín, ahí nos sacaron las vedas, nos revisaron, estábamos sucios pero no estábamos ni golpeados ni lastimados”.

“Cada uno regresó a su celda y comunicamos el mensaje de que encabezábamos la lista de presuntos muertos. Tres semanas después salió en una misión Cristian Funes con una chica y no volvieron  más. Nosotros pensábamos que empezaron a cumplir la promesa”.
 
“Sabíamos que no eran los primeros, ya había pasado y se decía que eran fugas. Los comunes escuchaban la radio  y nos comunicaban las novedades. A mediados de julio sacaron a Vaca Narvaja y tampoco volvió más. Yo pensaba que en agosto me tocaba a mí”.

“El 5 de septiembre hubo un traslado masivo de  presos hacia Sierra Chica y a La Plata.  Fuera de la orbita del Tercer Cuerpo. Era el aniversario de la muerte de mi padre y yo pensaba que el me había salvado. En Sierra Chica  la requisa fue muy fuerte. Ahí yo pierdo un oído  por los golpes”.

“En octubre hubo un traslado masivo de presos de distintas cárceles y nos llevaron al Penal de San Martín. Armaron una comisión de 23 , eligen a tres , un periodista Bornaldel de Mendoza, a mi , y una señorita Alicia Viela y nos llevan vendados y nos dicen que si algo le pasaba a Videla iban a morir una cantidad de presos, y si le pasaba algo a un coronel, iba a morir otra cantidad”.

“En ocasión del mundial de fútbol hicieron lo mismo. Nos hicieron la misma amenaza. En ese momento andaba una comisión de la Cruz Roja Internacional. Nos buscaron en la cárcel de San Martín. Nos trasladaron a los 23 a la Rivera. Cuando la Cruz Roja va a la Rivera, a nosotros dos nos trasladaron a La Perla.  La Perla en ese momento estaba desmantelada”.

“Alguien en La Rivera denunció que había 23 detenidos y que ya no estaban , y nos empiezan a buscar en La Perla y en La Rivera. Fue una chica y por haber denunciado eso la llevaron a la Perla de fajinera. Era una chica Deustch”.

“Cuando llegamos a La Perla había gente que tocaba música muy fuerte. La chica Deustch me dijo que eran los que colaboraban que por eso no estaban vendados  y tenían un trato especial. Nos volvieron a traer a la cárcel de San Martín. Para mí eso era un alivio porque era una cárcel pero con rostros humanos. En la Perla no”.

“Fueron tres meses en 1977 y tres meses en 1978 sin comunicación con mis familiares y sin abogado. Mi nombre figuraba dos veces entre las listas de desaparecidos”.
 
“Pasaron tres meses en celda de chica por haber firmado supuestamente una denuncia a la prensa. Pase tres meses en celda  de castigo en Córdoba y seis meses en celda de castigo  en Sierra chica. Baje de 82 kilos a 62 kilos”.

“Cuando desmantelan Sierra Chica me llevaron a Rawson donde recupere la libertad en 1980”.

“Tuve una condena por 5 años con inhabilitación completa. Por eso preparé mi viaje a Francia. Entré en Francia como refugiado político. Desde allí tramité el tema de mi inhabilitación con Elda. Becerra”.

“Los juicios quedaron anulados durante el gobierno de Alfonsín. Me devolvieron los cargos en la Universidad pero yo estaba trabajando en Paris. Me dieron licencia sin goce durante algunos años pero después tuve que renunciar porque no podía hacerme cargo”.

Dora Isabel Caffieri de Bauducco


“No he tenido contacto personal con los imputados. Han pasado 34 años Yo tengo 34 años más lo que significa que hemos cambiado todos, pero seguimos siendo los mismos”.

“Tengo 59 años, soy arquitecta. El día 20 de diciembre de 1975, entró a mi casa un grupo totalmente armando, rompieron todo y se llevaron varias cosas, yo estaba con mi marido, estaba embarazada y preparando mi tesis”.

“Nos separaron,  me pusieron una venda y me llevaron a un móvil que estaba en la puerta. A mí me llevaron a informaciones, nunca me quitaron la vendan de los ojos, cuando me la sacan veo a todos de civil y me empiezan a amenazar con que iban a matar al hijo que tenía en mi barriga”.

“Me decían que  yo tenía un tablero de dibujo y yo les decía que yo estudiaba arquitectura. El primo de mi marido era el almirante Massera y, llámenlo a él y se van a dar cuenta de que aquí hubo una equivocación”.

“A mí dieron una serie de patadas y me dijeron que yo estaban diciendo eso porque estaba embazada, pero que me iban a hacer decir otras cosas. Yo les decía que no iba a decir algo que no conocía”.

“La tortura fue psicológica. Me dieron patadas y tuve unas contracciones. Lo mío fue más leve que lo de otras personas. Estuve en un banco escuchando como a otra gente la torturaban. En  Navidad nos trajeron una copa de sidra. Yo no acepte la copa y les dije que yo no podía brindar por nada. No sabía qué consecuencia me iba traer decir eso”.

“Mientras estuve ahí había una persona que se me acercaba todo el tiempo, muy perfumado, como de unos 45 años. Me decía que mi marido estaba diciendo un montón de cosas, diciendo que actuaban política etc. Yo le decía que mi marido no podía decir eso porque él vivía conmigo”.

“Había un asedio permanente como para que yo sintiera en lo que estaba metida. Yo sabía que no estaba metida en nada de lo que me tuviera que arrepentir. Creíamos en la justicia social, queríamos un mundo mejor, creo en la justicia , no creo en la impunidad”.

“Con las vendas puestas, veía hacia abajo personas que pasaban y veía botas. No sé si botas de militares o de policías pero las patadas eran botas”.

“Una vez me alcanzaron un pedazo de pollo envuelto en papel plateado y cuando lo pude abrir estaba lleno de hormigas. Después me trasladaron a la cárcel de San Martín”.

“Fui a declarar al juzgado de Zamboni Ledesma. El defensor era Haro. Me pusieron una causa por asociación ilícita con mi marido, un compañero de mi marido y una mujer que yo no conocía,  Rosario Miguel Muñoz”.

“Mi hijo nació el 6 de marzo en la  maternidad. Me esposaron una mano al elástico de la cama y un pie también. Tuve trece horas de trabajo de parto, cuando llego el momento del parto, y la doctora responsable pidió que me quitaran las esposas, que en la sala de parto mandaba ella y que no iba a entrar nadie”.

“Había hombres de civil armados. Así  tuve a mi hijo, donde había parturientas recientes de la misma maternidad. Yo era la única presa política. Y me volvieron a esposar a la cama”.

“La celadora  quería taparme  la mano esposada y yo le dije que no lo hiciera. Esos hombres prendían la luz a las tres de la mañana y recorrían el lugar con armas. Era una situación inaceptable por lo que pedí que si le daban el alta a mi hijo, yo quería volver a la cárcel cuanto antes.

“Volví al penal y comenzó una época de terror. Las  celdas y las ventanas fueron cerradas y nos quitaron todo. Nos dejaron algo de ropa y el colchón doblado toda la noche”.

“Era planta baja, en celdas individuales, la celda número veinte, justo al medio. Nos quitaron el sol, la salida al patio, todo”.

“Empezó un clima de terror desconocido para todas. Todas sentíamos lo mismo. Venían diferentes guardias que se turnaban por semana. Había gente que la identificábamos por los uniformes”.

“La gendarmería tenía otro uniforme. Esa gente nunca nos agredió. Tenían las mismas reglas rígidas pero  no nos agredían. Había como una especie de competencia entre las guardias”.
“El grado de enfermedad que padecían era terrible. Trataban de explicarnos a nosotros que nosotros éramos responsables de lo que ocurría”.

“Yo jamás me imagine que alguien en la vida le pudieran hacer cosas tan dañinas a otras personas. Yo no sabía que la tortura pudiera existir. Yo era una joven de 24 años. La situación de indefensión que teníamos era terrible, no teníamos en quien confiar. Entraba alguien a la noche a la celda y no sabíamos que podía pasar. Las celadoras se quedaban afuera y los militares entraban. Había una celadora, una sola muy firme”.

“Con las mujeres, estábamos sometidas, era el terror. La personalidad de cada una de las presas podía ayudar en esas situaciones o no. Un militar entraba, cerraba la puerta y nadie te podía ayudar. Las compañeras gritaban y nadie las podía ayudar”.

“Cuando sacaban a una compañera, las compañeras gritaban, se las llevaban y al día siguiente venían las celadoras  y nadie volvía a hablar de esa persona”.
“A mi marido lo vi mientras estábamos comunicados. Tuvimos visitas íntimas cuando nació mi hijo. Me entere de su muerte por una casualidad. Un preso con sus manos me pregunto como estábamos, yo le pregunte como estaban los muchachos. Me dijo estaban mal porque habían matado a uno, a Gustavo Bauducco”.

“El shock fue muy grande porque no se llamaba Gustavo pero Gustavo y Raúl Bauducco era muy parecido. Yo hasta que no tuve la entrevista con quienes vinieron del juzgado tuve la esperanza de que hubiera una equivocación. Cuando me llevaron a declarar el 12 de agosto de 1976, cumpleaños de mi mama, me leyeron los datos de la causa, faltaba mi marido. Pregunte porque no estaba en la causa y me contestaron que después me iban a explicar”.

“Ahí me dieron el sobreseimiento pero me dijeron que quedaba a disposición del PEN. En ese momento el abogado defensor era Molina. Había otras personas pero no recuerdo las caras. Me dijeron que él le había querido arrebatar el arma a un militar y que en defensa propia lo habían matado”.

“Yo entre en un ataque de rabia y les grite ustedes son la justicia, son la única esperanza que tenemos y ustedes vienen a convencerme a mí que mi marido es una persona tan imbécil  que sin saber manejar un arma y en esa situación de terror le va a querer arrebatar un arma aun militar”.

“No les da vergüenza ser justicia, le pedí a la celadora que me retirara porque esas personas me daban asco. Sentí una traición .Nunca más nos vimos hasta que llegue a Devoto y mi familia tramitaba mi salida del país”.
“Las requisas eran así, me pedían que me bajara la bombacha, como yo me negaba me mandaban al calabozo. Así que yo estaba siempre en el calabozo yo les decía que no me negaba a la requisa, pero si a la violación y me volvían llevar al calabozo. Yo no tenia contacto con la realidad”.

“Algo paso que después nos volvieron a la penitenciaria. Unos días después  nos volvieron a subir a un avión y la persona que me llevaba mi, se que era un militar, me dijo tenés miedo no? Y yo le dije que no, que ya  tenía la libertad otorgada. No te creo, me dijo y yo le dije yo tampoco le tengo miedo”.

“Como no vas a tener miedo, si te vamos a tirar a los tiburones. Yo le dije que no tenía miedo porque yo no había hecho nada de lo que tuviera que arrepentirme en cambio ellos sí, y que iban a tener miedo toda la vida”.

Informe: Natalia Brusa