| Derechos Humanos - Diario del Juicio | |
| Viernes, 19 de Febrero de 2010 02:59 | |
Mientras en la mañana del jueves los represores Cattáneo y Menéndez tuvieron la oportunidad de hablar, sobre el mediodía, la experta en Derecho Militar, Mirta Mántaras, brindó un testimonio excepcional, donde explicó porque los militares no pueden justificar su accionar genocida en los decretos presidenciales de Isabel Martínez de Perón. Las declaraciones de Mántaras callaron al mismísimo represor Antonio Domingo Bussi, quién intentó, increparla, demostrando una vez más, la sobverbia del militar. por CONTRAPUNTO - De Igual a Igual | |
domingo, 21 de febrero de 2010
Los sonidos del juicio. Polémica Bussi - Mántaras
sábado, 20 de febrero de 2010
Tribunal de Tucumán deja que genocidas interroguen a sobrevivientes
viernes, 19 de febrero de 2010
“En el ’75, el Ejército tenía el plan del golpe de Estado aprobado por Kissinger”
“El gobierno democrático (de Isabel Martínez de Perón) estaba muy jaqueado, por una parte por la triple AAA –Alianza Anticomunista Argentina-, que funcionó como un elemento muy desestabilizador; también sufría una fuerte presión de la asamblea de empresarios, dirigida por Martínez de Hoz, que hicieron numerosos lock out (paros patronales). Había otro factor, que era la guerrilla, pero que no tenía la entidad suficiente para significar un problema. Sin embargo, a través del decreto 261/75, el gobierno dio poder a las FFAA para participar de la represión de la subversión, pero en una zona muy pequeña, que era Tucumán”, comenzó detallando Mirta Mántaras, abogada experta en Derecho Militar.
Este decreto es parte de la estrategia central de las defensas de los represores, pues afirman que actuaron, durante la última dictadura militar, como consecuencia de una orden emanada por un gobierno constitucional.
Sin embargo, la experta descartó totalmente esta posibilidad. “Referirse a los decretos podía dar la idea de una continuidad institucional. Nada más alejado en la Argentina. A Isabel de Perón la secuestraron; fue el primer secuestro importante. En segundo lugar, la presidenta jamás renunció. Al no haber renunciado nunca, la ilegalidad del golpe militar anula validez jurídica a todos los actos posteriores. Ella no renuncia, es secuestrada y les quita toda posibilidad de continuidad institucional”, indicó.
Esta orden gubernamental establecía claramente que toda la acción que se desarrollara en el marco de la lucha contra la subversión debía pasar por los jueces; como había Estado de Sitio permitía allanamientos, pero siempre había que informar a los jueces. “Según declararon los ministros de Isabel en el juicio a las juntas no se había decretado aniquilar en el sentido de eliminar, sino en el de parar la actividad”, determinó.
Entonces había una preocupación de que el patio trasero de Estados Unidos no sufra agitación social en el marco de la guerra fría. Esta postura le venía bien a los sectores poderosos, económicos, políticos; la presidenta Perón sufrió mucha presión, mucho boicot de los empresarios, desestabilización por parte de la triple A. “Por eso el golpe fue una acción cívico – militar”, manifestó Mántaras.
En este marco, se dictan los decretos que crean un Consejo de Seguridad Interno, presidido por la Presidente y sus Ministros, donde los militares eran asesores. “Pero ahí hay un corte; porque inmediatamente el consejo de seguridad interno se disolvió. Las tres fuerzas dictan sus propios planes de represión.; queda así el poder político aislado y se pasa de la faz defensiva a las operaciones ofensivas”, planteó.
La excusa de la guerrilla, para la abogada, fue sólo eso: una excusa. “Se produjo una represión que permitió cuantificar por medio de diversas formas, que la guerrilla no llegó nunca a tener más de 80 integrantes. Es importante esto, porque la magnitud de la represión comprendió batallones, unidades aereotransportable, etc.”, expresó.
Además, quedó claro que el fin de la guerrilla como tal se dio luego del fallido asalto al Monte Chingolo, donde la fuerza político – militar, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) sufrió numerosas bajas. “El 30 de enero de 1976 el general Videla dice que se ha asestado un golpe mortal a la guerrilla, que perdió capacidad operativa para actuar militarmente. ¿Qué era lo esperable entonces? Que los militares volvieran a los cuarteles; pues ya había aniquilado el enemigo”, dijo Mántaras.
Un plan sistemático
La experta brindó una serie de pruebas que demuestran que las Fuerzas Armadas tenían decidido dar el golpe de Estado desde hacía mucho tiempo. Tan es así, que elaboraron un plan del ejército durante el año ´75. “El plan es una radiografía del golpe militar, que indica detalladamente como debía actuar cada persona. Ya en ese año tenían el plan del golpe aprobado por Kissinger (entonces Secretario de Estado de Estados Unidos)”, explicó.
La abogada manifestó que no era solamente el plan del golpe militar, sino que tenía todos los principios rectores de lo que significa “el ataque de las FFAA de un país contra su propio pueblo, el romper el reglamento de la defensa nacional, el de adherir a la lealtad de otros países, como Estado Unidos, para atacar a su propio pueblo, para matar a su gente, para torturar a las mujeres, para desaparecer a su población”.
El objetivo de ese golpe de Estado era un cambio radical esencialmente económico, esencialmente político. Entre estos, estaba la privatización de las empresas públicas, el achicamiento del Estado. Se hicieron negocios turbios, paralelos a las matanzas; de ahí salen todas las cuentas suizas. “El proyecto estaba dirigido, en primer lugar, a convencer a la población de que no le dieran crédito a quienes les planteaban la reivindicación de derecho y todo lo que significara agitación social; y en segundo lugar, que tenían clara conciencia que el problema no era la guerrilla”, planteó Mántaras.
Todos son oponentes
Este plan del ejército establecía la definición de lo que es el oponente. Dice allí que oponente es todo aquel que intente evitar la toma del poder por las FFAA y también todo aquel que de cualquier forma entorpezca el gobierno de las FFAA a establecer. “Vean lo amplio que es el oponente. O sea, todo aquel que no esté de acuerdo. No eran objetivos políticos, sino el objetivo eran los militantes de ciertos derechos. No era “político”. ¿Qué tenían que ver los niños con la política, los adolescentes que estaban en organizaciones secundarias?”, interpeló la defensora de los Derechos Humanos.
Para sus operaciones, contaban con el reglamento de operaciones contra elementos subversivos, que decía que “al agitador hay que eliminarlo, porque así se evita el crecimiento de esta cuestión. Pero el agitador es el militante; militantes hay en todos los partidos políticos. Nada más legal en la democracia que el militante, que el agitador, que terminaba siendo el máximo elemento de la subversión”.
Dice el reglamento que se debe incidir en la población, no en general, sino el sector social que percibe bienes que podría alcanzar (educación para sus hijos, casa para sus hijos, aumentos de sueldo, etc.), pero que si no los alcanza es debido a las políticas estatales económicas. “El reglamento dice que aquel que tiene conciencia de que esto le pasa por las políticas públicas es donde el agitador agita, creando problemas reales o supuestos; estos problemas son los que utiliza la subversión. Se amplía el concepto de subversión; ya no son solo los guerrilleros, sino también los agitadores que se dirigían a esos sectores sociales”, detalló la abogada.
La actividad en la ciudad era lo que les importaba a los militares en esta experiencia piloto que se implementó en Tucumán a partir del ´75 cargada de acción sicológica; “la propaganda estaba dirigida a determinados sectores bien clasificados. Esa propaganda era, junto a la inteligencia militar, las armas más importantes para ir certeramente al objetivo”, explicó Mántaras.
Ni obediencia debida…
Consultada acerca de la posibilidad de los militares de ampararse en la obediencia debida, lo rechaza sin atenuantes. “Cae por una cuestión técnica militar. La orden de servicio nunca puede ser ilícita. Porque la estructura de las FFAA es netamente legal y tiene que adecuarse a la constitución en todos sus aspectos y subordinarse a las instituciones civiles en todas sus medidas. Tiene que haber legitimidad en la orden, proveniente de los superiores; y esa orden tiene que ser lícita”, explicó.
Así, la abogada dejó en claro que los militares no podían aceptar una orden que iba en contra de las leyes vigentes.
jueves, 18 de febrero de 2010
Tucumán : continúa juicio represores por genocidio.
Benjamín Menéndez habló de "inconstitucionalidad"
El ex jefe del III Cuerpo del Ejército se negó a declarar y sólo leyó un documento en el que aseguró que no puede ser juzgado y que el Tribunal en lo Criminal Federal de Tucumán no es competente.
"Me niego a declarar porque estos juicios son inconstitucionales. La Constitución señala con toda claridad, en su artículo 18, que ningún habitante puede ser juzgado por comisiones especiales ni sacado de sus jueces naturales”, aseveró Menéndez durante la tercera audiencia del proceso que se realiza en Tucumán por 17 desapariciones en el centro clandestino que funcionó en la ex jefatura de la Policía tucumana.
El miércoles, Bussi había calificado de “epopeya” el trabajo realizado por las Fuerzas Armadas durante la década del 70. "Agotaré hasta el último de mis esfuerzos para contribuir a la verdad histórica, hoy distorsionada, manejada y agraviada para satisfacer mezquinos intereses que no se ajustan a la realidad que vivieron Tucumán y la Argentina en los años 70”, aseveró el ex gobernador tucumano.
En este sentido, Menéndez señaló que “cuando la subversión marxista inició el asalto armado contra la patria estaba vigente la Ley 14.029 (Código de Justicia Militar), que designaba como mi juez natural al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. Por tanto, este tribunal que me juzga hoy (el Tribunal en lo Criminal Federal de Tucumán) es incompetente para hacerlo”.
Como lo viene haciendo en todos los juicios en los que está imputado, Menéndez manifestó a través de la lectura de un documento desde una sala contigua a la que se desarrolla el juicio que "a esa Ley 14.029 nos ajustamos las fuerzas legales para enfrentar al terrorismo marxismo, sin apartarnos de ella o de lo que los reglamentos nos exigían, sin cometer delito alguno. Sólo con esa ley debe juzgarse eventualmente nuestra acción contra la guerra antisubversiva”.
Asimismo, el ex jefe del III Cuerpo del Ejército aseveró que "por mi carácter de comandante, fui el único responsable. Por eso, a mis dignos subordinados de ayer no se les puede imputar nada y, menos aún, privárselos de la libertad. Algunos de ellos hoy están aquí, presos”. Y añadió: “este es el primer país en el que sus compatriotas juzgan a los soldados victoriosos que lucharon por y para ellos”.
En la causa también están imputados –además de Antonio Bussi-, Albino Mario Zimmerman y Alberto Cattáneo, además de los ex policías Roberto "El tuerto” Albornoz, y los hermanos Luis y Carlos de Cándido.
miércoles, 17 de febrero de 2010
JUICIO POR CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD EN TUCUMÁN
Bussi calificó de "epopeya" al accionar de las FF.AA.
El represor Antonio Bussi se defendió este miércoles en el juicio en su contra y dijo que las Fuerzas Armadas llevaron adelante una "verdadera epopeya" en los años 70. El ex militar presentó su alegato en el inicio del segundo día del proceso oral que se le sigue en Tucumán por violaciones a los derechos humanos cometidas en esa provincia durante la última dictadura.
"Agotaré hasta el último de mis esfuerzos para contribuir a la verdad histórica, hoy distorsionada, manejada y agraviada para satisfacer mezquinos intereses que no se ajustan a la realidad que vivieron Tucumán y la Argentina en los años 70”, aseveró el ex gobernador tucumano. Luego, negó que hubieran desaparecidos durante la dictadura militar, y afirmó que puede haber guerrilleros caídos en combate, sepultados en fosas por sus jefes o nunca reclamados por sus familias.
"Hubo una guerra y en ella sólo existen muertos en combate. Los cuerpos que recuperábamos iban a la morgue, pero nadie los buscó, con la única excepción de Julio Alsogaray. Tenían vergüenza de hacerlo o les aconsejaron que no lo hagan para poder reclamar luego una indemnización. Por cada uno se pagó U$S 250.000", sostuvo y desvinculó a la policía de todo operativo militar, y reivindicó sólo el accionar del Ejército, al tiempo que fustigó sobre los testigos ofrecidos por los querellantes.
En el comienzo de la segunda audiencia del juicio oral por la desaparición de 17 personas en el centro clandestino de detención que funcionó en la ex jefatura de la Policía provincial, Bussi hizo uso del derecho de hablar ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal que lleva adelante el debate.
En el banquillo de los acusados también estuvo sentado el ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército Luciano Benjamín Menéndez, los ex militares Albino Mario Zimmerman y Alberto Cattáneo, y los ex policías Roberto "El tuerto” Albornoz, Luis de Cándido y Carlos de Cándido.
Según la investigación, los secuestrados fueron vistos por última vez en el centro clandestino de detención tucumano, donde fueron torturados. Albornoz impartía las órdenes a grupos que, con el rostro descubierto, iban por sus víctimas durante la noche para llevarlos a celdas colectivas en la Jefatura. "La investigación prueba que hubo un plan sistemático llevado a cabo en forma conjunta por militares y policías, que ingresaban a los domicilios particulares sin orden judicial y se llevaban a las víctimas a un centro clandestino de detención", resaltó el abogado Emilio Guagnini, uno de los querellantes en la causa.
Las víctimas son Marta y Rolando Coronel, Hugo Alberto Díaz, Joaquín Ariño, Cerafina Rosa López, Francisco López, Juan Carlos López, Marta Angela López, Carlos Ramón Apaza, Diana Oestherheld, Raúl Carlos Araldi, Raúl Mauricio Lechessi. Edgardo Bordón, Graciela Bustamante de Argañaraz, Ricardo Torres Correa, Adriana Mitrovich, Horacio Atilio Ferreyra, José Edgardo Ramos, Alicia Dora Cerrota de Ramos, Daniel Fontanarrosa Larraza, Enrique Abdón Pastor Cerezo y Angel Garmendia.
El proceso se desarrolla 18 meses después de que Bussi y Menendez fueron condenados a prisión perpetua por la desaparición del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse en 1976. Esa fue la segunda sentencia a perpetua que recibió Menéndez, de 82 años, quien en diciembre de 2009 le fue otorgada la misma pena por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia de Córdoba.
MENÉNDEZ, A PESAR DE LOS PROBLEMAS DE SALUD. Menéndez, el ex Jefe del III Cuerpo de Ejército, llegó el lunes por la noche a la provincia de Tucumán desde Córdoba, donde había permanecido internado en el Hospital Militar a raíz de una neuropatía aguda. Es por ello que el militar fue ubicado en una sala del primer piso desde donde siguió la audiencia.
En segundo turno ante el tribunal, Luciano Benjamín Menéndez reivindicó su condición de comandante del III Cuerpo del Ejército y asumió toda responsabilidad: "Siempre digo lo mismo porque se trata de lo mismo, aunque otros dicen cosas distintas, según los interlocutores, las circunstancias y las conveniencias del momento. Mis acusadores vuelven sobre lo que pasó hace 30 años. Les debe sorprender desagradablemente que yo siga pensando igual frente al mismo enemigo", señaló y reiteró que en los 70 hubo una guerra contrarrevolucionaria contra el terrorismo marxista, al que venció sin apartarse de las leyes ni cometer delito alguno.
"Soy el único responsable de la actuación de mis tropas. A mis subordinados no se les puede imputar nada y menos privarlos de su libertad. No quiero prestarme al juego de los terroristas que ayer ponían bombas y asesinaban a traición para transformar el país en comunista y hoy pretenden ser y haber sido pacíficos ciudadanos democráticos. Quieren usurpar el poder para cambiar nuestro estilo de vida", señaló.
Se inicia en Tucumán el juicio contra Bussi y Menéndez
Los magistrados Carlos Jiménez Montilla (presidirá los debates), Gabriel Casas y Josefina Curi procurarán determinar el grado de responsabilidad que tuvieron los implicados en la creación de un centro clandestino de detenidos que funcionó en la ex Jefatura de Policía, en la capital tucumana, durante 1976 y 1977.
Además del ex gobernador Bussi y el ex jefe del III Cuerpo de Ejército, Menéndez, son juzgados los ex militares Albino Mario Zimmerman y Alberto Cattáneo, y los ex policías Roberto Albornoz, Luis de Cándido y Carlos de Cándido.
La primera jornada del juicio comenzó minutos después de las 10 y los jueces decidieron realizar un receso para completar la jornada por la tarde.
Menéndez, quien llegó anoche a Tucumán tras ser trasladado desde Córdoba, fue ubicado en una sala del primer piso, desde donde siguió el desarrollo de la audiencia.
"Se tomó la decisión de habilitar ese lugar por pedido de los médicos oficiales, quienes consideran que por su salud no puede compartir lugares donde hay mucha gente", explicó Jiménez Montilla.
Bussi, por su parte, fue trasladado en una ambulancia, se movilizó en una silla de ruedas y tuvo asistencia médica permanente.
Durante la jornada, Cattáneo sufrió una leve descompensación y tuvo que ser asistido por personal médico.
Mientras se desarrollaba el juicio en el interior de la sala del Juzgado Federal, ubicada en Alvarez y Chacabuco de la capital tucumana, militantes de partidos políticos y de organizaciones de derechos humanos no pararon de cantar contra los ex militares y ex policías acusados, aunque todo transcurrió con normalidad.
Más de un centenar de gendarmes se encargaron de controlar la seguridad dentro y fuera del recinto.
El juicio consta de 13 causas, que van desde el secuestro y tortura de personas hasta la usurpación de viviendas, en casos que afectaron a 22 personas.
Las víctimas son Marta y Rolando Coronel, Hugo Alberto Díaz, Joaquín Ariño, Cerafina Rosa López, Francisco López, Juan Carlos López, Marta Angela López, Carlos Ramón Apaza, Diana Oestherheld, Raúl Carlos Araldi y Raúl Mauricio Lechessi.
La lista se completa con Edgardo Bordón, Graciela Bustamante de Argañaraz, Ricardo Torres Correa, Adriana Mitrovich, Horacio Atilio Ferreyra, José Edgardo Ramos, Alicia Dora Cerrota de Ramos, Daniel Fontanarrosa Larraza, Enrique Abdón Pastor Cerezo y Angel Garmendia.
Según la investigación, los secuestrados fueron vistos con vida por última vez en el centro clandestino de detención que funcionó en la ex Jefatura de Policía.
Durante la lectura de los requerimientos de los fiscales se explicó la metodología utilizada para secuestrar a las personas que eran privadas en forma ilegitima de la libertad y posteriormente torturadas en el centro de detención clandestino que funcionó en la ex Jefatura de Policía.
Según los fiscales, Albornoz era la persona que daba las órdenes y los grupos actuaban durante la noche, generalmente con el rostro descubierto.
Los secuestrados eran llevados a la Jefatura, donde eran alojados en celdas colectivas y torturados.
"La investigación prueba que hubo un plan sistemático llevado a cabo en forma conjunta por militares y policías, que ingresaban a los domicilios particulares sin orden judicial y se llevaban a las víctimas a un centro clandestino de detención", resaltó el abogado Emilio Guagnini, uno de los querellantes en la causa.
Según la investigación, los secuestrados fueron vistos por última vez con vida en el centro clandestino de detención tucumano, donde fueron torturados. Albornoz impartía las órdenes a los grupos que, con el rostro descubierto, salían en pos de sus víctimas durante la noche para conducirlos a celdas colectivas en la Jefatura.
Por su parte, Julia Vitar, resaltó que esos grupos "violaban sistemáticamente los derechos humanos atacando a grupos de personas, actos que no pueden encuadrarse en una guerra como ellos argumentan".
En la acusación, los fiscales sostienen que los imputados formaron parte de una asociación ilícita que operaba en todo el país y usaban armas de guerra.
La segunda jornada del juicio proseguirá el 17 de febrero, ocasión en la que los acusados tendrán la posibilidad de declarar, mientras que a partir del jueves se escucharán los testimonios de más de 100 testigos.
Los ex represores Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez, y otros cuatro acusados, comparecieron este martes ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de la provincia de Tucumán para determinar su responsabilidad en la existencia de un centro clandestino de detención en la ex Jefatura de Policía local en la época de la dictadura militar.
El proceso se desarrolla 18 meses después de que ambos fueron condenados a prisión perpetua por la desaparición del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse en 1976. Esa fue la segunda sentencia a perpetua que recibió Menéndez, de 82 años, quien en diciembre de 2009 le fue otorgada la misma pena por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia de Córdoba.
PROBLEMAS DE SALUD.
Menéndez, el ex Jefe del III Cuerpo de Ejército, llegó el lunes por la noche a la provincia de Tucumán desde Córdoba, donde había permanecido internado en el Hospital Militar a raíz de una neuropatía aguda. Es por ello que el militar fue ubicado en una sala del primer piso desde donde siguió la audiencia.
"Se tomó la decisión de habilitar ese lugar por pedido de los médicos oficiales, quienes consideran que por su salud no puede compartir lugares donde hay mucha gente", explicó Jiménez Montilla.
Bussi, por su parte, fue trasladado en una ambulancia, se movilizó en una silla de ruedas y tuvo asistencia médica permanente, mientras que Cattáneo sufrió una leve descompensación y tuvo que ser asistido por personal médico.
lunes, 15 de febrero de 2010
Firmas para que los genocidas vayan a cárceles comunes
Se inicia en Tucumán juicio contra Bussi y Menéndez
Bussi y Menéndez deberán dar cuenta de 22 desaparecidos
martes, 29 de diciembre de 2009
Murió un testigo clave en el juicio contra el represor Luciano Benjamín Menéndez
El deceso de Morales, un militante de la Juventud Peronista que el 22 de marzo de 1976 fue secuestrado en la localidad de Santa Rosa de Calamuchita y pasó casi tres años injustamente encarcelado, fue confirmado por organismos de derechos humanos.En un comunicado, emitido en la provincia de Córdoba, se señala que "los padecimientos físicos y psíquicos que Morales debió soportar durante los años que estuvo confinado en distintos centros clandestinos y cárceles de la maquinaria terrorista, quedaron marcados a fuego en su cuerpo".
Su deteriorado estado físico a raíz de esos padecimientos impactó a los miembros del Tribunal Oral Federal nro. 1 de Córdoba que juzgaron y condenaron a prisión perpetua al ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército y el fiscal Carlos Gonella llegó a expresar en esa oportunidad que "parecía una persona de 80 años".
En el juicio, Morales recordó haber sido secuestrado por una "patota policial" cuando salía de la casa que habitaba en Santa Rosa de Calamuchita, quiénes luego de preguntarle si "era montonero", le dijeron: "seas o no seas, no vamos a hacer 200 kilómetros al pedo, te vamos a llevar lo mismo y te vamos a boletear".
Morales tenía 26 años cuando fue trasladado al D2, que funcionaba en uno de los laterales del Cabildo Histórico de esta capital, donde fue sometido a salvajes golpizas y sesiones de picana eléctrica que le causaron quebraduras de costillas y quemaduras de genitales, entre otras consecuencas.
"Los efectos del terrorismo de Estado quedaron en su cuerpo y logró soportarlos hasta llegar al juicio (que finalizó el pasado mes de noviembre) mientras un cáncer avanzaba sobre uno de sus hombros", agrega el comunicado, que añade además que "el día de la sentencia no pudo estar presente, estaba internado".
"Desde la agrupación Hijos y de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas despedimos a sus restos y lo guardaremos en la memoria con la entereza y valentía que demostró durante tres décadas", concluye el documento.
domingo, 27 de diciembre de 2009
EN FEBRERO SE INICIA UN NUEVO JUICIO POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD
sábado, 12 de diciembre de 2009
Nueva perpetua para Luciano Menéndez

LUCIANO BENJAMIN MENENDEZ LEYO EN SU DEFENSA UN ARTICULO DEL NUEVO MINISTRO DE EDUCACION PORTEñO, ABEL POSSE
Al recibir su tercera condena a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad, el ex jefe del Tercer Cuerpo repitió su repudio al “terrorismo marxista”, pero incorporó una novedad: reforzó sus argumentos con una cita del flamante responsable de la Educación porteña.
Poco antes de escuchar la sentencia que lo condenó –por tercera vez– a prisión perpetua, Luciano Benjamín Menéndez volvió a defender los crímenes de la dictadura. Con un discurso que reflotó el viejo libreto de “la amenaza comunista”, frente a una sala de audiencias desbordada por los familiares de las víctimas, el represor alegó que en la Argentina “hubo una guerra” iniciada por “el terrorismo marxista”. Menéndez respaldó la actuación de las Fuerzas Armadas (“en esa guerra teníamos que tomar medidas”, dijo a los jueces) y para argumentar su defensa citó al nuevo ministro de Educación porteño, Abel Posse. “Bien lo dijo Abel Posse: ningún país repudió a su ejército por lo que le exigieron sus gobiernos”, sostuvo, parafraseando una columna que Posse publicó esta semana en el diario La Nación, en vísperas de asumir en el gabinete de Mauricio Macri. Al dictar el veredicto contra Menéndez, los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 de Córdoba ordenaron que cumpla su condena en una cárcel común.
Junto con el ex titular del Tercer Cuerpo de Ejército fueron condenados también a perpetua el coronel (R) Rodolfo Campos (ex titular de la policía provincial), César Cejas y Hugo Britos (ex agentes de la misma fuerza). El ex policía Miguel Gómez fue sentenciado a 16 años, siete menos de los que había pedido el fiscal. Y hubo un absuelto, el ex policía Calixto Flores, quien está siendo investigado en otras denuncias por violaciones a los derechos humanos.
El tema central tratado en el juicio fue el secuestro, tortura y homicidio agravado del subcomisario Ricardo Fermín Albareda, ocurrido el 25 de septiembre de 1979. Albareda era militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y su asesinato fue de los más brutales que se recuerden. Denunciado por otros policías que lo señalaron como un infiltrado, fue secuestrado y llevado al centro clandestino de detención que el Departamento de Informaciones (D2) de la policía tenía cerca del dique San Roque, la Casa de Hidráulica. Allí lo torturaron y le arrancaron los testículos; los torturadores, mientras comían un asado frente al lago, lo dejaron morir desangrado.
En el proceso, al expediente Albareda se anexaron otras causas (“Morales” y “Moyano”), con nueve casos de detenidos que sufrieron torturas a manos de integrantes del Departamento de Informaciones de la policía cordobesa. Se trata de sobrevivientes de la represión cuyos testimonios fueron claves para el dictado del fallo.
Menéndez fue llevado a proceso por su rol como jefe máximo de la represión en Córdoba desde 1975 a 1979. Los ex agentes eran todos miembros del Departamento de Informaciones (D2) de la policía cordobesa. Otros de los responsables de la muerte de Albareda murieron de viejos sin llegar a ser condenados, como los ex jefes policiales Raúl Telleldín y Américo Romano. La causa, iniciada en la década del 80, fue cerrada con la sanción de la Obediencia Debida y el Punto Final, pero se reabrió luego de la anulación de estas leyes.
Afuera de la sala
En la puerta de los tribunales federales se reunieron ex presos políticos, estudiantes y militantes de partidos de izquierda para esperar la sentencia, que pudo ser seguida en una pantalla desde la calle. La leyó Jaime Díaz Gavier, el presidente del tribunal, compuesto además por los jueces riojanos José Quiroga Uriburu y Sergio Grimaux.
En el interior de la sala, en los asientos destinados al público, se vieron los pañuelos blancos de Madres y Abuelas. Fernando Albareda, el hijo de la víctima y querellante en la causa, estuvo acompañado por los abogados Claudio Orosz y Martín Fresneda.
Tenía ocho años cuando su padre fue asesinado y hoy es integrante de la agrupación Hijos. Al escuchar las condenas, lamentó la absolución del policía Flores: “Sabemos que Flores fue el que se lo llevó, haberlo absuelto es una lástima. Pero seguramente va a tener que responder por otras causas en las que está sumamente involucrado”, dijo a los periodistas.
El fiscal Carlos Gonella anticipó por su parte que analiza apelar la absolución, pero se mostró “conforme” con la sentencia contra los máximos jefes de la represión. En el fallo, Menéndez fue declarado autor responsable de los delitos de “privación ilegítima de la libertad, lesiones gravísimas, imposición de tormentos y homicidio”.
Tiene la palabra
La posibilidad de decir unas últimas palabras a los jueces antes de que dicten su veredicto es un derecho de los acusados que llegan a la instancia oral. Menéndez ya tenía dos condenas a prisión perpetua (la primera fue dictada en julio del año pasado por un tribunal cordobés en la causa “Brandalisis”; la segunda, en Tucumán, por el asesinato del ex senador Vargas Aignasse); en los juicios, siempre usó el derecho a unas últimas palabras para hacer su arenga.
En la de ayer, habló de la “invasión comunista internacional” que buscó poner a la Argentina bajo la órbita de la Unión Soviética y someterla a su “régimen despiadado y brutal”.
El represor recordó el decreto con el que el entonces presidente Italo Luder ordenó “aniquilar la subversión”. “Las Fuerzas Armadas en pocos años vencieron a los enemigos por pedido de la Nación”, planteó Menéndez y entonces fue cuando citó la frase de Posse, el nuevo ministro de Educación porteño. “Bien recuerda Abel Posse: ‘Ningún país repudió a su ejército por lo que les pidieron sus gobiernos, ni Francia en Argelia ni Rusia en Polonia ni Estados Unidos por Hiroshima’.”
Luego cargó contra el gobierno nacional: “Los mismos guerrilleros de los ’70 están en el Gobierno (...) siguiendo la doctrina de (Antonio) Gramsci de meterse en la sociedad, educación y la política para tomar el poder”.
A Menéndez le quedan más juicios por delante. El próximo tiene fecha de inicio en febrero próximo: deberá responder junto al ex gobernador Antonio Bussi por la desaparición de 17 personas. Luego será el turno del caso “Gontero”, por los secuestros y torturas de cinco ex policías cordobeses y un abogado. Otras causas abiertas es la llamada “UP1”, en la que se investigan los asesinatos de treinta y un detenidos en la Penitenciaría cordobesa de San Martín. El represor también deberá ir a juicio en Santiago del Estero por el homicidio de Cecilio Kamenetzky. Finalmente, en Mendoza, ya fue elevado a juicio oral el expediente por el asesinato del periodista y escritor Francisco “Paco” Urondo y su mujer.
domingo, 6 de diciembre de 2009
Juicio a Menéndez: hoy terminan los alegatos

El miércoles último, el fiscal Carlos Gonella había solicitado prisión perpetua para Menéndez como "autor responsable por diez hechos de privación ilegítima de la libertad e imposición de tormentos y homicidio (en un hecho)", en las tres causas acumuladas en este proceso de enjuiciamiento (Albareda, Morales y Moyano).
Los pedidos de prisión perpetua también alcanzan al ex titular de la policía provincial, el coronel (R) Rodolfo Campos, y a los ex policías de la D2 (Departamento Informaciones Policiales), Armando Cejas y Hugo Britos.
Para el ex agente Gómez pidió 23 años de prisión y en el caso del ex suboficial policial, Luis Flores la pena solicitada fue de seis años.
En todos los casos los delitos son agravados y en concurso real, en tanto que las penas pedidas incluyen la inhabilitación perpetua, accesorias legales y costas.
El fiscal Gonella también solicitó al tribunal que se remitan los antecedentes ante la Fiscalía de turno para que se investigue la posible comisión del delito de "falso testimonio" del ex juez de Bell Ville, Eudoro Vázquez Cuestas, durante su declaración testimonial en este juicio que comenzó el 20 de octubre.
Los defensores oficiales de Campos, Britos y Cejas, en sus alegatos pidieron la absolución de sus defendidos al exponer el pasado jueves sus argumentos.
martes, 1 de diciembre de 2009
Un fiscal pidió prisión perpetua para Menéndez

Carlos Gonella solicitó la condena para el ex titular del Tercer Cuerpo del Ejército, al exponer su alegato en el juicio que se sigue en las causas Albareda, Morales y Moyano, en el que consideró que el represor "es autor responsable por diez hechos de privación ilegítima de la libertad e imposición de tormentos y homicidio".
Para el ex agente Miguel Angel Gómez pidió 23 años de prisión y en el caso del ex suboficial policial, Luis Flores la pena solicitada fue de seis años.
En todos los casos los delitos son agravados y en concurso real, en tanto que las penas pedidas incluyen la inhabilitación perpetua, accesorias legales y costas.
El fiscal Gonella también pidió que se remita los antecedentes ante la Fiscalía de turno para que se investigue la posible comisión del delito de falso testimonio del ex juez de Bell Ville, Eudoro Vázquez Cuestas, durante su declaración testimonial en este juicio que comenzó el 20 de octubre.
Entre ayer y hoy continúan los alegatos con los defensores oficiales y, según fuentes del Tribunal, en el curso de la próxima semana se conocerá la sentencia.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Última audiencia en el juicio a Benjamín Menéndez

Declaró el sobreviviente "Toto" López, raptado y torturado por el D2. Los alegatos comienzan el 24 y el fallo se conocerá en diciembre
Menéndez espera la resolución del juicio por los crímenes cometidos durante la dictadura militar. (Télam)
En el juicio a Luciano Benjamín Menéndez, ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, y a otros acusados de represión por la muerte del subcomisario Ricardo Fermín Albareda -militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT)-, se cumplió este viernes con la última audiencia, a la espera de los alegatos que comenzarán el próximo martes 24 y del fallo que se conocería el 10 ó 15 de diciembre.
López brindó detalles sobre el accionar policial del departamento de inteligencia conocido en Córdoba como D2. En el juicio también se analizan las torturas sufridas por otras nueve personas que sobrevivieron. El testigo narró al Tribunal Oral Federal 1 que en abril de 1978, dos días antes de casarse, ocho o diez personas "con armas largas y cortas" que llegaron en tres autos Ford Taunus irrumpieron en su verdulería de barrio Iponá. "Me preguntan por un tal Jorge que no sabía quién era", recordó, tras lo cual fue trasladado al centro clandestino de detención La Perla. Tras "dos o tres días bajo tortura" lo llevaron al Hospital Militar, donde lo atendieron por una infección a raíz de los tormentos aplicados.
Luego retornó a La Perla, donde permaneció atado algunos días junto a "otros y otras detenidos en condiciones de rehenes por el Mundial (de fútbol) '78, hasta julio", cuando lo trasladaron a La Perla "Chica", o "Escuelita".
"A mediados de septiembre fuimos trasladados por un camión del Ejército con Eduardo Porta (ya fallecido), Massera y el tucumano Haizvar" a la sede del D2 de calle Mariano Moreno. Tras un viaje "bastante tortuoso" bajo el mando del "capitán Juan", donde les aplicaron una golpiza, ingresaron al D2."Nos pegaban por deporte, por las dudas", confiesa.
López dijo que un policía, al que llamaban "Il Comendatore", cumplía años y para festejar mandaron a otros guardias a comprar vino. Allí pudo escuchar que estaban cerca de Bialet Massé. Durante la fiesta, según afirmó, los policías "se emborracharon y el 'Comendatore' entró con un arma y nos amenazó con matarnos".
Aparte de Menéndez, están imputados el militar ex jefe de la Policía de Córdoba Rodolfo Campos y los policías César Cejas, Hugo Cayetano Britos, Calixto Luis Flores y Miguel Angel Gómez. Sólo Menéndez y Gómez están involucrados en la causa de las torturas.







