viernes, 17 de septiembre de 2010

Testimonios con pruebas contra los imputados

David Andelmatten, quien manifestó haber sido golpeado y asfixiado por el acusado Miguel Angel Gómez. Fue en el juicio oral contra el ex presidente de facto y otros 30 acusados por violaciones a los derechos humanos
En esta semana declaró como testigo David Andelmatten, en el juicio oral en Córdoba contra el ex presidente de facto Jorge Rafael Videla y otros 30 acusados por crímenes de lesa humanidad, cometidos durante el último gobierno militar. A continuación, algunos tramos de su declaración.

"En esos años trabajaba en el peronismo de base en Rió Cuarto, que tenía un programa de alfabetización en barrios carenciados".
"En uno de los allanamientos estaba Miguel Ángel Gomez, el principal personaje de la represión en Córdoba. En 1975 allanaron mi casa y yo también me tuve que ir de Río Cuarto".
"La situación se puso muy difícil para mi grupo. Liliana Volver, Clotilde Yercovich, fueron torturadas y violadas por el Gómez. De la violación a Clotilde Yercovich  nació una niña. Clotilde Yercovich está dispuesta a declarar".
"En el año 1976 yo estaba en Córdoba y el 17 de mayo, a las tres de la mañana, una patota militar fue a mi casa. Me pusieron contra la pared y me hicieron preguntas sobre mi militancia. Creo haber reconocido en esa patota al Rulo Acosta. Me acuerdo de ese día porque antes había escuchado muchos disparos cerca de mi casa, y después me enteré de que habían fusilado a los primeros seis compañeros que sacaron de la cárcel".

"El 27 de mayo me secuestraron en el taller de baterías en el que yo trabajaba. Fue la patota del señor Gómez. Me llevaron a informaciones, no me vendaron. Una vez adentro me esposaron, me vedaron y me empezaron a torturar. Principalmente golpes y asfixia, la llamada mojarra. Una toalla en la boca y te tiran agua y te dejan en una situación de ahogo permanente. El que dirigía ese interrogatorio es el señor Gómez".
"Luego de un tiempo, Gómez comenzó a torturar a cara descubierta, ya no le importaba, no tenía ningún reparo en torturar a gente enferma. En el año 1978, poco antes del mundial, me sacaron de la cárcel y me llevaron a Informaciones  D2, que estaba en ese momento en la calle Mariano Moreno. Allí fuí torturado nuevamente por el señor Gómez".
"Lo conocía por su voz, sabía que era él quien me torturaba, su especialidad era la mojarra y los golpes. Esto es algo que me ha quedado de por vida. Sueño con mis torturas todo los días. Eso es lo que me hizo este señor".

"Estaba siempre esposado y vendado, y estuve varios días en Informaciones. Luego fui trasladado a la Cuarta Brigada, donde me hicieron un  simulacro de juicio de guerra. Este señor ha marcado mi vida desde ese tiempo".
"Llegué a la UP1 en noviembre del 1976, después de la gran masacre, cuando compañeros ya habían sido trasladados. Huguito Basso había sido muy torturado en La Perla. Era un pibe de 19 años. Casi lo matan y después lo llevaron a La Rivera. Como no se podía mover lo traía otro compañero alzado. Esa imagen de Huguito  me quedó. Vivíamos en un ámbito de tortura todos los días".

"En 1977 llegó Alberto Pinto. Este muchacho tenía epilepsia. Con la tortura era peor, no coordinaba para comer con el tenedor, no podía caminar. No le daban la medicación. Lo cuidábamos nosotros. Denunciamos su caso a la Cruz Roja Internacional".
"Alberto Pinto fue trasladado con nosotros a La Plata en 1978. Allí, en el calabozo, los guardias  lo mataron a palos durante varios días. Murió lentamente en una clínica luego de una agonía de varios días. Ese caso fue denunciado en La Plata. Los médicos autorizaron la golpiza todos los días".
"Era profesor de historia, tenía 37 años, era un intelectual. Tenía una sonrisa, era como un niño, era una persona buena y lo mataron como un perro, a patadas".

"En la cárcel de Córdoba, el 11 de marzo de 1978, tuvimos una requisa memorable. Entró la Gendarmería y sacó a los compañeros de las celdas y los hizo arrastrar por el piso. Lo hacían ceda por celda y nosotros los veíamos pasar por el pasillo, y sabíamos que eso era lo que nos iba a tocar a nosotros. Se decía que lo hacían porque era el aniversario de la asunción de Cámpora. Era arbitrario, como todas las golpizas. Tenía el objetivo de aniquilarnos física y psíquicamente".
"Yo en esa época tenía 22 años. No tenían contemplación con nada. Vino la Cruz Roja. Yo denuncié todo lo que había pasado. La Cruz Roja conserva en Ginebra una documentación de esto que podría ser de utilidad para este Tribunal. Sería interesante que la Cruz Roja dé esa información".

"Las personas que estaban en la cárcel eran de todo origen . Estaba Jaime Lockman, un empresario de Córdoba. Se decía que estaba allí porque Menéndez quería quedarse con su fortuna.  El no hablaba mucho pero una vez me dijo : ‘Menéndez se quiere quedar con todo lo que tengo’. Estuvo seis años presos Lockman".
"Para todos nosotros, el asesinato de los 30 compañeros de la cárcel fue una presión muy grande. Pensábamos que nos podían sacar en cualquier momento, y cada vez que sacaban a alguien creíamos que no iba  a volver".
"Nos daban muy mal de comer y perdí varios de mis dientes. Me sacaron dos dientes incisivos por el dolor que tenía y no podía dormir".

"El 27 de octubre de 1978 nos trasladaron a La Plata. Nos sacaron temprano, esposados y vendados, en un Hércules. En el avión Alberto Pinto tuvo un ataque de epilepsia y lo ataron al fuselaje amenazándolo con que lo iban a tirar. A otro compañero le patearon la vejiga y se la reventaron".
"Fui liberado en 1979, con libertad vigilada. Me tenía que presentar en la Policía cada tres días. La libertad vigilada terminó en Olavarría. Mi familia tuvo policías de civil vigilándola todo el tiempo. Mi madre salía y sabía que la seguían. Quiero rendir un homenaje a mi familia porque sufrió conmigo y me acompañó"
"En 1980 partí hacia Brasil y de allí pedí asilo político en Suiza , país en el que vivo actualmente".


Asimismo, otro testigo relató detalles de "rastrillajes", allanamientos y torturas
Se trata de Daniel Eduardo Bozano, quien se desempeñaba como chofer del ejército en la época de los hechos investigados. Fue en el juicio oral contra el ex presidente de facto y otros 30 acusados por violaciones a los derechos humanos

En el cierre de la audiencia  declaró como testigo Daniel Eduardo Bozano, en el juicio oral en Córdoba contra el ex presidente de facto Jorge Rafael Videla y otros 30 acusados por crímenes de lesa humanidad, cometidos durante el último gobierno militar.

El testigo relató que su tarea era de chofer de uno de los camiones del ejército con el que se hacían rastrillajes y allanamientos en la zona norte de Córdoba.

A continuación, algunos tramos de su declaración:
“Venían listados de domicilios en los cuales teníamos que realizar allanamientos, los llevaba el oficial que venía conmigo en el auto.”
“Tuve la oportunidad de ingresar a la penitenciaria  en una requisa de las celdas, fue bastante violento, a los golpes. Eso me llamó la atención.”
“Ingresé otra vez al penal para hacer el traslado de presos a la enfermería. También pude notar que fue violenta. El cabo que llevaba a los presos los golpeaba. Esas fueron las dos únicas veces que entré a la cárcel.”
“Una noche estábamos de descanso y nos enteremos que un preso había querido mandar una carta y por eso lo estaquearon. Hacía mucho frió, era invierno. Entonces entraron y lo tiraron al piso, vimos que el teniente Alsina le tiró dos o tres veces baldes de agua, estaba muy frió. Luego de esto se lo llevaron, no le puedo decir adonde.”
“Después de una hora y media  fuimos convocados para llevar el cuerpo de esta persona. Lo cargaron en la camioneta F100 y yo iba en mi jeep. Alsina me pidió que lo llevara al Hospital Militar. Una vez en el hospital, Alsina se bajó y habló con alguien, cuando volvió hizo bajar el cuerpo y el oficial Montes, que era compañero mío y trabajaba en una funeraria, volvió consternado y me dijo que lo habían hecho entrar a un cuarto en construcción y dejar el cuerpo. Contó que se tropezó con algo y al iluminar se encontró con un montón de cadáveres mutilados.”
“Al volver me dijo: ‘no sabés lo que vi adentro, el que trajimos nosotros es una pinturita, está lleno de cadáveres, es un horror’. Luego de esto volvimos junto con Alsina al cuartel. Parece que por la repercusión que tuvo este hecho Alsina fue relevado.”

Luego de un cuarto intermedio declaró el testigo Nº 65 de la causa, Félix Jesús Carranza, ex jefe de la Unidad Penitenciaria 1 entre 1962 y 1991.
Sostuvo que presenció maltratos a los presos especiales, y que en un par de oportunidades vio cuando el personal militar retiraba presas atadas y vendadas que luego no regresaban. “Por comentarios nos enterábamos que había habido un enfrentamiento”, señaló.   En el transcurso de su declaración, añadió que también por comentarios conoció que el teniente Alsina había hecho estaquear a Moukarzel y a la presa María del Rosario Miguel Muñoz.

Informe: Natalia Brusa